Bogotá, mayo 12 (EFE).- El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, instó ayer a la comunidad internacional a ver las "atrocidades" de las Farc y aseguró que no quiere que países fronterizos como Ecuador y Venezuela sufran los "atropellos" de esa guerrilla.
Uribe, que visitó la localidad de Planadas (departamento del Tolima, oeste), manifestó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) asesinaron en esa zona en el último año a 46 soldados y policías e hirieron a 146.
"Que esto lo conozca Europa, que lo conozca América Latina, que lo conozcan los pueblos del Ecuador y Venezuela, lo que hemos sufrido aquí", expresó el gobernante colombiano.
Nuevos enfrentamientos en el Líbano .- Beirut, mayo 12 (DPA).- Cerca de la frontera del Líbano con Siria se produjeron en la mañana de ayer esporádicos enfrentamientos entre opositores chiitas y seguidores del líder sunita progubernamental Saad Hariri, informó la televisión Al Arabiya, antes de la prevista llegada de una delegación árabe para deliberar sobre la crisis.
Según la emisora basada en Dubai, se registraron intercambios de disparos entre partidarios de los dos bandos enfrentados en el paso fronterizo de Masnaa.
Por el contrario, en la capital, Beirut y en la región habitada mayoritariamente por drusos, donde se habían producido enfrentamientos el domingo, se restableció la calma en las últimas horas.
Campo argentino en huelga busca el apoyo de provincias.- Buenos Aires, mayo 12 (Reuters).- Productores rurales argentinos recibieron ayer el apoyo de autoridades provinciales a su reclamo contra un nuevo impuesto a las exportaciones agrarias, en el quinto día de una huelga que podría paralizar la venta externa de granos.
Argentina es uno de los mayores proveedores agropecuarios del mundo, pero el prolongado conflicto entre el campo y el Gobierno de Cristina Fernández, que provocó la renuncia de un ministro de Economía, congeló los embarques durante marzo y amenaza con hacerlo nuevamente.
El primero en recibir a la cúpula dirigencial del campo fue el gobernador de la poderosa provincia de Córdoba, Juan Schiaretti, un aliado del Gobierno que, no obstante, realizó un gesto que podría ser considerado un desafío al verticalismo de la Casa Rosada.