Grass, Galeano y el doloroso siglo XX

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Mueren dos grandes escritores un mismo día, el trece de abril del presente año.  Uno de ellos es alemán de formación y cultura, pero nacido en Polonia (Dánzig); el segundo, más cercano a nosotros, un uruguayo universal, nacido en Montevideo.   Grass (1927) y Galeano (1940) tienen en común un contexto: el doloroso siglo XX.  Vamos a detenernos en esta frase.

Precisamente Gunter Grass la había pronunciado  casi un mes antes de su muerte, en una entrevista publicada en un diario español: “el dolor es la principal causa que me hace trabajar y crear”.  El siglo pasado fue el siglo de una gran tragedia humana que todavía no ha terminado, la desventura sangrienta de la guerra permanente por controlar al mundo.  “La diferencia entre el siglo XX y el XXI es que el XX estaba caracterizado por las ideologías, y no sólo por el fascismo italiano, el nacionalsocialismo alemán o el comunismo, sino también por el american way of life y por el capitalismo dominante. Lo único que ha quedado de todas estas ideologías es el capitalismo y el capitalismo es capaz de cambiar. Pero el capitalismo está autodestruyéndose.” Una cifra pavorosa citada por Grass explica la conducta de los dirigentes rusos de hoy frente a la conquista de Ucrania por la alianza europea y los Estados Unidos: 27 millones de rusos muertos por guerras ocurridas en su territorio.  Sangre, sudor y lágrimas es la consigna de ese siglo que todavía pervive en el presente, eso lo saben los rusos y por eso toman previsiones desde ya.

Los horrores del siglo XX fueron descritos por el escritor alemán en su novela más conocida, “El tambor de hojalata”, publicada en 1959 y llevada al cine 20 años después.  Esta novela relata la vida de un alemán que vivió en Dánzig y sufre la destrucción que significó para Europa la segunda guerra mundial, entre 1939 y 1945.  Un detalle genial de Grass convirtió a esta novela en una obra universal: Óscar Matzenrath, el personaje central, decidió no crecer para rechazar el mundo adulto del holocausto que lo rodeaba. Una metáfora memorable para la literatura universal.  Entendemos que el dolor del auge y destrucción de la Alemania nazi impuso a Grass la tarea de crear una novela monumental.  Recomiendo su lectura a todos aquellos que quieran conocer la dimensión de esa tragedia humana.

El segundo gran escritor que vivió los desmanes del siglo XX es Galeano, pero es un amigo de la casa.  Nunca lo vi personalmente, aunque ha estado en el país en innumerables ocasiones. Pero mi relación intelectual con este escritor es desde hace muchos años, desde mis lecturas juveniles del pensamiento insurgente de los años 70, desde que leí su libro más publicado y el “regalo” que Chávez le ofreció a Obama en una Cumbre de las Américas: “La venas abiertas de América Latina”.  La semblanza de Galeano es casi una autobiografía intelectual de los movimientos anticapitalistas que resurgieron a raíz de la Revolución Cubana y de la derrota de la estrategia de lucha guerrillera de la región. Como ya sabemos estos movimientos derivaron en dos direcciones, unos sucumbieron en la oleada neoliberal de los años 90 y otros, los menos, mantuvieron sus luchas e ideales en contra del capitalismo depredador.  Galeano es el símbolo generacional de este segundo grupo de políticos y pensadores latinoamericanos.

De Galeano, recuerdo sus frases que marcaron a generaciones de rebeldes, una de ellas, tal vez la más célebre, todavía es la consigna de los movimientos anti neoliberales de la región: “La historia de América Latina es la historia del despojo de los recursos naturales”.  Lamentablemente, incluso en la Venezuela bolivariana, no se ha reflexionado suficientemente sobre este hecho que destroza inexorablemente el porvenir de las futuras generaciones en nuestra región.  

Otras dos frases. La primera referida al cinismo con que los países consumidores de drogas ven el asunto del narcotráfico: “Quiero subrayar que México merece, por eso y por muchos otros motivos, toda nuestra solidaridad ahora que esta tierra entrañable está siendo víctima de la hipocresía del narcosistema universal (…). Unos ponen la nariz y otros ponen los muertos, unos declaran la guerra (a los cárteles) y otros reciben los tiros”.  No necesita explicación alguna.  La segunda: “Habitamos un mundo al revés por la sencilla razón de que es un mundo que recompensa la especulación y castiga el trabajo. Entonces es un mundo al revés porque recompensa al revés, recompensa lo que debería castigar y castiga lo que debería recompensar”. Ese mundo al revés es la dolorosa y penosa herencia que el siglo XXI debe sacudirse de encima. Grass y Galeano nos dejaron parte del manual para que lo hagamos. Sigamos sus ejemplos.

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