"Mi verbo es fuerte, pero jamás he transgredido las normas democráticas"

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El profesor Pablo Aure, secretario de la Universidad de Carabobo, asegura que en las manifestaciones estudiantiles jamás lo han visto en actos violentos, ni con escritos que incentiven estas acciones, porque no está con la violencia.

"Quizás mi verbo es fuerte, pero jamás se puede decir que pueda transgredir las normas democráticas", considera el abogado, ex decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UC.

El profesor Pablo Aure se defiende de quienes lo responsabilizan de los acontecimientos que han surgido a raíz de las marchas de estudiantes que ocurren desde el pasado 12 de febrero en el estado Carabobo, en rechazo a las medidas implementadas por el Gobierno del presidente Nicolás Maduro.  
El jueves 6 de marzo, en horas de la madrugada, se conoció de la noticia sobre un procedimiento efectuado a su residencia, que fue confirmado por su esposa María Elisa Celli de Aure, quien denunció la presencia de una comisión de Antiextorsión y Secuestro de la Guardia Nacional, que había realizado un allanamiento a las 5 de la madrugada, cuando ella se encontraba con sus tres hijos y su mamá. Pablo Aure no estaba para ese momento, aunque en horas del mediodía ofreció una rueda de prensa, la cual dio desde la misma casa. 

 "La gente se pregunta: ¿Por qué no estaba si no tengo nada que esconder?  Precisamente para proteger a mi familia. Yo no quería vivir lo que hace algunos años viví. Que entrara una comisión o gente armada  para llevarme preso, porque después del anuncio del Presidente, en cadena nacional, quien me vinculó con organismos paramilitares, imaginé que estas cosas pudieran ocurrir. Salvaguardando, inclusive, mi hogar, porque si me buscaban, tenía que ser a mí y no a mi familia, no someterla a ese horror al que fue sometida el jueves en la madrugada", argumenta al hablar del tema.
Pablo Aure y su esposa María Elisa Celli de Aure estuvieron en nuestra sección Desayuno en la Redacción, acompañados del alcalde de San Diego, Vicencio "Enzo" Scarano, y el dirigente Luis Magallanes. 

En el foro estuvieron presentes Laurentzi Odriozola Echegaray, director de Notitarde; Margarita Jiménez Márquez, miembro de la junta directiva; y los periodistas Francisco Briceño, Daniela Chirinos y Marlene Piña, además del reportero gráfico Jorge Cera.

La esposa del profesor Aure narró lo ocurrido esa madrugada en la residencia, ubicada en la urbanización Prebo. 

"Uno se siente violentado, solo con el hecho de que llegaron a esa hora; tuve que despertar a mis hijos. En total participaron 17 efectivos. Algunos se quedaron dentro del jardín en la parte de adelante, otros fuera y los que entraron a la casa. En un principio, intentamos no abrir las puertas, pero la golpeaban duro. Llegó un momento en que me dijeron que si no la abrían la tumbaban. Estábamos mi mamá, mis tres hijos y yo, además del vigilante. Psicológicamente es fuerte, y de hecho una de las cosas que yo les decía a ellos era: ¿Cómo nos podemos sentir si quienes nos deben proteger están actuando así contra nosotros? Les pregunté: ¿Ustedes tienen hijos? Me imagino que al ver quiénes estábamos allí, y que no teníamos nada que esconder,  trataron de ser menos agresivos, porque cuando entraron daban gritos, incluso los vecinos lo presenciaron".

"Había uno que realmente no sé su identificación, porque cuando les preguntaba, no me daban los nombres, pero me dijo: ¨Es una orden de un tribunal militar y usted no sabe lo que se les viene encima ¨. Algunos de ellos andaban vestidos de civil, cargaban chalecos; uno me mostró el carnet para que lo viera, al igual que la orden, pero en ese momento no podía ver si era legítima,  teniendo esa cantidad de funcionarios dentro que yo veía que se dispersaban en el jardín, y tenía miedo de que entraran a la casa y nosotros no poder ver lo que revisaban. Ellos no se llevaron nada, pero revisaron gavetas de la cocina y del comedor, en el patio, los clósets de mis hijos, los colchones. Cuando ya se iban, uno quiso devolverse para tomar una foto a un afiche donde aparece Pablo cuando fue candidato a decano, yo le pregunté por qué el interés y me dijo que era para saber de quién se trataba, pero me comentó que no haría una cosa en contra de una persona inocente, ni en contra de sus principios. 

