Marzo presidencial y un réquiem por la MUD

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César burguera
César burguera

El sufrido  velorio de la MUD

Corría el año 2015, el país se preparaba para la participación en los comicios parlamentarios. La oposición, hoy extraviada en continuas incoherencias, despreciada por sus otrora adeptos, curiosamente proclamaba, en aquel año, el inusitado logro de haber alcanzado la perfecta cohesión a través de una figura que llegaron a denominar como la Mesa de la Unidad Democrática. Los principales dirigentes, los avezados juristas trataban de explicar a su confundida militancia que sencillamente se trataba de una blindada coalición de partidos, que acobijaría bajo su tarjeta diseñada con una simpática manito, las aspiraciones de los partidos políticos de la oposición. Ante la engañosa oferta de una “coalición de partidos”, que no aparece recogida en ningún texto o instrumento jurídico, que no está consagrada en nuestra amplia legislación electoral, nos vimos en el impostergable deber de acudir en junio de aquel 2015 ante el máximo Tribunal de la República en su Sala Constitucional para que a través de un recurso de interpretación cuyo objetivo era solicitar la recta aplicación de los procesos de renovación de aquellas organizaciones partidistas que habían abandonado siglas, himnos y tarjetas para escudarse en otra estructura política diferente como lo constituyó la MUD y que dicho proceso de relegitimación estuviera celosamente custodiado por el CNE, quien debía aplicar los modernos mecanismos de automatización para verificar la manifestación de voluntad de aquel ciudadano que quisiera formar parte de cualquier partido político y de esa manera erradicar vicios como lo representó la nociva práctica de la DOBLE MILITANCIA. La fraudulenta MUD, aquella que se presentaba como una inofensiva coalición de partidos, era una organización política nacional constituida en doce entidades federales y cuya directiva estaba engalanada por activos y connotados dirigentes de otros partidos políticos. En enero del 2016 y signada bajo el número 001, surgió la histórica sentencia de la Sala Constitucional del TSJ, con impecable ponencia del magistrado Juan José Mendoza Jover, donde no solo se ordena al CNE la aplicación de los sistemas de automatización y la utilización de los instrumentos biométricos para la ineludible renovación, sino que expresamente establece la prohibición de la DOBLE MILITANCIA. Dicho pronunciamiento del alto tribunal logró la efectiva transformación del sistema electoral venezolano que se exhibe, ante los cercanos eventos comiciales, irrefutables características de transparencia que otorgan plena confianza y credibilidad para el elector. El pasado jueves y en base a nuestro recurso de interpretación de junio del 2015, el TSJ ordenó al CNE la exclusión de la MUD en el proceso de renovación convocado, en razón de que su conformación obedece a la agrupación de diversas organizaciones políticas, lo cual contraría abiertamente la prohibición de la DOBLE MILITANCIA. QEPD la impostora MUD.

La anunciada primicia

Aparecía la edición del matutino del 30 de octubre del pasado año y en nuestro espacio semanal hacíamos la noble revelación de que los comicios para la elección del próximo Presidente de la República se llevarían a cabo en el mes de marzo del 2018. La privilegiada y acertada fuente venida desde espacios institucionales y estructuras partidistas de sólida militancia nos advertía de la pronta realización de los comicios presidenciales. Sin embargo la sana revelación, la generosa advertencia no tuvo la debida atención por parte del sector opositor. Algunos jerarcas partidistas y agudos analistas calificaban nuestra confidencia como una ligereza e irresponsabilidad. La pasada semana la soberana ANC levantaba su categórica voz para aprobar de manera unánime la propuesta que las elecciones presidenciales se realizarán en el primer cuatrimestre de este promisorio 2018. Lo que significa que el deprimente sector opositor al no darle validez o credibilidad a nuestro franco anuncio de octubre pasado, desaprovechó valiosos meses que se hubiesen traducido en recuperar la confianza del desazonado elector o sencillamente eludir el indignante espectáculo del fraccionamiento, división y diaria confrontación entre sus principales referentes. Como muestra inequívoca que no alojamos ningún tipo de rencor, nos atrevemos a transmitirles la fecha de la presidencial votación, proporcionada por el siempre confiable informante, será el dominical día 18 de marzo del presente año.

