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viernes, 29 de septiembre de 2017

Albersidades

Insecticida para la basura

(NOTITARDE/ARCHIVO NOTITARDE)

Insecticida para la basura

Peterk Albers

Una mujer, evidentemente enajenada mental e indigente, registra las bolsas con desechos de comida que los edificios dejan en las aceras por si acaso el camión recolector pasa hoy. La pobre mujer hurga con la esperanza de conseguir algo de alimento. Pero su hambre se ve frustrada cuando percibe un fuerte olor a insecticida. Desesperada y rabiosa, comienza a gritar: "¡Como tienen dinero, han rociado todo con baygon , desgraciados!" . Y pongo "desgraciados" por no bajar al vocabulario de la indigente.

El servicio de recolección de los desechos sólidos en Venezuela ha sido siempre una calamidad. Comenzando porque nunca se ha organizado un sistema de reciclaje de los desechos. Todo va a un mismo basurero, donde una variopinta colección de seres obtienen su sustento: seres humanos compiten con zamuros, perros, gatos y ratas por apoderarse de los restos de todo lo que los más pudientes botan. Y lo de "los más pudientes" es un decir: solamente es una comparación entre los que registran en los botaderos de basura, y toda la gama que va desde los que sobreviven con un mísero sueldo hasta los amigos del régimen que ganan lo inimaginable gracias a la corrupción administrativa. Todos tiran su basura, excepto el dinero mal habido por estos últimos, a una misma bolsa: restos de comida, papel, envases vacíos, no importando si éstos son de cartón, plástico o vidrio.

El servicio de recolección de desechos sólidos es un pobre servicio: unos camiones destartalados, que se mantienen rodando gracias a la canibalización de los que se amontonan, inservibles por falta de repuestos, en los patios de donde supuestamente deben salir regularmente a cumplir con su tarea.

Para los venezolanos que vivimos los años previos a la "revolución bonita" el espectáculo de conciudadanos registrando las bolsas de desperdicios se limitaba a los indigentes, generalmente alcohólicos, drogadictos y dementes, que recolectaban latas de cerveza y gaseosas para venderlas en los centros de recolección de algunas empresas de reciclaje. Hoy vemos el lamentable espectáculo de venezolanos agachados alrededor de las bolsas de basura, buscando algún resto de comida para satisfacer su hambre.

El ponerle insecticida a las bolsas con restos de comida es una manera de evitar las moscas que invaden los alrededores, luego que los recolectores de alimento desechado dejan las bolsas rotas y el reguero por las aceras y calzadas.

Pero otra solución puede ser el actuar para que el estado de cosas cambie, y que los venezolanos, aun los indigentes, no tengan que hurgar en las bolsas de desechos por un poco de alimento en descomposición, poniendo en riesgo su salud. Y actuar para que el estado de cosas cambie comienza por la remoción de quienes nos han traído hasta aquí, mientras se hacen multimillonarios robando lo que nos corresponde a todos. Echándoles insecticida a los insectos que nos han robado el futuro.

Y, aunque algunos esperan sentados que los "marines" vengan a resolver nuestros problemas, la manera de remover a los corruptos es votando.

Yendo a reafirmar nuestra fe en la democracia, así pensemos que un CNE parcializado nos robará los resultados.

Yendo a reafirmar nuestra fe en la democracia, así pensemos que unos jueces van a imponernos una figura, oscura y anodina, que desplace al gobernador de oposición triunfante.

Yendo a donde tengamos que ir, a librar la batalla en cualquier campo que dispongan los corruptos del régimen.

Yendo a votar demostraremos al mundo que somos el bravo pueblo que no se rinde.

peterkalbers@yahoo.com

@peterkalbers

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