La desbordada desilusión y el Correlón Florido

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Cesar Burguera - Notitarde

La desmoralización y desesperanza

La contemporánea historia de nuestro país nos señala, hasta con cierto grado de compasión o lastima, la famélica figura de la actual oposición, a la más malograda de sus versiones, postrada entre sus contradicciones y recurrentes desaciertos. Sus más elevados dirigentes, los mismos que proclamaban desmantelamientos institucionales e ilegítimas salidas, hoy se escudan en un atormentante silencio para eludir el constante reclamo de aquellos burlados adeptos y activos militantes que diariamente le reclaman de manera categórica su perenne vocación de haberlos sometido al perenne engaño y elaborada farsa. Desde aquel embriagador y circunstancial triunfo parlamentario del 2015, la escena ha cambiado totalmente. Las otrora marchas o concentraciones convocadas por la oposición parecen extraviarse en sus propias memorias y de repente se multiplican para convertirse en su principal drama. El perverso ejercicio de la mentira se había constituido en su monótona tarea, su principal alegato y allí quedar irremediablemente atrapados en su propia trampa y no puede exorcizar el inquieto espíritu que habían convocado. La soledad los arropa de manera inclemente y les indica, a manera de dura reprimenda, que nadie les cree, nadie los escucha, sencillamente son parte de un insolente pasado. Sus viscerales enfrentamientos e internos combates resultan realmente intrascendentes. Pero su errática conducta ha provocado que el desaliento y la desmoralización se apoderen de un sector de la población, que se exhibe desorientada y parece haber perdido el entrañable sentido de patria y de país. En las redes sociales se plasma dramáticamente el inducido desánimo y allí precisamente toparnos con lacerantes mensajes de personas que llegaron ingenuamente a creer en un desleal discurso, una viciada retórica y hoy expresan amargamente su frustración. Es a manera de gráfico ejemplo el caso de quien fungiera como activa disidente u opositora, Inés González Árraga, cuando dejaba a sus numerosos seguidores por las redes sociales el desolador anuncio “Ser Venezolano no es un orgullo, es una tragedia”.

InezG

La dividida naranja

Dentro de la improvisación que despiadadamente azota al sector opositor en su terminal fase de extremaunción, surge la reincidencia y literalmente “afloran” los más oscuras intenciones, nuevamente privan los personales intereses y la  confrontación interna parece agotar la agenda política de los principales dirigentes de la famélica oposición y sus extintas organizaciones partidistas. Siguen sin retumbar en los vacíos conciliábulos opositores la voz sabia del común. En esta oportunidad haremos referencia a lo que cruentamente ocurre en la naranja tolda, aquella estructura que se llegó a conocer como Voluntad Popular (VP) y que parece atravesar el más traumático de sus episodios, todo ante la escrutadora mirada de quien es su principal referencia y fundador, Leopoldo López. La primera víctima del naranja cisma fue el astuto Luis Florido, quien de manera autónoma e independiente pretendió designar y juramentar desde la presidencia de la Comisión de Política Exterior de la AN a una suerte de emisarios o delegados internacionales pertenecientes a su íntimo entorno. Igualmente empujado por su ímpetu y numerosos apoyos internos osó en manifestar que presentaría su válida aspiración presidencial bajo el aval y manto de VP. La democrática respuesta no se hizo esperar y desde la encumbrada cúpula naranja surgió la orden de la inmediata destitución de Florido en cualquier representación o funciones dentro de la AN y que se le despojara de cualquier privilegio o prerrogativa con el avieso ánimo de aislarlo de cualquier importante decisión de VP.  El inaceptable atrevimiento de Florido propició que fuera manso blanco de toda una verdadera artillería de desconsiderados ataques e improperios por parte de coordinadores generales, jefes de bancadas, hasta del aborrecido Freddy Guevara que oculta su vergüenza en una sede diplomática. Pero lo más significativo es que una de las afrentas contra el irreverente Florido la dirigió el mismísimo progenitor de Leopoldo, el suegro de Lilian, Leopoldo López Gil cuando de sutil y generosa manera le enviara un sobrecogedor consejo “Mi mejor consejo para Luis Florido es que renuncie al partido pues bien parece que no comparte ni valores ni valor”.