El abanderado opositor

Nuestro humilde consejo de octubre pasado sobre los comicios presidenciales y que se concretará con la unánime decisión de la soberana ANC, solo fue valorada por Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, quien a manera de insolente reprimenda, llegaba a dirigir una inquietante interrogante “Tengo otra pregunta: ¿Y a la oposición no se le había pasado por la mente la posibilidad de que el gobierno adelantara las elecciones sin cambiar condiciones, como para haber previsto una respuesta inmediata ante ese escenario? ¿O es que se planteó antes sin llegar a un acuerdo?”. Es qué tal vez León debe observar con desesperación no solo la multiplicación de pretendientes, la proliferación de candidatos, sino que le perturba la incoherencia en cuanto a cuál será el procedimiento o idóneo mecanismo para seleccionar el candidato. Henry Ramos exige el cumplimiento del acuerdo suscrito por todas las organizaciones partidistas donde se establecía las primarias como el dispositivo electoral para erradicar cualquier diferencia, mientras que Henry Falcón desconoce internos pactos y califica al evento primario como “inviable e impensable” y otros factores internos reclaman aceptar sumisamente las instrucciones giradas desde el exterior. Ante la indignante entrega a factores foráneos, Ramos exclama a viva voz “Ésa es una decisión que debemos tomar aquí en Venezuela. Yo no puedo hablar por la MUD, pero la Oposición puede decidir participar o no participar. Cualquier respuesta va a ser controversial y la van a discutir. Yo le preguntaría a la comunidad internacional: ¿Y si participamos y ganamos no van a reconocer al gobierno que resulte electo en ese proceso?

Los ataques del comisario

Ni siquiera el nacimiento de una niña con el agraciado nombre de Federica producto de la unión conyugal entre Leopoldo López y Lilian Tintori pudo matizar los lacerantes ataques proferidos por Salvatore Lucchese al anunciar su irrevocable renuncia y definitiva separación de VP. Lucchese con procaz lenguaje embistió a través de sus redes sociales contra el equipo regional de activistas (ERA) y acusó a un concejal de esa organización partidista en el municipio Naguanagua de estar involucrado en modalidades extorsivas. Luego de proceder de manera sutil en calificar a los miembros del ERA como apátridas, “cogoyeros”, Lucchese llega a señalar “Comenzando por Pedro Veloz, Farid Richani y el pobre ser de Reynaldo Marrero, hermano del mayor destructor de @VoluntadPopular Roberto Marrero”. Pero el iracundo “Totti” no cesaba en su implacable tunda y llegaba a denunciar “Los Molinas del grupo COISERCA todavía están esperando que @faridrichani Lea devuelva los 50 mil $ de la extorsión por el presunto cambio de zonificación en Naguanagua para construir el cementerio, este es un digno representante del ERA en Carabobo”, para finalizar el comisario lanza una atemorizante amenaza “Gracias a mis contactos de @SEBINoficial ya tengo la información completa del caso de la extorsión al grupo COYSERCA, “Familia Molina” hay otro miembro del ERA Carabobo implicado, colega de Farid Richani. Pronto lo haré público, calma y cordura…”. Las palabras de Salvatore Lucchese solo indican que Voluntad Popular, la otrora poderosa estructura partidista, extraviada en sus confusas y contradictorias prácticas, aturdida en su improvisada retórica se topó de frente con su propia fatalidad. Y ésa es la verdad.

La aguardada votación presidencial

La Sala Constitucional colocó definitivo coto al descomunal fraude que llevaba las indignantes siglas MUD. La soberana ANC, escuchando la voz sabia del común, aprobó al unísono el adelanto de las elecciones presidenciales. En la delirante y desquiciada oposición proliferan infinidad de pretendientes para la justa electoral. Surge nuevamente la interna confrontación. Primarias, consenso o foránea imposición son los álgidos alegatos para la escogencia del abanderado. Todo es incoherencia e irresponsabilidad. Aquel consecuente militante se distancia desmoralizado y asume la abstención como válida herramienta para sancionar la recurrente torpeza de una destartalada dirigencia. Mientras tanto el sentimiento revolucionario, cada una de sus manifestaciones proclaman a Nicolás Maduro como su singular representante para preservar el perenne legado. El 18 de marzo retumbará en cada rincón de la patria la voz de todo un pueblo que decidió ser protagonista de su propio destino. Venceremos!! Es la consigna.

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