"Uno me preguntó: '¿Cómo se llama su esposo?' y yo le dije: 'Ustedes saben cómo se llama'; otro me interrogó que desde cuándo no lo veía, y yo le respondí: 'Desde ayer'. Me dijo: '¿Desde las cuatro de la tarde más o menos?' y yo le señalé: 'Sí, usted sabe dónde estábamos', porque me di cuenta de que nos estaban chequeando. Estábamos ese día en la concentración donde participó el Foro Penal Venezolano".  

Considera que la situación es bien fuerte para sus hijos, porque se sienten inseguros e incómodos, pues no llevan una vida normal, aunque ya están acostumbrados desde pequeños, ya que su papá tiene una posición crítica y denuncia lo que considera que no está bien. "Esta mañana conversaba con mi mamá, y mucha gente nos dice que nos resguardemos, que les da miedo que a Pablo lo entrevisten. Pero es difícil, porque por una parte uno teme por su familia, uno quiere, inclusive, resguardarla de estas cosas, pero a la vez quiero que ellos sepan que lo que está pasando no es normal, no es una democracia verdadera". 

Pablo Aure cuestiona que a su esposa, cuando le dieron la citación y acudió a la sede del Comando Regional Número Dos, la dejaron sin efecto. Sin embargo, deseaba ir porque fue por escrito, por lo que volvió a las 2 de la tarde, y le dijeron que lo ocurrido fue un procedimiento rutinario. 

"¡Vaya madrugadores, rutina a esa hora de la mañana! Si en realidad querían investigar o saber qué tenía en mi casa, han podido ir a plena luz del día. De verdad que yo nunca he vivido, y me imagino que tampoco mis padres, un sistema como el que estamos padeciendo. Ya no es el que se enfrenta ideológicamente a un gobierno, sino hasta lo más preciado, como es el hogar,  que no tiene absolutamente nada que ver con la política. En cualquier régimen, sea dictatorial, perverso o no, la institución familiar debe ser sagrada, inviolable e impenetrable. Y como dice María Elisa, es sumamente grave, por lo que la Fiscalía debería intervenir".

"Días antes, de manera perversa, habíamos visto un Twitter con el nombre 'Octavo mandamiento', donde citaban la dirección de mi casa, como incitando a los colectivos para que fueran. Ojalá la Fiscalía haga los trámites no solo para denunciar esta cuenta como tal, sino también  como criminal.  Hace algunas semanas el mismo Gobernador escribió un Twitter diciendo que la siguieran. Bueno, esta cuenta el día martes de carnaval escribió lo siguiente: 'Alerta, pueblo, en urbanización Prebo, calle 130, quinta Boca Toma, N° 190, hay armas de guerra y planifican acciones violentas' ".

"Esta misma dirección, faltándole un número, fue adonde se presentó el pelotón de la Comisión de Antiextorsión y Secuestro de la GN. Allí uno ve cómo actúan los organismos jurisdiccionales y lo grave de todo es que la orden la emite un tribunal militar, a solicitud de una fiscal militar, tratándose de un ciudadano civil". 

Explicó que la doctrina señala que los civiles jamás pueden ser juzgados por tribunales militares. "La única excepción para que intervenga la jurisdicción especial militar es que estemos en guerra. Que sean actuaciones entre militares y delitos estrictamente militares. No hay ninguno de estos elementos para que un juez militar declare el allanamiento de mi hogar. En todo caso han debido tramitarlo a través de la jurisdicción ordinaria. De todas maneras, yo no tengo dudas de que lo ocurrido fue una especie de acoso o amedrentamiento, donde a uno más le duele que es la familia. Cuando llegaron a la casa se dieron cuenta de quiénes somos nosotros y que mis armas son los libros. No tengo más armas. Todo el mundo sabe lo que digo, porque no me escondo cuando hablo", recalcó.

-¿Qué cree usted que estaban buscando cuando realizaron el procedimiento?

-Yo no sé si me buscan o no me buscan. Yo presiento que de lo que se trata es de intimidarme para silenciarme. O te callas,  o vamos por ti, vamos por tu familia. De verdad que me siento perseguido. No es paranoia. Hay suficientes elementos como para pensar que a uno lo quieren silenciar. Pero también hay un conflicto con lo que soy, lo que he sido y con mi familia. Me siento mal por mi familia,  porque no puedo hacer una vida normal, lo más normal es poder expresar lo que uno piense, sin el temor ya no de ser castigado, sino de que lleguen a la casa. Ésa es la posición más incómoda que yo puedo vivir. Si me preguntan ¿cuál es el balance de esto?, para mí es lo más terrible que he vivido, porque de alguna manera influye en mi comportamiento familiar. Yo creo que ellos intentan silenciarnos y que nos quedemos tranquilos. ¿Pero cómo me voy a quedar tranquilo? ¿El día de mañana cómo me van a ver mis hijos a mí? Ellos me dicen: "Pero papá, baja el tono", y yo les digo:  "Pero hijos, ¿cómo uno se va a callar?". La materia principio de derecho público te dice qué es la democracia y cuáles son los derechos. Les digo a Pablo Andrés, a Mariana y a Santiago: "Uno no puede ser perseguido por lo que diga". Saben que es maluco saber que algo es injusto y tolerarlo con el silencio. 

