Maduro o la política del aguante

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Esperar a que cada vez que hable Maduro, comunique algo que  cambie nuestra situación familiar o laboral, solamente dice bien de nuestra disposición a esperanzarnos y a creer en las buenas noticias que nos caracterizó siempre, aún en las catástrofes, cuando es mundialmente famosa nuestra disposición al chiste. Pero bueno, así somos y esta vez el mismo Presidente contribuyó desde hace más de tres meses al suspenso, hablando de tomar algunas decisiones importantes para nosotros, en lo que llamó "El Sacudón".  Me dispuse a oírlo, a pesar que a esa hora de la noche, tengo por costumbre ver series policiales bien sangrientas, detectivescas inglesas y  recolectores de antigüedades. Me calé a Maduro, todito.

Primera impresión, el carómetro de una asamblea en la que todo el mundo era ministro. Nunca había visto a los ciento  y pico   juntos,  con cara de muchachos regañados algunos  o de niños felices a quiénes les habían dado un caramelo, si eran ratificados. El ganador del carómetro del año fue el flamante canciller Ramírez, a quien le dejaron un amigo cuidando su amada PDVSA. Pero nada como el ojo del amo, dirá él. Tenía allí doce años de consolidar su  política "socialista" en una empresa petrolera  uniformada mental y  vitalmente de rojo y como tal, rígida, llena de errores humanos por la sustitución de expertos por militantes en sitios vitales para el país y también de negociados.

Y el del segundo lugar en caras fue el vicepresidente Arreaza, enfurruñado porque no lo nombraban en las tres horas y pico que duró la alocución. Hubo que enviarle un papelito a Maduro, para que se acordara de confirmarlo, con lo cual aflojó la mandíbula.

Segunda impresión. Más allá de insistir en comunizarnos con las comunas  a cargo de Jaua (me imagino que detrás vendrá la moneda comunal, el trueque y todas esas idioteces que nos hicieron perder el tiempo hace algunos años, en la calle y en los periódicos, por la tinta que perdimos hablando de algo que nunca fue), no hubo ni una sola decisión, una sola cosa que  nos cambie la perspectiva de colas y escasez que nos persigue y que se ha profundizado como marca de fábrica de este gobierno.

A mí me interesa, mas que si los Chávez ahora tienen a Petróleos de Venezuela y la cuota política de Ramírez se reduce frente a la de Cabello, si van a aparecer la leche y la harina precocida y a qué precio.

Estoy cansada de que le echen la culpa a la Polar y que insistan en que hay una banda de malos que se lleva las cantidades de leche que se supone que producimos, para Colombia. No les creo absolutamente nada, porque el argumento anterior, que la desaparición  era por una guerra económica de los industriales, fue repetido  hasta que se cansaron.

Y  la guerra económica se desapareció como excusa y justificación, para dejar paso al contrabando. La harina precocida y la leche no aparecen por ninguna parte todavía, excepto en la calle , en manos de los buhoneros.

Aquí alguien está contando un cuento malo y no soy yo.

Y con los pañales, ahora es que están concediendo los aumentos de precios, habrá abastecimiento después de Navidad.

Qué va a pasar con los viajes, eso también me interesa. Esos aeropuertos están pelados. Y de la reunión con Maduro, solamente vi que sacaron al negociador con las aerolíneas, García Plaza, para sustituirlo por el ex comandante general de la aviación, el general  Yofrreda. ¿Tanto poner a generales y no terminan de darse cuenta de que no dan  pie con bola en asuntos de civiles?

Le acaban de dar unos dólares (la tercera parte o algo así) de lo que pidieron a  los comerciantes  que traen  repuestos para carros. Y el presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Autopartes, José Cinnirella dice que entonces habrá repuestos de carros para febrero o marzo del año que viene. Y ustedes me dirán ¿ Y a ti qué te importa? ¿Tu tienes carro?. Bueno, aparte de que he tenido antes carro y tengo cantidades de amigos que lo tienen, me monto en camioneticas y carros libres. No en  mototaxi, pero buena parte del país sí. Las carreras van ya por la estratosfera en las cinco grandes ciudades del país. ¿Por qué será? Porque cualquier repuesto son tres mil  bolívares.  A los mototaxistas los matan como moscas, porque no quieren entregar su moto, que las parten para repuestos. En eso nos afecta el problema. Transporte efectivo y seguridad individual.

No hay medicinas. Y las que tiene el gobierno y que gratis las da vencidas, como el caso del inhumano reparto de retrovirales a los enfermos de HIV en Caracas que terminó con una denuncia penal, porque tenían fecha de septiembre.

No se mueve nada por culpa del gobierno:  el acceso a los dólares, el precio de la gasolina, el pago a proveedores. Todo quedó igualito. La  República, que ya es una de las más maulas del planeta (tiene 24 juicios por malapaga y tramposa en la Organización Mundial del Comercio), no permite tampoco que los industriales paguen a sus proveedores y por lo tanto no hay productos. La tesis del gobierno, visto "el Sacudón" de Maduro, es  que seguiremos aguantando colas, empujones, cortes de luz y escasez, como un solo hombre, en mi caso, como una sola mujer, sin protestar ni dejar de votar por ellos. Profundizar el socialismo es profundizar nuestra capacidad de  aguante. El gobierno confía en la memoria de Chávez, ahora a la derecha de dios padre y en los militares para encarrilarnos si perdemos la razón, como hicieron con los estudiantes y creen que  nos dejaremos volver el país-una-sola-cola, sin mayor problema. ¿Tendrán razón?

Lucy Gómez (*)
 

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