Los médicos venezolanos sin motivaciones para quedarse

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Valencia, 13 abril 2015.- Miembros de la Federación Médica Venezolana (FMV) se muestran preocupados por la migración de galenos registrada en los últimos doce años, como consecuencia de la inestabilidad laboral,  bajos salarios e inseguridad que arropa a los centros asistenciales.

De acuerdo a los datos ofrecidos por el presidente de la institución, Douglas León Natera, 10.324 médicos abandonaron el país en búsqueda de mejores condiciones  laborales y de vida. La gran mayoría de profesionales cumplía funciones en los hospitales, un total de 7.824 especialistas renunciaron a los cargos públicos, mientras que 2.500 se retiraron voluntariamente de los centros privados.

"La cifra es alta, exorbitante, no debió salir ninguno de Venezuela. Esta situación era inusual, antes hacían postgrados en el exterior, pero regresaban a cumplir sus proyectos. Ahora es todo lo contrario, al culminar sus estudios, se van” indicó el entrevistado, quien también alertó a la población sobre el éxodo de licenciados en enfermería, además de otros trabajadores del sector salud.

Causas de la emigración

La fuga de profesionales inició a mediados de 2003. Varias medidas influyeron en la decisión de establecerse con éxito en otras fronteras, según el máximo representante de la  FMV, una de ellas fue la creación del Programa Barrio Adentro, impulsado por el Gobierno del expresidente Hugo Chávez Frías, cuyo proyecto contemplaba la construcción de dispensarios en los sectores populares, donde sólo ofrecerían servicios de salud los médicos cubanos.

Con la entrada del sistema paralelo, el personal altamente calificado del país se sintió desplazado y ante la ferviente necesidad de ejercer la carrera, se vieron forzados a salir del territorio.

A este escenario se suma la eliminación de los concursos de ascenso, Natera señala que los cargos en la administración pública comenzaron a asignarse por "dedocracia” a partir de 1999, violentando todos los rigores y procedimientos establecidos en ley.

Los derechos no cumplidos a favor del gremio por parte del gobierno, generaron descontento en este sector que insistía en un incremento salarial acorde al trabajo desarrollado en los centros asistenciales, para salvar vidas y velar por la salud de los pacientes.

"Parece que siempre ha habido un ensañamiento con los médicos” analiza Natera, ante tantos atropellos.

La discusión y firma del contrato colectivo era la única esperanza de lograr mejores beneficios, pero el Ejecutivo Nacional nunca ha tenido la disposición de discutir la convención congelada desde hace más de diez años, según el entrevistado.

Al seguir percibiendo salarios "miserables” la calidad de vida de los profesionales desmejoró y quienes sentían inconformidad se fueron a otras naciones aspirando que la profesión fuera dignificada.

La violencia e inseguridad registrada en las unidades de emergencia afectaron la labor de los galenos. Las agresiones físicas, verbales, amenazas de muerte, robos, secuestros e intentos de violación, fueron parte de las causas de emigración.

Preparan la maleta

Para los estudiantes de medicina, Venezuela no es una opción de progreso o desarrollo profesional.

"La aspiración de los universitarios es terminar los estudios, graduarse, cumplir con el artículo nº 8 y partir” manifiesta angustiado Douglas León Natera.

Destaca que los más jóvenes se van con la excusa de realizar especializaciones, pero jamás retornan, porque ven la posibilidad de materializar sus sueños en el extranjero.

Sin embargo aclara, que los médicos con alta formación académica, son los que más deciden irse.

Déficit en centros de salud

Los centros asistenciales tienen problemas para garantizar personal médico en los diferentes servicios, pese al déficit que existe en el área.

La crisis se evidencia en el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp), así como en otros recintos de salud de la ciudad, donde los pacientes son sometidos a largas esperas, por la falta de personal, tanto en las unidades de urgencia, servicios de cirugía, como en las consultas externas.

El entrevistado estima que la insuficiencia es superior a la cifra de emigración, lo que significa que estaría rondando los veinte mil médicos.

La realidad se agrava, ante la alta demanda de usuarios, al respecto Douglas León Natera dice que la colectividad se ve obligada a peregrinar por los principales hospitales para conseguir atención primaria, porque los ambulatorios no cuentan con los insumos, ni el personal para garantizarla.

Manifiesta que la falta también  es notable en las clínicas, sin embargo la directiva aplica estrategias para brindar cobertura a los pacientes.

No hay sustituciones

"El gobierno pretende de alguna manera sustituir a los médicos especializados por aquellos egresados del programa de Medicina Integral Comunitaria (MIC)”, esta medida es rechazada por la Federación Médica Venezolana por considerar que no tienen la preparación académica, práctica, técnica y ética que acumulan los alumnos de las universidades autónomas, por más de siete años.