-¿Cómo avizora su situación en lo adelante?

-En lo personal con una gran incertidumbre. ¿Qué puedo percibir de lo que vamos a obtener? Lo que hemos emprendido, rescatar la democracia, más que la paz la libertad, porque sin libertad no vamos a tener paz. Sí tengo miedo de que podamos, en algún momento,  renunciar a lo que hemos comenzado a hacer. En lo particular, no pienso renunciar a la lucha que ya comenzamos, sobre todo en estos últimos días en que se ha afianzado. Cada quien se expresa como quiere hacerse sentir. Estos grupos que, en su mayoría, son jóvenes que están en los puntos de protestas, en algunas esquinas, a lo mejor piensan que es una manera de expresarse y de conseguir algo. Uno debe, inclusive,  respetar la manera de pensar de ellos. Compartir o no el cierre de vías ya es problema de cada uno de nosotros, pero hay que respetarles esa iniciativa. Ellos son sinceros en esa lucha. A ellos los anima tratar de conquistar un futuro mejor. Las protestas se iniciaron por tres cuestiones básicas: Inseguridad, escasez e inflación. Luego  la falta de insumos en los hospitales y por el deterioro de los sistemas de servicios públicos. 

-¿Teme que lo pongan preso?

-Ésos son los temores que uno tiene que vencer. A pesar de esa espada de Damocles dirigida no por un ente democrático, uno tiene que soportarlo, porque si no el régimen estuviera logrando su cometido que, con la amenaza, nos pueda silenciar. Desde luego que ese temor existe. Pero la cuestión es valorar los temores. ¿A quién le temo? ¿A que te metan preso o renunciar a un futuro mejor para tu país? Creo que le tengo más miedo a renunciar a un futuro mejor para el país. Me podrán meter preso, pero hay millones de venezolanos con las mismas inquietudes. Lo menos complicado que le puede pasar a un disidente en una dictadura es la cárcel, pero esos temores hay que vencerlos.  

-¿Qué piensa hacer en los próximos días. ¿Piensa reintegrarse a sus actividades académicas?

-Seguir con lo que vengo haciendo. Quizás con más cautela, por mi familia, para protegerla. Tomando las precauciones necesarias, porque  puede haber muchos fanáticos del oficialismo, alimentado por el Gobernador. Inclusive voy a aprovechar para responsabilizar de lo que nos pueda ocurrir a mi familia y a mí al Gobernador del estado. Creo que en estos momentos yo debería tener vigilancia en mi casa, porque han sido varios los llamados que ha hecho el Gobernador, no para mal ponerme, sino para incitar a los colectivos a  atacar no solo a Pablo Aure, sino mi residencia. Así que de lo que nos pueda ocurrir a cualquiera de mi familia o a mí, no hay otro responsable que Francisco Ameliach.

-¿A usted lo responsabilizan de los hechos violentos ocurridos en las marchas estudiantiles?  

-Yo no soy violento. Ojalá que los funcionarios de la Guardia Nacional o de la Policía sean honestos, si en algún momento los interrogan. Digan cuál ha sido mi actuación en el momento de una manifestación. Siempre he sido el que ha tratado de mediar para que las cosas no pasen a mayores. Jamás me han visto en actos violentos, ni tampoco estoy con la violencia. Quizás mi verbo es fuerte, mi confrontación es verbal, pero jamás se puede decir que puedan transgredir las normas democráticas. Se equivocan el Gobernador, sus Secretarios y algunos espontáneos que salen por allí a responsabilizarme de los hechos de violencia. Nunca han visto siquiera algo escrito que incentive a actos violentos, como sí se ha visto en la cuenta de Twitter del Gobernador. El responsable de las acciones de la violencia en Carabobo es el Gobernador, quien debería garantizar el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos. Pero el Gobernador llama a la confrontación, porque tiene una cultura militar radical.  

Ante la orden de investigación contra el gobernador Francisco Ameliach, según habría informado la Fiscal 10° a los estudiantes, el profesor Pablo Aure quiso hacer una acotación jurídica, señalando que los gobernadores gozan de una prerrogativa como es el antejuicio de mérito, establecido en el Código Orgánico Procesal Penal y  en la Constitución, por lo que cualquier denuncia que se formule contra un gobernador o general activo no le darán curso hasta que exista un permiso del TSJ, en la Sala Plena, para que sea investigado. 

