Maduro: “Con la Iglesia has topado”

La política es así

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Nelson Acosta Espinoza
Nelson Acosta Espinoza

Estamos viviendo en tiempos tensos, por no decir peligrosos. Basta posar la mirada en cualquiera de las dimensiones que conforman la unidad social y cultural del país para constatar la profundidad y peligrosidad de la presente coyuntura. En forma lenta, pero continuada, se está desmoronando el universo material y simbólico dentro del cual se desenvuelve la vida cotidiana de los ciudadanos del país. Los acontecimientos relacionados con la denominada operación Gedeón, que dio caza al ex inspector del Cicpc Oscar Pérez, expresa dramáticamente estas mutaciones que se han venido sucediendo en nuestro cuerpo social.

Acorde con esta situación, recientemente los obispos de Barquisimeto y San Felipe, Antonio López Castillo y Víctor Hugo Basabe, respectivamente, solicitaron a la Divina Pastora su ayuda para poner fin a la dramática situación de pobreza que azota a la población. Durante las homilías en las respectivas misas que presidieron durante la visita 262 de la Divina Pastora a Barquisimeto, los obispos criticaron la situación que vive el país, lo que ocasionó vítores por parte de los millones de asistentes a estas ceremonias. Como era previsible, las declaraciones de los prelados encendieron las críticas de Nicolás Maduro, quien pidió investigar a los obispos por sus palabras de “odio” contra el gobierno.

Es evidente que Maduro, para utilizar la frase cervantina, “con la iglesia se ha topado”. La raíz de este “tropiezo” la podemos ubicar en las circunstancias terribles por las cuales atraviesa la población. En el plano político, igualmente, enuncia un potencial conflicto con una de las instituciones de mayor credibilidad en el país y que ha puesto el dedo sobre las circunstancias objetivas que apremian a la población.

No es la primera vez que un “tropiezo” de esta naturaleza sucede en la historia del país. Basta con recordar el conflicto entre esta institución y el gobierno de Guzmán Blanco entre 1870 y1888 que llegó a su cúspide con la expulsión de tres obispos del territorio nacional (Juan Hilario Bosset, Silvestre Guevara y Lira y Manuel Antonio Baralt). Juan Vicente Gómez, igualmente, confrontó a esta institución a propósito de la expulsión de Salvador Montes de Oca, arzobispo de Valencia. El “tropiezo” más significativo, desde el punto de vista de nuestra contemporaneidad política, fue el acontecido el 1 de mayo de 1957. En esa ocasión fue leída en todas las iglesias de Venezuela una pastoral del arzobispo de Caracas, monseñor Rafael Arias Blanco. Este hecho ayudo a precipitar la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Retomemos lo subrayado en el primer párrafo de este corto escrito. Es indiscutible la naturaleza orgánica de la crisis que atraviesa la nación. Ello me permite sustentar que el momento es, primordialmente político, y no electoral. Acorde con esta lógica, la población demanda aproximaciones integrales que se exprese en un relato que dé cuenta de sus vicisitudes y ofrezca alternativas objetivas para el futuro. Opciones que vuelvan a emocionar a la población y combata el sentimiento pesimista y abstencionista que existe en densos sectores de la ciudadanía. Más que electoral, insisto, el momento es de naturaleza política y de desprendimiento de las identidades corporativas.

Creo que la institución eclesiástica así lo ha entendido. Su prioridad es la gente que sufre: “el pueblo de Dios”. Lo acontecido en la procesión de la Divina Pastora así lo atestigua. Es un ejemplo a seguir. Esperemos que lo actores políticos integrados en la MUD lo entiendan y actúen en concordancia con las necesidades del “pueblo de Dios” y no a partir de las urgencias electorales y aspiraciones de sus respectivos líderes.

En fin, sin lugar a dudas, Maduro se “ha topado con la Iglesia”.

La política es así.

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VIANelson Acosta Espinoza
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