Reconoce que las autoridades han hecho énfasis en la cantidad de graduandos, pero no en el tema más importante como es la calidad, porque de eso precisamente dependen los diagnósticos y la recuperación de los pacientes.

"Da la impresión que no quieren darle salud al pueblo. De esta manera están demostrando que no tienen consideración con los más necesitados” afirma el portavoz, quien considera imposible la sustitución de neurocirujanos, oftalmólogos, endocrinos anestesiólogos por los MIC.

Crisis asistencial

La escasez de insumos y medicamentos en los hospitales, aunado al deterioro de las instalaciones, dificultan el ejercicio profesional.  Esta realidad ha sido denunciada en la entidad, por afiliados a la Sociedad de Médicos Internos y Residentes (Somir), al igual que el Colegio de Médicos del Estado Lara.

El doctor Elías Mubayed, presidente de la última instancia, sostiene que la dotación es esencial para brindar asistencia a la población, de lo contrario es imposible realizar diagnósticos, prescribir tratamientos o realizar operaciones.

Reconoció que los profesionales tienen compromiso y vocación, pero adicional a estas virtudes se requieren materiales médico-quirúrgicos, fármacos, así como también equipos para preservar la vida y curar a los pacientes.

Ante las deficiencias, exhorta al  Ejecutivo Nacional y Regional a efectuar la distribución oportuna de insumos, recomienda que "la dotación debe ser permanente y no esporádica como se ha vuelto costumbre”.

Con respecto a las instalaciones sanitarias, dijo que el gran reto de las autoridades es rehabilitar cada servicio, simultáneamente culminar las obras paralizadas.

Cabe destacar que son ocho los proyectos de infraestructura a cargo del  Ministerio del Poder Popular para la Salud (Mpps), que están  inconclusos en el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda (Hcuamp). El Servicio de Anatomía Patológica,  banco eléctrico, farmacia y área estructural de la cocina son algunos de ellos. Llevan entre 8 y 10 años en construcción.

Precisó que la colectividad sería la más beneficiada con la entrega, ya que la cobertura sería mayor.

Disponibilidad absoluta

Aunque el contrato de un médico residente del Hcuamp refleje sólo ocho horas de jornada laboral, tal como lo establecer la Ley Orgánica del Trabajo, el doctor Roberto Matos, presidente de la Somir ratificó que cumplen más de 10 horas.

Explicó que durante los primeros tres años de la especialización un residente de neurocirugía, por ejemplo, pasa mínimo diez horas en el recinto de salud  y devenga un sueldo pírrico, al igual que el de otras áreas.

"Un médico puede entrar a las 06:30 de la mañana e irse a las doce de la medianoche”.

Admite que a pesar de la dedicación y disponibilidad absoluta que tienen nadie les garantiza ingresos económicos superiores a los 18 o 22 mil bolívares fuertes mensuales, pues su salario base es de apenas 5 mil ochocientos.

Agregó que los montos no alcanzan para sobrevivir, el dinero lo distribuyen entre el pago de residencias, comida y el pago de servicios.

Actualmente son 137 residentes los que esperan recibir pagos por bonos nocturnos, profesionalización, guardias y feriados, retrasados por errores en las nóminas.

Soluciones a corto plazo

El vocero del bloque gremial exige que la homologación se haga en base al monto de la Unidad Tributaria (U.T) actualmente fijada en Bs. 150 y no en porcentaje.

Cabe destacar, que el ajuste sería de acuerdo al escalafón, comenzando por 133 U.T (Bs. 19.950) y finalizando en 230 U.T para el máximo cargo que sería el médico director de hospital tipo 4 (Bs. 34.500). Reiteró que los altos índices inflacionarios están afectando al gremio, por ende el arreglo debe efectuarse de inmediato.

Aclaró que el sueldo base de un médico es de Bs. 5.800, en cambio un especialista con treinta años de experiencia devenga ente 21 y 22 mil Bs. Ambos son precarios frente al alto costo de la vida en Venezuela, pero los galenos siguen ejerciendo la profesión por amor, aún cuando no les alcance para sostener a una familia.

Dotación urgente

Sobre el tema de la dotación, destacó que es fundamental para potenciar el sistema de salud público. Exhortó al Estado cumplir con lo establecido en los artículos n° 83, 84 y 85 de la Carta Magna, los cuales, hacen referencia al derecho a la salud que incluye el acceso a la atención sanitaria de calidad. Le parece injusto que los pacientes y familiares deban asumir el gasto de los tratamientos y medicinas, porque prácticamente los almacenes están vacíos. Entre el tanto sugirió al Gobierno crear las condiciones para que los ciudadanos reciban asistencia.

Mejores políticas

En cuanto al éxodo, Natera señaló que el Gobierno es responsable de la huida, por ende debe implementar mejores estrategias para que los médicos que están en España, Estados Unidos y Chile y otros países regresen.

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