Maleandro y su Jabonero

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El semanal encuentro. Transcurría lentamente aquella mañana, todo era calma, quietud y reposo en los anchos pasillos del Capitolio de Valencia, solemne e inmaculada sede del ejecutivo regional, del mismísimo Gobierno de Carabobo. Aquel día se cumplía estrictamente de manera rutinaria con la laboral jornada y el espacioso despacho de la Secretaría General de Gobierno era nuevamente silente testigo del confuso o contradictorio encuentro entre el titular de la elevada dependencia con  un opositor parlamentario.

Nuevamente se encontraban el Secretario General de Gobierno, Jesús “Jabonero” Santander con su dilecto protegido, el diputado de UNT, “Maleandro” Domínguez. A través de las encumbradas paredes se deslizaba o se dejaba escuchar la amena charla, que transcurría entre alborotadas risas y altisonantes afirmaciones. El “Jabonero” Santander llegaba a sentenciar que había ordenado a Juan Carlos Yánez, a la sazón presidente de Insalud , que debía cumplir con la obligación de acudir a las reuniones convocadas por la agonizante Asamblea Nacional y que son coordinadas por el mimado parlamentario “Maleandro”, el mismo personaje que días después del histórico evento eleccionario del 20M, no solo desconocía los resultados de los comicios y a su incuestionable ganador, sino que llegaba insolentemente a proferir insultos e improperios contra el primer mandatario nacional, llegando a calificar a Nicolás Maduro como “Demagogo y Mitómano”.  El “Jabonero” Santander llegaba a exclamar que asumía plenamente la responsabilidad de que funcionarios del gobierno regional acudieran mansa y obligadamente  a los actos u eventos promovidos por una destartalada oposición. Al parecer el diligente “Jabonero”exhibe imprudente autonomía que lo lleva a actuar literalmente de “espaldas” al gobernador de nuestra entidad, Rafael Lacava que al parecer desconoce de los estrechos y ceñidos vínculos entre el “Jabonero” y “Maleandro”. 

Prueba, oferta y compromiso. El atormentado rumor recorre raudamente los pasillos. El murmullo hace estruendoso eco en los espacios del imponente Capitolio, ya que al parecer las constantes y repetidas visitas del opositor parlamentario Maleandro” Domínguez a la sede del Gobierno de Carabobo tendría un irresistible estímulo y es que el despacho del “Jabonero” Santander, flamante Secretario General de Gobierno, se habría transformado en el improvisado comando de campaña para convertir a Maleandro en el próximo alcalde del histórico municipio Libertador de nuestra entidad federal, desalojando de tan importante y compleja función a Juan Perozo, que representa una incuestionable referencia revolucionaria y partidista, quien ha sido víctima de desproporcionadas y demoledoras arremetidas gestadas desde la misma prominente oficina del Jabonero Santander. Solo así se podría explicar con rigurosidad el alto grado de excitación que no oculta el diputado Maleandro Domínguez y que divulga emocionado por las céntricas calles de la ciudad de Valencia. Arriba la meridiana hora y se produce la necesaria despedida, el JaboneroSantander acompaña y lentamente conduce a Maleandro al amplio portón del palacio de gobierno, donde después de un estremecedor abrazo, le señala “Vamos por buen camino Leandro, no desmayes, la Alcaldía de Libertador será toda tuya”. Maleandro bajó los ojos y luego quiso mirar a su Jabonero, durante algunos minutos probó su emoción pero se deshizo en lágrimas, tan solo se le logró escuchar entre incontrolables sollozos “Jesús, Venezuela se Alza y se Levanta”. 

La solidaridad partidista. Pero esta inaceptable intención o malogrado ensayo del binomio Jabonero Santander y MaleandroDomínguez, quienes desde un recinto o despacho gubernamental se han abiertamente encargado en moralmente agredir e ignorar la investidura del primer mandatario de la nación, Nicolás Maduro, en desconocer los resultados de la trascendental jornada electoral del 20M, en tratar de deshonrar el paso de medulares referencias revolucionarias, en fijarse como primordial objetivo político el asalto o toma del ayuntamiento de Libertador y emprender, casi de manera obsesiva, una campaña de descrédito contra el actual alcalde Juan Perozo, debe  producir una categórica respuesta por parte de las instancias partidistas regionales. Sabemos de la dilatada trayectoria de Saúl Ortega, actual coordinador del PSUV en la región, que lo ha llevado a constituirse en una de las protagónicas figuras de todas las manifestaciones de la revolución desde el mismo momento de la gestación de este irreversible proceso. Por ello es que no dudamos de la férrea vocación de Saúl en salir en defensa de los valores, ideales y convicciones que han edificado a la principal estructura política del país, siempre bajo la tutela del imborrable legado. El PSUV debe pronunciarse ante la inadmisible afrenta, sencillamente no puede capitular o rendirse ante aquellas censurables manifestaciones producto de pasionales arrebatos. 

La academia y su paso. Es realmente lamentable observar la actitud y conducta que asumen en la actualidad un reducido grupo de autoridades rectorales de las principales casas de estudios del país, las mismas que les corresponde la impostergable labor de dirigir los destinos de la academia, de ser los garantes de la óptima formación de la nueva generación de venezolanos y abandonan su fundamental rol para convertirse en verdaderos activistas políticos, en frenéticos dirigentes de determinada parcialidad partidista. No acuden al debate levantando el necesario alegato del equilibrio o la ponderación, de la coincidencia o el encuentro, sino que recurren a manipulados e inexactos argumentos que los colocan en la comprometedora posición de desconocer  nuestra propia historia, sometiendo a la Universidad a innecesarios señalamientos y validas objeciones. En días pasados observamos con asombro como la rectora de la UCV, Cecilia García Arocha manifestaba “Tenemos un supuesto presidente que ganó con el 30% del padrón electoral. Maduro es el presidente electo con la más baja cantidad de votos en la historia de Venezuela.” La aseveración formaba parte de su terca y estéril actitud por desconocer los resultados del 20M. Tal vez la fragilidad de la memoria de la rectora, sus peripecias juveniles no la lleve a recordar con meridiana exactitud los eventos electorales presidenciales como cuando Raúl Leoni fuese electo con un 28% en 1963 o cuando Rafael Caldera obtenía el 26% en 1968 y el 18% en 1993. Por ello miente deliberadamente la rectora García Arocha. Anteello nos vemos en la imperiosa necesidad de colocar nuestros limitados conocimientos en materia electoral a la orden de la rectora García e igualmente de la apreciada rectora de la UC, Jessy Divo para que la improvisación e ignorancia no solo comprometa su prestigio académico, sino que de igual forma no sometan a la Universidad a un proceso de escrutinio o desprestigio público. 

Y esa es la verdad

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