Malandraje se muda al campo y le quita todo al productor agropecuario

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Vacas Notitarde
Las estadísticas del gremio ganadero indican que en una noche los ladrones se pueden llevar hasta 350 cabezas de ganado. Foto: Agencias

Notitarde.- Un grupo de hombres armados que irrumpe en la granja o finca de un productor del campo es una escena común en el campo venezolano. Días después del hecho delictivo los hampones envían vía WhatsApp fotos del material robado y le dan la alternativa a la víctima de recuperar las piezas de maquinaria y equipos de riego hurtados a cambio del pago se una fuerte suma de dinero.

“Estas personas no tienen vergüenza”, dijo una de las víctimas en el estado Portuguesa mientras miraba la imagen de un inyector de combustible robado que los ladrones le enviaron a su celular.

En diversos escenario agricultores de diferentes estados del país coinciden en afirmar que el auge delictivo que afecta al campo venezolano es un nuevo castigo para el sector agropecuario y está reduciendo aún más la producción y exacerbando la escasez de alimentos.

Los hacendados manifiestan que bandas ambulantes de delincuentes roban tractores, cosechadoras, camiones, niveladores láser y agroquímicos que luego revenden en el mercado negro a otros agricultores o los ofrecen mediante el pago de un rescate a sus dueños originales.

La ola de delitos rurales que los agricultores estiman que comenzó aproximadamente en el año 2014, se ha acelerado desde entonces y ha obligado a algunos propietarios de fincas a recortar su producción.

Las bandas delictivas que antes operaban en las zonas urbanas se están mudando al campo donde los agricultores son vistos como blancos fáciles ya que la policía y las patrullas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) son escasas, según señaló en su momento Miguel Ángel Carrasquero, director de la principal asociación de ganaderos del estado de Portuguesa.

Algunos robos pueden clausurar por completo la producción de una hacienda. Las asociaciones de agricultores han reportado que cada mes son robados unos 60 transformadores eléctricos en las zonas rurales, situación que deja a los agricultores sin energía eléctrica para bombear agua y realizar otras tareas agrícolas.

Según datos que maneja la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), los bandidos a menudo atacan justo antes de la época de siembra cuando los depósitos están llenos de materiales de producción y maquinaria. Cuando llega el momento de la cosecha, a veces las bandas extorsionan a los conductores de los camiones cargados con granos o roban su carga, especialmente sésamo que tiene una vida útil larga.

Productores del campo claman seguridad

En fecha reciente el presidente de la Asociación de Productores Rurales de Barinas (Asobarinas),  José Labrador, se pronunció sobre el problema de inseguridad que los afecta y exhortó a las autoridades a ofrecer una respuesta que les garantice la seguridad en sus unidades de producción.

Labrador precisó que la inseguridad personal de los productores es otro de los riesgos que tienen en el campo “porque cuando se han metido en las propiedades los amarran, se llevan guadañas, bombas de agua, tractores y matan las reses”, entre otras fechorías.

En el marco de su asamblea anual Fedeagro realizó una encuesta entre los asistentes al foro y la consulta dio como resultado que más del 78% de los presentes contestó que la inseguridad en su zona de producción había aumentado de forma dramática en los últimos tiempos.

La extorsión es otro delito que ha aumentado en los últimos años y los estados más afectados son Guárico, Aragua, Zulia y Táchira, refiere un informe presentado por la Asociación de Ganaderos del estado Táchira (Asogata).

La misma fuente refiere que en lo que respecta a la afectación de tierras, se estima que para 2016 unas 8 millones 500 mil hectáreas fueron afectadas por expropiaciones, invasiones de tierras y títulos precarios, y los atracos han aumentado en las unidades de producción.

Las cifras de Fedenaga

La Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), ha denunciado que el robo y hurto de reses en el país es alarmante y que se incrementó de forma sustancial entre los años 2015 y 2016. De acuerdo con cifras que maneja durante el 2015 fue sustraído del país para contrabando, unas 19.200 cabezas de ganado mientras que en 2016 más de 100.000 reses fueron llevadas a Colombia de forma ilegal lo que significa que el delito de abigeato aumentó 6 veces en un año.

Un panorama similar se registró en el estado Zulia donde los más afectados son los ganaderos del municipio Machiques de Perijá. Las estadísticas del gremio ganadero indican que en una noche los ladrones se pueden llevar hasta 350 cabezas de ganado. Los delincuentes someten a los propietarios de las fincas o a los encargados y transportan el ganado en camiones o a pie por una trocha y posteriormente negocian las reses.

De acuerdo con información aportada por miembros de la Federación de Ganaderos de la Cuenca del Lago (Fegalago), en la zona fronteriza del estado Zulia operan por lo menos unas 30 organizaciones delictivas dedicadas al tráfico de ganado, secuestro de productores agropecuarios y robo de maquinarias. Los delincuentes se llevan la maquinaria (equipos de ordeño y de labranza) y luego llaman a los propietarios para pedirles un rescate por su recuperación.

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