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"Caminando
con Cristo"
La oración de un pobre (Mc. 10,
46-52)
Pbro.
Lic. Joel de Jesús Núñez Flautes
El evangelio de este domingo nos relata la escena cuando
Jesús saliendo de Jericó (ciudad ubicada cerca del Jordán,
a 10 Km del mar muerto y 10 km de Jerusalén), se encuentra con Bartimeo,
un mendigo ciego que a la orilla del camino, al enterarse que pasaba por
allí Jesús de Nazareth (que se había convertido en
noticia por sus milagros, palabras, actuaciones), empieza a gritar, a pedirle
ayuda, lo hace reconociéndole como Mesías y Salvador; al gritarle:
"Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí",
es un título que se aplica al que se considera Rey, Mesías
y Salvador, descendiente del linaje de David, que para un judío es
el Rey por excelencia. La gente lo manda a callar porque es pobre, ciego
y, por tanto, pecador público (los judíos consideraban que
un enfermo o una persona con una incapacidad física había
nacido así por el pecado de sus padres y, por tanto, estaba manchado,
era impuro). Este hombre no se calla, grita más fuerte, porque sabe
que su súplica, sus palabras son una oración dirigidas a Cristo,
a ese que reconoce como Dios, no dirigidas a los hombres que lo mandan a
callar, sino a ese Jesús de Nazareth que en la sinagoga de Nazareth
ha dicho, viendo cumplidas en El las profecías de Isaías:
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque
me ha ungido para anunciar la Buena Noticia a los pobres, me ha enviado
a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegosÖ"(Cfr.
Lc.4, 18-19); le grita con fe, le suplica como al Dios verdadero. Ante tal
grito, escuchando esa súplica que sale de un corazón abatido
por la oscuridad física y moral (impuesta por la sociedad de entonces)
Jesús detiene su marcha y manda a sus discípulos que lo traigan,
él se levanta y se acerca hasta donde está Jesús, éste
le pregunta qué quiere que haga por él y responde que quiere
ver y Jesús, viendo su fe, le dice: "vete en paz, tu fe te ha
salvado", recuperó la vista y se convirtió en discípulo
de Jesús.
El ejemplo de Bartimeo para nosotros es aleccionador, se
convierte en modelo de lo que necesita ser la oración de un cristiano
que clama y suplica a Dios con fe. Un hombre que al paso de Dios por su
vida no desaprovecha ese momento y dirige toda su atención, todo
su ser, todas sus energías, toda su fe hacia El que puede socorrerlo
y ayudarlo en su necesidad. Un hombre que no se detiene en la adversidad
y dificultad exterior e incluso interior por sus limitaciones físicas,
con tal de ganar el favor de Dios, de recibir de El lo que tanto anhela.
Un hombre que sabe dar el puesto a Dios en su vida, que aún ciego,
al borde del camino, pobre, considerado impuro es capaz de "ver"
mejor que nadie y "reconocer" a Cristo como Dios. Para nosotros
es ejemplo de lo que tiene que ser nuestra vida de oración, de diálogo
sincero con Dios, una oración confiada, una oración humilde
y perseverante, dejando a Dios ser Dios en nuestras vidas, esperando su
respuesta, sabiendo que El sabrá cómo, cuándo, dónde
y de qué forma corresponder a nuestras demandas, a nuestras necesidades.
Bartimeo en su ceguera física supo "mirar" el corazón
de Jesús y saber que ese corazón es el corazón de Dios
que ama al hombre y que ante la necesidad de uno de sus hijos, se detiene,
escucha, atiende; también dialoga y responde con amor. Bartimeo sabe
que ese que pasa por el camino siendo rico se hizo pobre, siendo rey se
hizo esclavo, siendo puro se ha hecho amigo de los pecadores para ganarlos
para el Padre Dios, siendo Dios se ha hecho hombre; es todo esto y más
lo que habrá escuchado Bartimeo de Jesús, es lo que lo mueve
a la fe y hace que suplique desde lo más profundo de su corazón
a aquel que ahora lo siente cercano; como en realidad es Dios con sus hijos,
un Dios amigo, que se hace compañero de camino, que se hace alcanzable,
que presta oídos a quien lo llama con fe. Todos ante Dios somos pobres,
limitados, frágiles, necesitados y estamos llamados a orar y creer
en ese Dios humanado que tanto nos ama.
IDA Y RETORNO: Quiero agradecer públicamente al
Dr. Fernando Lödert por el concierto con el cual nos deleitó
a los que asistimos al Teatro Municipal el jueves por la noche y tuvo como
fin recaudar fondos para Nuestro Seminario de Valencia; agradecer a su distinguida
esposa Isabel, a sus hijos, a Angel Balán, también amigo y
productor del evento; agradecer a todas las personas que colaboraron al
adquirir una entrada para apoyar la Obra del Seminario, que estoy más
que convencido que los valencianos y carabobeños llevan en su corazón
y como lo dijo el mismo Fernando: "Un sacerdote significan 30 años
de misas, de sacramentosÖ para una comunidad. Un sacerdote es un multiplicador
social de valoresÖ". Gracias al Dr. Fernando por promover, organizar,
publicitar y ofrecer su voz para tan noble causa. El dinero recaudado será
para reacondicionar la cocina del Seminario que necesita ser equipada con
nuevos equipos industriales. Que Dios bendiga a nuestros bienhechores con
sus dones y que podamos tener muchas más noches como éstas
que hablan de humanidad, de bondad, de generosidad, de posibilidad, de metas,
de esfuerzos y talentos compartidos.
Pjoel_15895@hotmail.com

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