Jesús es el Buen Pastor (Jn.10,11-18)

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Hoy la Iglesia celebra el cuarto domingo de Pascua, que es mejor conocido como el “Domingo del Buen Pastor”, porque se recuerda el pasaje del evangelio de Juan, donde Jesús se llama así mismo “El Buen Pastor”. Es el domingo dedicado a la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas; día en que la Iglesia ora intensamente para pedir al Señor sacerdotes y religiosas según su corazón, que sean signo de su amor, de su servicio y entrega generosa en medio del mundo.

En el relato del evangelio que se nos presenta hoy para nuestra reflexión y vivencia de la Palabra de Dios, destacan cuatro personajes: El Buen Pastor que es Cristo; el asalariado que es colocado a cuidar el rebaño de Cristo, pero ama más su salario que lo que le pueda pasar a éste; las ovejas que representan a los cristianos que se han hecho discípulos de Cristo y los cristianos en potencia que irán escuchando la voz del Buen Pastor a través de la predicación de la Buena Noticia de la Salvación; el lobo que representa al demonio, origen del mal presente en el mundo que ataca al rebaño, lo espanta y dispersa.

Jesús que se identifica como el Buen Pastor dice que da la vida por sus ovejas y esto lo demostró muriendo en la cruz por toda la humanidad; conoce a sus ovejas y es quien llama a cada cristiano por su nombre, lo ha elegido y lo conduce por el camino del bien. El “conocer” que habla el evangelio de Juan va más allá del mero hecho intelectual o cognitivo; implica comunión de vida, relación profunda de amor y encuentro interpersonal. Quien es verdadero discípulo lo reconoce a Él como Buen Pastor, escucha su voz y lo sigue; es decir, escucha su Palabra y vive del amor y en el amor que es el distintivo del auténtico cristiano.

Otros escucharán su mensaje de vida, porque Él es quien perfectamente conoce al Padre (está esencialmente unido a Él en una comunión de amor) y lo ha dado a conocer al mundo y ha recibido de Él este mandato de que haya un solo rebaño, una sola Iglesia (no mil iglesias) y un solo Pastor que es Cristo, fundador y Cabeza Visible de su Iglesia, fundada en la persona de Pedro y los demás apóstoles: “Tú eres Pedro y sobre esta Piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16, 18). Jesús no habla de varias iglesias, ni de varios rebaños; sino de un solo rebaño y un solo y único Pastor.

El será el Pastor de todos los pueblos, ya no sólo del pueblo israelita. Esta Iglesia perdura y está presente en la Iglesia Católica que desde Pedro hasta nuestros días; en medio de virtudes y errores predica a Cristo como Camino, Verdad y Vida para el hombre de todos los tiempos. El asalariado no es dueño de las ovejas, no le importa nada el rebaño y ante la cercanía del lobo lo abandona y huye cobardemente. Éste hombre representa a los malos pastores, aquellos que el dueño del rebaño los ha colocado para cuidar a su Iglesia y no hacen bien su trabajo, no dan la vida por la comunidad y la descuidan y deja que se pierda en los vicios, en los errores, en la dispersión.

 El demonio constantemente anda, como león rugiente, buscando a quien devorar (1 Pe. 5, 8-9), busca ahuyentar al rebaño y si no está bien vigilado por un pastor diligente y fiel al Dueño del rebaño, permite que aquel devore a las ovejas y si éstas no son capaces de reconocer la voz del Buen Pastor, se pierden y caen en el peligro de morir. En este día que hablamos de Jesús, Buen Pastor y en que se celebra la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas, pidamos a Cristo que nos regale sacerdotes y religiosas santas, fieles a su misión, capaces de anunciar su Palabra y denunciar a la luz de ella las injusticias y antivalores del mundo; que sean cristianos de fe firme y una sólida madurez afectiva, animadores entusiastas de la comunidad cristiana, que se pongan al frente de la Iglesia de Cristo y estén dispuestos incluso a entregar la vida por la verdad que predican y creen.

IDA Y RETORNO: En días pasados sacerdotes y fieles recibimos la noticia de la muerte del Sr. Felipe Quintero, laico comprometido de nuestra Arquidiócesis y de la Parroquia San Blas. Hombre de fe, apostólico, dedicado al servicio de los más necesitados. Tuvo un especial cariño y trabajó con mucho esmero y dedicación por la Comunidad de San José de Los Naranjos. Allí siempre apoyó a los sacerdotes, religiosas y laicos que han servido a esa porción del Pueblo de Dios que peregrina en Valencia. Agradecemos a Dios por el testimonio de su vida, por su infatigable labor por el evangelio y la Iglesia de Cristo. Que El Buen Pastor lo tenga junto a sí, y a sus familiares y amigos los conforte con la esperanza de la vida eterna. 

A partir del próximo domingo responderé algunas preguntas que me hacen vía email o redes sociales. 

[email protected] @padrejoel95

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