Presentó su análisis sobre la posición de la Organización de Estados Americanos, que descartó convocar a cancilleres por la situación que vive Venezuela. A su juicio, el organismo se echó para atrás. "Uno siempre piensa en los organismos internacionales, pero éstos lamentablemente son considerados como clubes de amigos, no de los pueblos, clubes que defienden los intereses de cada Presidente de la República o cada representante, sin entrar en consideración la verdadera situación del país". 

"Quiero que mis hijos vivan en estado de derecho"

"Quiero que mis hijos puedan vivir en su país, en libertad, en democracia y estado de derecho. Seguimos aquí, no queremos irnos de Venezuela", afinca María Elisa Celli de Aure, a pesar de que su esposo, el profesor Pablo Aure, afronta nuevas acusaciones y acciones en su contra emprendidas por organismos del Estado y el gobernador Francisco Ameliach. No obstante, confía plenamente en que, una vez más, juntos saldrán de esta coyuntura. 

"Como familia somos muy unidos, un solo bloque; mis hijos, a pesar de ser adolescentes, han sido un gran apoyo, muy maduros, aunque no ha sido fácil lo que hemos tenido que pasar estos días", subraya.

Y es que para María Elisa, la política no es ajena, pues su padre, Armando Celli Giugni, fue alcalde de Valencia entre 1986 y 1989, aunque ella aclara que no se inmiscuye en estos asuntos. Sin embargo, resalta que en ese entonces todo era distinto, había plena democracia, y una persecución a cualquier ciudadano era impensable; además si bien los partidos tenían sus diferencias, nunca trascendían al irrespeto. 

Su madre, María Antonieta García, se mudó a su casa y la acompaña estos días en que su esposo, el profesor Pablo Aure, afronta una nueva lucha. Antes lo acompañó en sus candidaturas a cargos rectorales de la UC, y hace 13 años Aure fue recluido en la cárcel de Ramo Verde, por publicar una carta intitulada "Generales en pantaletas". En ese entonces, también allanaron la residencia familiar. "No soy política, pero a Pablo siempre lo he apoyado en todo lo que necesite", afinca María Elisa.

Nació en Valencia y es la mayor de cinco hermanos. Estudió en el Colegio Santa Cruz -de hecho, vivía al lado-, se graduó en la Universidad Tecnológica del Centro (Unitec) en ciencias gerenciales. Trabaja en el Centro de Investigación de la Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Sociales de la UC, pero sobre todo dice "soy esposa y mamá".

Precisamente, Pablo y María Elisa se conocieron muchos años antes de casarse, pues él era muy amigo de la familia Celli García. Dejaron de verse largo tiempo,  pero en 1993 se volvieron a frecuentar; pocos meses después se casaron, y en agosto próximo celebrarán su vigésimo aniversario nupcial.
Tienen tres hijos. Pablo Andrés es el primogénito, tiene 18 años de edad, estudia primer año de medicina y estos días le ha tocado asumir su rol de hijo y hermano mayor, pues por primera vez debió ofrecer una entrevista a propósito de la situación de su padre, acompañar a su mamá al Comando Regional Nº 2 (Core 2). Mariana y Santiago son morochos y tienen 14 años. 

"Son muchachos muy familiares, gracias a Dios. Por supuesto que han sentido miedo, pero también han sido muy valientes; los tres se dan cuenta de lo que está sucediendo (en el país), que éste es un momento histórico, y como ciudadanos han participado en marchas, eso sí, de manera pacífica, porque como cualquier joven se dan cuenta de que es necesario alzar la voz", comenta María Elisa.

Precisamente a los jóvenes dice: "Tengan valor y fuerza, ustedes representan las nuevas ideas. Los estudiantes, que son quienes comenzaron esta lucha, están en pie; nosotras las madres tenemos que apoyarlos, es lo mínimo que podamos hacer"

 

Además, como mujer, reconoce la valentía de las venezolanas, sobre todo estos días de protesta; como mamá, confiesa admirar profundamente a las madres de esos muchachos que han caído en las luchas de estos últimos veintitrés días, pues lejos de arrodillarse "se levantan y luchan más".  
Y resalta: "Ésa es la responsabilidad que tenemos las madres venezolanas con nuestros hijos: Inculcarles y hacerles ver que la lucha que estamos dando es imprescindible, porque estamos buscando democracia, libertad, justicia; esto es ineludible, no podemos escapar de esta lucha".

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