Más de cuatro millones de venezolanos emigraron

Brújula diplomática

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Milos Alcalay
Milos Alcalay

El reciente estudio sobre la diáspora venezolana presentado por la conocida encuestadora “Consultores 21” arroja la alarmante cifra de que más de 4 Millones de venezolanos han logrado emigrar. Esa cifra equivale al número de venezolanos que constituían toda la población existente en el país en 1950, periodo en el que se inicia una época en la que nuestra Patria además de convertirse en tierra de asilo para cientos de miles de inmigrantes, logró consolidar un proceso envidiable de desarrollo, cultura, oportunidades y esperanza .Una “Tierra de Gracia donde se encuentra el Paraíso Terrenal” como la definió acertadamente Cristóbal Colon en la carta dirigida a los Reyes Católicos al presentar el potencial de la “pequeña Venecia”
Pero ese potencial de “paraíso terrenal” se ha convertido en un “infierno” y en una pesadilla para sus habitantes y vecinos. Más de cuatro millones de compatriotas se han visto obligados a dejar su Patria como resultado de la perversa, dictatorial e incompetente conducción de un Gobierno de Destrucción Nacional cuyo merito ha sido el de hundir al país en un desastroso colapso social, económico, ético y político.
En una primera ola de emigración, salieron inversionistas y empresarios amenazados con expropiaciones destructivas, que prefirieron resguardarse del acoso oficialista procurando otros destinos. Una segunda ola se produjo con la salida de profesionales de gran nivel: médicos, ingenieros, periodistas y destacados profesionales que sintieron la exclusión por no identificarse con la falsa “revolución”. Una tercera ola de técnicos integrada por enfermeros, electricistas, plomeros, mecánicos y otros profesionales eficientes, procuraron otras capitales para asegurar el futuro de sus hijos y nietos.
Hoy, nos encontramos ante una cuarta ola de emigración en la que sectores pobres escapan de una penuria invivible que a pesar de la riqueza de Venezuela, el hambre, la enfermedad y la desesperación han hecho que millares de compatriotas escapen evadiendo la nueva cortina de hierro y colmen las zonas fronterizas de indigentes, desplazados o marginados.
Colombia ha logrado que el Secretario General de la ONU se comprometiera a ayudar con especialistas que aconsejen como albergar a los desplazados, refugiados, asilados y perseguidos. Colombia envió también delegaciones a Turquía para estudiar cómo han resuelto problemas similares con los refugiados de Siria o Afganistán. Brasil ha enviado delegaciones a países limítrofes de Siria para estudiar los campos de refugiados que los ayude a enfrentar la calamidad ya existente, que ha hecho colapsar a los hospitales de Boa Vista.
En nuestras Antillas Holandesas vemos la aparición de la muerte de balseros que procuraban una mejor vida en Curazao; mientras que Panamá, país que siempre estuvo abierto a la inmigración, hoy impone trabas, debido a la cantidad de venezolanos que acuden a buscar trabajo. A su vez, las enormes dificultades que ha impuesto el oficialismo impide la salida de un mayor número de emigrantes. Un pasaje aéreo a un destino cercano no baja de 200 millones de bolívares debido a la hiperinflación, a lo que se suma lo difícil que es obtener un pasaporte u otros requisitos exigidos como el de antecedentes penales. La única solución para frenar la locura del Gobierno de Destrucción Nacional es la de sustituirlo ya, por un Gobierno de Salvación Nacional.

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