Mariah Carey fue demandada por su niñera

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EEUU., 1 febrero 2015.- La intimidad de Mariah Carey, la diva del pop, quedan retratadas en los legajos judiciales. Ahí se le congela la sonrisa y, más allá del escote, emerge una mujer insegura, celosa, explotadora y tacaña. Hace unos días anunció su estrenó para mayo "como residente en el Caesars Palace", en Las Vegas. Su fortuna se calcula en 250 millones de dólares, fruto de sus 18 números uno, más que ningún otro artista, gracias a sus 200 millones de discos vendidos.

Mientras tanto, Simonette Da Costa, la exniñera de sus gemelos -Moroccan y Monroe, ahora de tres años-, presentó una demanda en los juzgados de Manhattan por 100.000 dólares. Según explica, Carey la explotó en los meses que trabajó para ella, desde octubre de 2013 hasta el pasado año. Según ella, la hacía trabajar 100 horas a la semana, sin abonar nada extra a su salario, que oscilaba entre los 6.000 y los 7.200 dólares mensuales.

La demanda describe que Da Costa debía estar disponible las 24 horas, siete días a la semana, atenta en todo momento a una señal o una llamada de la señora, en su piso neoyorquino de Tribeca, en su casa de California o en los viajes y hoteles que marcaban las giras. La niñera se queja de que ni siguiera disponía de tiempo para comer o para tomarse un respiro.

La razón del despido, afirma en su reclamación, fue emocional. Mariah Carey se sentía celosa, la cantante le dijo que ella "expresaba demasiado afecto hacia sus hijos". Nick Cannon, su exmarido (el juicio de divorcio comenzó en diciembre), también reconoció ese conflicto sentimental en unas declaraciones de radio, en la que afirmó que "los niños elegían a la niñera por delante de su madre".

Tal vez ella ya se esperaba la reacción de Da Costa. Antes de que trascendieran estas discrepancias, Carey declaró: "Despido a la niñeras así" e hizo un chasquido con los dedos.

Hace unos meses que una de sus empleadas formuló otra demanda. Ylser Oliver la llevó a los juzgados por hacerle trabajar jornadas de diez a dieciséis horas sin darle ni un centavo extra. Su poca disposición a abonar las retribuciones también se desprende de otro pleito. En el 2010, Cindy Bressles, descrita como "la veterinaria de las estrellas" -se entiende que de sus mascotas-, le reclamó el pago de 37.00 dólares por las atenciones a sus perros, Cha Cha, Dolomite y JJ. Carey no le había dado más que 8.000 dólares.

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