Lupita Ferrer: "Admiro a María Corina"

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Nueva York, 4 mayo de 2014.- "Papá: me han escogido para un personaje en Hamlet y aunque sea debajo de un puente me quedo a vivir en Caracas". Aquella conversación telefónica sellaría la partida del hogar zuliano, pero no del acento, que mantiene con pícara y discreta elegancia, tan bien macerado como esa piel, casi mítica, ícono de la Venezuela saudita donde aparentemente todo estaba muy bien.

"Mi mamá era clase media, pero mi papá era un hombre de dinero, es la verdad. Yo vengo de buena familia, pero nací artista y se lo tuvieron que aguantar. Entonces mandaron a mi abuela, una mujer fuerte como yo, para que me cuidara en Caracas", recuerda hoy riendo, con perfecta dicción.

Es Yolanda Guadalupe Ferrer (Maracaibo 1947), la musa de Delia Fiallo, entreEsmeralda y Cristal, con paréntesis de Cabrujas, Shakespeare, Cantinflas, Quinn y Pérez Galdós.

Acaba de presentar en Guayaquil una obra sobre la vida del malogrado poeta Medardo Ángel Silva, luego de bautizar en el otoño en Nueva York su biografía musical, "algo que estoy puliendo, porque me divierte mucho".

Del viaje a Ecuador regresó satisfecha, pero a la vez preocupada y confundida.

-Si eso es "el socialismo del siglo XXI" que llaman, bienvenido. Pero no tiene nada que ver con el desastre, el estado de guerra, que se está viviendo en Venezuela. En Ecuador encontré una economía bastante estable, dolarizada. Se ve prosperidad, se puede caminar por las calles. ¿Por qué eso no es posible en Venezuela, siendo un país tan rico? ¿Dónde está el dinero? No estoy de acuerdo con los regalos a Cuba y otros países. Yo no soy activista política, pero desde luego este señor Maduro no puede con la situación. Sea el régimen que sea, capitalista o comunista, debe haber paz social y prosperidad.

-¿Cree en el llamado al "diálogo"?

-Vamos a suponer que estamos en una guerra y se produce un cese al fuego, pero una de las partes sigue con la misma actitud, se mantiene la persecución y la carestía. Entonces la gente tiene que seguir en rebeldía.

Tiene siete años sin visitar Venezuela, viaje que coincidió con la pérdida de su padre y el cierre de RCTV, en 2007.

"Eso fue monstruoso, nunca había visto algo tan dramático y evidente. Un poco surrealista, la verdad, triste y patético. Me asusté tanto que mudé a mi mamá a Miami. Pero uno no puede nunca divorciarse de su país. Yo me crié en democracia, con plena posibilidad de hablar, trabajar y expresarme. No me gusta esta persecución a los medios, que los artistas no puedan vivir de su trabajo, que falten los alimentos y el papel, tantas muertes y secuestros, mujeres bellas asesinadas. ¿Cómo es eso posible? Es una vergüenza que ni las aerolíneas quieran volar a Venezuela porque les deben dinero".

-¿Cómo evalúa la actual política informativa de Venevisión, canal donde hizo la mayor parte de su carrera?

-Creo que es la actitud de muchos empresarios, de no meterse en problemas para poder continuar existiendo. Pero no sé, a lo mejor llegará un momento en que eso se tendría que definir más. Yo percibo que ahora o estás con el gobierno o te vas del país. Para mí eso no es democracia. Fíjate cómo Globovisión ha sido perseguido. En cualquier caso Venevisión Internacional ha creado puestos de trabajo para los venezolanos en Florida y eso hay que agradecerlo, porque los artistas estamos exilados.

-¿Qué opina de los líderes de la oposición?

-Yo quiero hacer una mención especial a María Corina Machado y Leopoldo López. Por ser mujer me identifico con ella, la admiro y sería la primera en darle mi voto para lo que sea. Henrique Capriles tiene buenas intenciones, pero a veces no lo entiendo. No ha sabido llevar el barco, como capitán que es. Y los estudiantes son héroes, no tienen temor y han salvado la democracia. El futuro es de la juventud que se lanza en pos de un ideal. Es vil cómo los han tratado, masacrado y asesinado ante los ojos ciegos del mundo.

-¿Cómo se conserva tan bien? 

-Las venezolanas somos bellas (risas). Mi mamá casi fue Miss Venezuela. A mí también me ofrecieron participar, pero cuando me vieron haciendo teatro en el Ateneo de Caracas las otras chicas dijeron que era injusto que me aceptaran siendo ya conocida y estando tan preparada. Mi mamá dice que yo hubiese sido Miss Universo (risas). En realidad yo llegué de Maracaibo muy bien educada, bilingüe, entrenada en ballet. Ahora quiero volver al teatro, que fue donde comencé de la mano de Horacio Peterson. Pero la televisión siempre ayuda a mantener vigencia, aunque esclaviza y absorbe.

-Actualmente hay octogenarias protagonizando y ganando premios en Hollywood y Broadway. ¿Por qué en la TV la carrera de las actrices es tan corta?

-Eso es muy cierto. Ahora el interés está centrado en crear estrellas fugaces por motivos económicos: tienes muchas jovencitas desconocidas, tan agradecidas de que les den una oportunidad que las empresas pagan sueldos bajos. En cambio si llaman a Victoria Ruffo, Flor Núñez, Jacqueline Andere, tienes que pagar más, por la carrera, por la popularidad. Pero no se dan cuenta de que ya nosotras tenemos un público que nos conoce y sigue. La TV se ha vuelto una fábrica de… chorizos. Y además, en estas telenovelas de acción y violencia, los personajes son masculinos y de mujeres jóvenes. No hay papeles para primeras actrices, que era algo que Delia Fiallo sabía hacer muy bien.

-¿Cómo recuerda a Horacio Peterson?

-Yo era su favorita, él me protegía. Ningún hombre se me podía acercar en el Ateneo. Yo hacía lo que él dijera: una vez me pintó el pelo de rubio y mi mamá casi se infarta. En realidad yo era muy inocente, quizás él vio en mí la ingenuidad necesaria para la Ofelia de Hamlet. Yo creo que tenía talento y belleza para el papel, pero la suerte es un factor muy importante. Por eso estoy agradecida de todo lo que Dios me ha dado.

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