Hoy se cumple un mes del asesinato de los salesianos del Colegio Don Bosco

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Valencia, 16 de marzo de 2014.- Hace un mes el estado Carabobo se vistió de luto por el asesinato de dos religiosos del Colegio Don Bosco, en el centro de Valencia. 

En el terrible hecho de sangre falleció el sacerdote Jesús Plaza, de 82 años de edad y el hermano Luis Sánchez, de 86 años. Ambos fueron brutalmente asesinados  a puñaladas dentro de sus dormitorios durante la noche, ubicados en el tercer piso del colegio. El móvil del crimen fue el robo; los antisociales pensaron que las copas eran de oro puro y por lo tanto de gran valor económico.

Cinco días después del hecho, el Ministerio Público acusó a un adolescente de 17 años por su presunta vinculación con la muerte del sacerdote Jesús Erasmo Plaza Salessi (79) y del laico salesiano Luis Edilberto Sánchez Morantes (84), hecho ocurrido el pasado sábado 15 de febrero en las instalaciones del colegio Don Bosco, en Valencia, estado Carabobo.

El adolescente fue aprehendido en horas de la tarde del domingo 16 de febrero en el sector La Pastora de la parroquia El Socorro, del municipio Valencia, a escasa distancia del centro educativo.

Misericordia de Dios excede todo entendimiento

Ha pasado un mes desde aquél fatídico domingo que conmocionó a la ciudad de Valencia y dejó una pérdida irreparable en la familia salesiana de Venezuela. 

Aun en recuperación física, el presbítero David Marín, director general del Colegio Don Bosco, sentado al bordo de un sillón, con tono enérgico y conciliador, dijo que la misericordia de Dios excede todo entendimiento humano. "Los jóvenes que hicieron eso estaban vacíos de Dios", dijo.

"Estoy en recuperación, las heridas físicas han sanado bastante bien, la movilidad es casi perfecta y ahora toca sanar desde adentro, que es lo más importante. Mucha gente me pregunta ¿Padre, dónde estaba Dios?, les respondo: Dios estaba aquí  con nosotros, muy cerca, sufriendo también"

Describió los acontecimientos como una situación muy dolorosa, tanto para el Colegio Don Bosco, como para toda la familia salesiana. "También la sociedad venezolana ha sufrido, porque lo ocurrido es un reflejo de la falta de respeto hacia la vida, hacia lo sagrado. Creo que para nosotros, ante esta experiencia de dolor, debemos recuperar el sentido, y fortalecer la fe que en momentos como estos también se tambalea", expresó.

"Yo agradezco muchísimo a Dios porque las lecturas que la liturgia nos proponía en los días siguientes al suceso nos fue dando mucha fuerza. Hay experiencias que como dice la Palabra de Dios, acrisolan la fe en la prueba, como al oro en el fuego. Nosotros nos hacemos muchas preguntas, pero recordamos las vivencias de Abrahám, de Moisés, del propio Jesús, de su martirio en el Calvario. A veces mucha gente nos dice ´ustedes han entregado la vida a los jóvenes y sin embargo mueren violentamente en manos de ellos, como fue el caso del hermano Luis y el padre Jesús Plaza, eso es paradójico´. Sin embargo, nosotros que creemos, que somos hombres de fe, acudimos a la Palabra y recordamos que Jesús terminó físicamente en la cruz, de manera violenta, en manos de personas que él había amado y a quienes les había hecho la propuesta de bien, inclusive, entre los más cercanos hubo uno que lo traicionó. Entonces, si esto hacen con el leño verde, ¿qué no harán con el seco? Nosotros somos el leño seco", reflexionó.

Convencido que Dios es amor y misericordia, el padre Marín dijo que a veces el cristiano va por la vida predicando la Palabra de Dios, asumiendo su mensaje, el pensamiento y manera de hablar de Jesús, "pero cuando vivimos experiencias amargas como éstas, es cuando tocamos a fondo el amor  y el sentir de Jesús", subrayó.

Dijo que dentro de poco retomará las riendas del Colegio Don Bosco del centro de Valencia, "después del acontecimiento he dado una vuelta por allá, para reencontrarme con mis alumnos, los maestros, los laicos".

Oriundo de Píritu, estado Falcón, proviene de una familia numerosa que desde su nacimiento le inculcó la fe en Dios. "Mi proceso vocacional inició desde el vientre de mi madre. Desde mis cinco años sentí una vocación hacia lo religioso, hacia el sacerdocio", recordó.

"Valencia ha sido para mi un bastión en la fe, en el cariño. En estos días de mucho dolor y sufrimiento he sentido la presencia de Dios a través de mis hermanos valencianos".

¿Podría describir en una frase esta amarga experiencia?
-"Muerte y resurrección, muerte y resurrección", repitió, tras varios minutos de silencio. (Por Karen Grisel Mendoza)

 

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