Hiperinflación sin frenos

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Los venezolanos últimamente, viven día tras día, cómo los precios de todos los productos a los que acceden suben rápidamente y sin parar.

Esta semana varios economistas de mucho prestigio han presentado sus pronósticos macroeconómicos para este año. Los más conservadores estiman que la inflación cerrará en 120% este año, mientras que los más pesimistas proyectan hasta 188% para finales de 2015.

Si estos pronósticos se cumplen, Venezuela sería el único país enfermo de hiperinflación en el mundo, un padecimiento muy grave, con terribles consecuencias para todos los venezolanos:

Para los trabajadores, hiperinflación significa tener mucho menos dinero en sus bolsillos, para quienes ya hoy, poco tienen, es decir, empobrecerse sustancialmente.

Para las empresas, hiperinflación significa tener que ajustar precios a cada rato y enfrentarse, con toda seguridad, al hostigamiento del gobierno, que intentará echarle la culpa de una situación de la cual es responsable.

Para los desempleados, hiperinflación significa que el plato de comida de hoy se reducirá a un tercio de su tamaño mañana. Significa que en vez de comer 3 veces al día, tendrán suerte si pueden comer en una o dos ocasiones. Hiperinflación significa más miseria.

La hiperinflación se vivió duramente en América Latina a finales de los 80 e inicios de los 90, así como en África, Serbia o Zimbabue. En 185 años de historia republicana, solo una vez vivimos una hiperinflación, fue en el año 1996, durante el segundo gobierno de Rafael Caldera, cuando la inflación superó el 100%, específicamente 103,2%.

Es una situación extensamente estudiada y entendida, como la lechina o el sarampión, por lo cual también existe vacuna para combatir este flagelo con éxito, y principalmente para evitarlo. Por eso no es casualidad que no haya hiperinflación en ningún otro país del mundo.

La empezamos a vivir en Venezuela porque mientras estamos produciendo menos insumos, por no decir, casi ninguno, y compramos la mayoría de lo que consumimos a otros países, más dinero imprime el gobierno para financiar su gasto, que no es otro más que: propaganda y corrupción; como lo vemos hoy ante una ruidosa campaña publicitaria que nada hace para sacarnos de la crisis económica o los casos graves de corrupción denunciados desde España, donde se depositaba dinero venezolano no justificado en el Banco de Andorra, o desde Brasil donde un Tribunal señala que se recibió más dinero del necesitado para el Metro de Los Teques. 

Por eso, ante la crisis más profunda de la historia, y estando a las puertas de elegir una nueva  Asamblea Nacional, los venezolanos debemos cambiar la correlación de fuerzas existentes en el actual Parlamento, para que se rectifique el modelo propuesto por el chavismo, continuado y potenciado por el madurismo, que hoy empobrece a los venezolanos, llevándolo así hacia un modelo que disminuya la inflación, aumente la producción nacional, generando así oportunidades de progreso para todos.

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@JulioBorges

 

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