LEOPOLDO

El Correlón florido

Pero las consecuencias de la florida osadía parecen adquirir desproporcionadas dimensiones y raudamente se esparce con el objetivo de apuntar a la pronta intervención de aquellas direcciones regionales que estaban bajo el cuidado y custodia del aventajado Florido. Carabobo sería uno de los estados que serán sometidos a la naranja inquisición y se augura, con el crucifijo en la mano, la pronta salida del sagaz “Correlón”, Alejandro Feo la Cruz de la coordinación de VP en nuestra entidad federal. Por otra parte el buen Alejandro no ha sabido explicar de manera cristalina su doble papel o rol como máxima autoridad de VP que la combina ágilmente con su consanguíneo liderazgo dentro del partido regional Juega Limpio, que vendría a desobedecer abiertamente la expresa prohibición de la doble militancia consagrada en aquella histórica sentencia signada con el número 001 de enero del 2016 dictada por la Sala Constitucional de nuestro TSJ. A la ambigua y hasta confusa posición partidista que exhibe el “Correlón”, se suma los persistentes cuestionamientos surgidos desde la propia estructura regional, desde donde señalan que carece de la necesaria disposición para convocar las semanales reuniones de la dirección estadal para el productivo debate y haber sumido a la organización partidista en Carabobo al más ruinoso de los abandonos. “Reclamamos la presencia del Correlón” arengan al unísono la mayoría de la dirigencia de VP.  La capitalina jerarquía naranja habría ungido a Gilber Caro para que proceda a la urgente liquidación de los floridos en Carabobo y poder designar a Ángel Álvarez como el sustituto y verdugo del astuto “Correlón”. 

ALEJANDRO FEO

El ausente frente

Después de haber acudido a los actos velatorios de la difunta MUD, después de haber acelerado su impronta partida, los fingidos deudos, ante el atormentante repudio público, se les ocurrió buscar nuevo ropaje, nuevas caretas donde esconder su persistente incapacidad y demostrada ineptitud. Ese esfuerzo creativo decantó en una curiosa manifestación o estructura opositora a la cual llegaron ocurrentemente a denominar como Frente Amplio Venezuela Libre y donde los principales voceros serían supuestos representantes de la sociedad civil y se le diera cabida a una sospechosa y desolada disidencia del chavismo. Los partidos políticos de oposición y sus respectivos jerarcas debían cumplir con una ineludible y obligatoria cuarentena como penitencia para expiar todo un tropel de inconfesables pecados. Pero el dinámico transcurrir del tiempo se encargó de demostrar que aquel cautivador Frente Amplio Democrático, ni era frente, ni mucho menos era amplio. Sencillamente era el elaborado ardid, la oportuna herramienta para seguir con el continuo engaño a todo un sector que al parecer deslastrado de su condición de permanente ingenuidad. En Carabobo surgió un tímido esfuerzo por darle rostro y figura al amplio frente. El otrora coordinador de la MUD, Carlos “el gordo” Santafé no desmayaba ni física, ni intelectualmente para conformar la nueva expresión, sin embargo no encontró la debida acogida por parte de diferentes sectores, entre ellos las autoridades rectorales de la Universidad de Carabobo, de su rectora que prefirió asumir sus compromisos académicos y tal vez replegarse para la blindada defensa de nuestra máxima casa de estudios. Pero el gordo no llegaba a capitular y logró que el profesor Asdrúbal Romero, ex rector de la UC, asumiera tan compleja responsabilidad de dirección. Asdrúbal se multiplicaba, elaboraba impecablemente densos pronunciamientos y hasta asistía puntualmente a las diferentes sedes gremiales que en la actualidad se han convertido en ruinosas casas de partido. Pero la emoción del profesor Romero fue sucumbiendo ante el desánimo y desaliento. Las convocatorias para las diferentes reuniones donde se fijarían las estrategias y objetivos no tenían la debida resonancia. Los amplios salones gremiales se mostraban vacíos, tan solo una decena de abnegados militantes, casi de manera obligada, acudían a la importante cita. El académico Romero  decidido da un paso al costado para no seguir siendo objeto de una abierta manipulación y procede al reencuentro familiar.”Son tiempos de futbol, de gritar efusivamente cualquier gol”.

Y esa es la verdad.

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