Historias de piratas y corsarios (2220681)

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Espa?a, despu?s de conquistar y colonizar sus extensos dominios americanos, no hall? qu? hacer ellos… El comercio espa?ol, basado en el exclusivismo (cambiar productos por materias primas, transportados en buques de bandera espa?ola) y en la adquisici?n de metales preciosos, no fue capaz de abastecer ni siquiera a la Metr?poli. La acumulaci?n de capitales nunca se orient? hacia el desarrollo industrial, y la expansi?n del consumo debi? satisfacerse con productos importados. Consecuencia de la transformaci?n mercantil, las potencias rivales — Inglaterra, Francia, Holanda y Dinamarca — se hicieron presentes en los dominios hispanos para colocar sus mercader?as, y de retorno, llenar las bodegas de sus buques con materias primas.

Desde el Siglo XVI, paralelo a la conquista y colonizaci?n de los territorios, se atac? el monopolio comercial hispano. La forma de hacerlo fue a tr?ves de los ladrones o bandoleros de mar, comprendidos en los t?rminos pirata, bucanero, filibustero, corsario…

Piratas hubo en todo los tiempos… Resulta dif?cil encerrar el t?rmino en una definici?n, porque en el caso americano se entrecruza con bucanero, filibustero y corsario.

Los bucaneros actu?n en el mar de las antillas fundamentalmente en el Siglo XVII, y se les atribuye el nombre cual derivaci?n de un galicismo, que denominaba a los hacedores de bucan (carne asada en barabacoas a la usanza de los indios caribe), utilizado como bastimiento en buques tripulados por los enemigos de Espa?a: su centro de operaciones se ubic? especialmente en La Espa?ola, ?nsula donde exist?an reba?os de ganado cimarr?n. Eran sin?nimo de filibusteros…

Lo que caracteriz? al Capit?n corsario fue tripular una embarcaci?n armada de propiedad particular, que cursaba los mares con patente de un gobierno, para atacar buques mercantes y poblaciones de una naci?n enemiga. El corso y la pirater?a navegaron juntos muchas veces, hasta la proscripci?n de esta ?ltima.

En el a?o 1670 Inglaterra suspendi? el corso, a consecuencia de haber firmado la paz con Espa?a; cuatro a?os despu?s una Real Orden autorizaba a los s?bditos espa?oles armarse corsarios, como un medio defensivo del litoral y las islas caribe?as.

Inglaterra no s?lo expandio su dominio insular en el Mar Caribe, sino que logr? de Espa?a sucesivas concesiones: en el a?o 1713, mediante el tratado de Utrech, obtuvo permiso para comerciar con las posesiones hispanas, crear un asiento (contrato) para la trata de negros, lo que gener? un fuerte impulso en la econom?as metropolitanas.

Durante los trescientos a?os coloniales, se dieron modalidades y variantes en los ladrones de mar.

Entre los a?os 1521 y 1528 hubo un predominio franc?s en el Golfo Triste. En 1555 Jaques Sor? asalta a la isla de Margarita y se hace presente en Borburata, donde regresar? doce a?os despu?s; en este ?ltimo se?alado a?o (1567), cinco armadas corsarias visitan la regi?n. Jean Bontemps hace del puerto Borburata su punto de apoyo: entre 1567 y 1570 lo visita anualmente, y en este ?ltimo a?o, una flotilla de nueve nav?os echa anclas por varios meses, tiempo aprovechando para construir un buque de transporte, hist?ricamente la primera nave botada de un astillero de la regi?n porte?a.

A partir de 1565 y por cuarenta a?os, el predominio lo ejercen los ingleses. Es el tiempo en que visitan el litoral John Hawkins y Francis Drake, quienes centran en un negocio triangular de mercader?as, esclavos y ron americano, el intercambio comercial. Despu?s de esta exitosa visita aumentaron las correr?as: la permanecia de buques extranjeros en Borburata y Puerto Cabello, fue permanente.

De todos los piratas, bucaneros, filibuteros y corsarios que visitaron estas costas, Francis Drake se qued? en Puerto Cabello para siempre. ?Pero, c?mo si la ciudad ni siquiera exit?a en 1596, que es el tiempo de su muerte. Simplemente — respondemos—, porque todo puerto que se precie de tal, acuna en su seno la memoria de alg?n pirata ennoblecido: por eso, deambulando lo encontr? en el a?o 1884 el viajero norteamericanoWilliam Eleory Curtis, quien refiri?ndose a Puerto Cabello en su libro Venezuela, Pa?s del Eterno Verano, asegur?: “En sus coloniales callejas, deambula el fantasma del m?s famoso de todos los corsarios, Sir Francis Drake, pues all? muri? de fiebre amarilla”.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Compartir