Los héroes del silencio

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Estoy seguro que has estado alguna vez allí…

Es sábado, estoy en Ánimas, pero nos sirve cualquier otro cayo. El agua es un plato, color azul cielo, arena blanca, sol de las 3:00 p.m., un día glorioso, como siempre…

Se puede caminar lejos de la orilla por la llanura de las aguas, el arrecife que separa la llanura del mar abierto está lejos de la orilla, camino solo, con el sol y la gente a la espalda. De lejos, Marthina chapotea y se aventura más adentro, con 4 años se cree una sirena dueña de esa piscina natural, su rostro es el goce infinito, tanto azul, tanta libertad, creo que nos da las gracias por vivir cerca de tanta belleza, y pensar que nació en el peor invierno de las islas británicas en años. Esa noche no podía conseguir taxi por la tormenta de nieve. Un pakistaní se apiadó casi 1 hora después de llamar a todas las líneas de taxi porque Anne tenía dolores. Cuando ese valiente nos llevaba al hospital, vi decenas de carros abandonados en plena vía gracias al invierno polar, no se podía circular por la pátina de hielo. Lo recuerdo mientras sonrío caminando por el agua tropical.

Me adentro más, lejos, por la claridad del agua veo ese cementerio de corales, tragedia ecológica que por improvisados no pudimos detener. Da dolor bucear allí, me comentó un amigo hace años, porque solo hay coral muerto. Recuerdo haber leído como la petroquímica y otras industrias de la zona vertieron contaminantes como mercurio, plomo, cadmio, hidrocarburos y muchos más por años, afectando a los corales, los peces, los moluscos y a la misma gente de la zona. El episodio del caño Alpargatón -donde Pequiven vertió unas 70 toneladas de mercurio provenientes de la planta de cloro soda durante 10 años- es punzante en la memoria de los crímenes ecológicos en Venezuela. Otros culpables fueron el cambio climático y una marea roja que desoxigenó el agua, contribuyendo a la aniquilación de los arrecifes en 90 % en solo una semana, igualmente afectando numerosas especies. Pero fue el venezolano y su desgobierno el gran perpetrador. 
Voy llegando al gran arrecife cortaolas, más allá, el agua se vuelve azul intenso y profundo. El mar se torna misterioso, imponente, tempestuoso, agresivo, como queriendo castigar tantas afrentas. El arrecife y sus piedras lo detienen para que tengamos la piscina de mar. Me paro sobre una tumba coralina, no escucho nada, solo el viento y los sonidos del mar. Estar tan adentrado en la naturaleza, en el medio de ese mar, parado allí tan lejos, me hace recordar lo afortunados que somos.
De repente veo una mancha cerca de mis pies, pensé en un truco óptico del arrecife, pero al fijarme bien veo que no es una, son varias. Van y vienen, desaparecen y aparecen por instantes. Son peces, peces muy grandes cerca del cortaolas, tienen un color verde esmeralda muy intenso, increíble que estén allí todavía a pesar de la devastación.  Nadan alegres sin importarles mi presencia. Recuerdo entonces las fortalezas de la naturaleza, recuerdo el mundo del silencio, así lo llamaba Jacques Cousteau en esos magníficos programas que transmitía Rctv en las tardes, qué falta hacen esos programas hoy en día, donde el capitán Cousteau y la tripulación del Calypso nos mostraban el mundo marino y sus secretos.

Esos peces son los héroes del silencio, los sobrevivientes, probablemente esperan el día que se establezca un plan serio para rescatar el ecosistema del parque. Pero eso no es suficiente, los héroes del silencio necesitan un nuevo venezolano, que demuestre con acciones cuánto quiere a Morrocoy. Cuando caminen por el agua, recuerden que ellos esperan ese día. 

http://rubendarioperalta.blogspot.com/
@rubendperalta
[email protected]

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Compartir