Hurto Famélico

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Rubén Limas Telles
Rubén Limas Telles

Durante la rueda de prensa en la que pude acompañar a Rafael Narvaez, defensor de los derechos humanos ampliamente reconocido en Venezuela, en su denuncia sobre el tenebroso caso de Policarabobo, escuché entre los testimonios el caso de un recluso que llevaba 2 años procesado por el robo de un cochino y que terminó calcinado y supuestamente ajusticiado durante la tragedia. De existir en Venezuela respeto por el debido proceso, ese delito hubiera terminado en poco tiempo con una medida cautelar, pero no, ese robo famélico culminó en una pena de muerte que no existe en la Constitución.

No debe existir impunidad frente a los delitos, pero es obvio que los acontecimientos de Policarabobo revelan que antes que justicia lo que existe en Venezuela es crueldad contra el desvalido y aprovechamiento pecuniario contra quien equivocando su rumbo amerita una pena ajustada a su falta antes que violencia, tortura o muerte. El estado está obligado a respetar la integridad de cualquier ciudadano, así como el principio de igualdad ante la ley. El comportamiento antisocial se corrige con educación y buen ejemplo, aunque todos recordamos aquella alocución del “Comandante Supremo y Eterno” cuando justificó el robo famélico diciendo “Si mis hijos pasaran hambre, yo también robaría”. Ese fue el peor ejemplo posible.

Ahora, frente al drama que todos los carabobeños tuvieron que ver, sólo hay 5 responsables, la parte más delgada de la cuerda. El Gobernador voltea la mirada, la Ministra de Prisiones afirma no tener competencia sobre esta tragedia, la Defensoría del Pueblo no defiende a ese pueblo y la Fiscalía no procede. En fin, entre bomberos no se pisan la manguera. Mientras la ley del Régimen Penitenciario en mora con la sociedad, continúa su curso.

El caso del señor que recibió en Policarabobo pena de muerte por el robo de un cochino merece una relectura. En realidad su delito fue ser pobre. De haber tenido recursos económicos hubiera pagado al pran y al funcionario corrupto y, por consiguiente, salvado la vida. El sistema, el régimen, es esencialmente, injusto. Maduro ha declarado a la pobreza, delito, a la corrupción, ley, y a la riqueza mal habida, modus vivendi.

@rubenlimas

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