Un mínimo de humanidad: 150 años del Derecho Internacional Humanitario

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Ginebra, 20 agosto 2014.- De Libia a Siria, de Sudán del Sur al este de Ucrania… no hay nada que se rompa con más frecuencia en la zonas de crisis del mundo que el Derecho Internacional Humanitario que vio la luz hace exactamente 150 años. 

Los enviados europeos que firmaron el acuerdo en el Ayuntamiento de Ginebra aquel 22 de agosto de 1864 no pretendían evitar guerras, sino al menos obligar a respetar un mínimo de humanidad en los conflictos. Se prohibió matar a los soldados heridos y en lugar de ello se pidió que fueran "reunidos y cuidados, independientemente de la nación a la que pertenecieran". 

Así lo fijó el Primer Convenio de Ginebra para Aliviar la Suerte de la Condición de los Heridos de los Ejércitos en Campaña, sellado por el gran condado de Baden, Bélgica, Dinamarca, Francia, Hesse-Darmstadt, Italia, Holanda, Portugal, los reinos de Prusia y Württemberg, Suiza y España. 

Fue el nacimiento del Derecho Internacional Humanitario, que hoy engloba cuatro convenios de Ginebra firmados en 1949 y protocolos adicionales, un convenio de La Haya sobre ordenamiento de guerra y una serie de otros acuerdos internacionales. 

Y de forma distinta que en el siglo XIX, cuando el humanista y padre fundador suizo de la Cruz Roja, Henry Dunant, alarmó al mundo del tratamiento brutal de los soldados heridos, en esta ocasión no se limitó a los combatientes, sino más bien se centró en la protección de la población civil. 

Por iniciativa de Suiza, que es depositario y "protector" junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) de los Convenios de Ginebra, las regulaciones de 1949 se adaptaron a la "guerra moderna". Fue la respuesta a la "guerra total" de la Alemania nazi, en la que ya no sólo los Ejércitos de los países eran considerados objetivos militares, sino también la población civil. 

La protección de los civiles, tras la aceptación de los protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra en 1977, no valían sólo para la guerra, sino para todo tipo de conflictos armados. 195 países firmaron las Convenciones de Ginebra, y más de 160 los protocolos adicionales de 1977. 

Pero pese a todo parece que  ningún tratado es tan "papel mojado" como el Derecho Internacional Humanitario: de Libia a Siria, de África Central a la Franja de Gaza, de Sudán del Sur al este de Ucrania… en todos los conflictos actuales mueren niños, mujeres y hombres desarmados. 

Son víctimas de una gestión de guerra sin escrúpulos o incluso de ataques intencionados. Grupos étnicos violan a niñas y mujeres masivamente o con frecuencia como medio de intimidación y humillación a sus enemigos. Torturas, expulsiones y ejecuciones arbitrarias están a la orden del día en Irak y en otros escenarios del horror. 

Esos crímenes son documentados en algunos informes de comisiones de investigación del Consejo de la ONU para los Derechos Humanos. Pero muchos se preguntan si el Derecho Internacional Humanitario no se ha convertido en algo inútil o un mero deseo. 

En absoluto, cree Valentin Zellweger, líder de la Dirección de Derecho Internacional del Ministerio de Exteriores suizo. "Tampoco acusarían a un médico de ser inútil porque siempre haya enfermedades", argumetna. 

Con ayuda de las Convenciones de Ginebra se evita o se alivia mucho sufrimiento y también hubo avances en el combate a los crímenes de guerra. "La Corte Penal Internacional fue fundada para perseguir y castigar a los responsables de atrocidades", alega. 

A la CPI, que comenzó a trabajar en 2002 en La Haya, van unidas muchas esperanzas. Su función es sancionar crímenes de guerra y contra la humanidad que países aislados no quieren o pueden hacerlo. Tiene 21 casos pendientes, todos relativos a conflictos en África. Pero hasta ahora el tribunal no parece lograr su aspirado efecto disuasorio. 

"Sencillamente sigue habiendo demasiada gente en posiciones de mando que salen impunes de sus violaciones de los derechos humanos"; critica la Alta Comisaria de los Derechos Humanos, Navi Pillay. "Los crímenes de guerra no deben quedar sin castigo", pidió una y otra vez. Incluso ante el único gremio del mundo que según la Carta de la ONU está obligado a perseguir los supuestos crímenes de guerra: el Consejo de Seguridad de la ONU. 

Ese organismo podría por ejemplo pedir al tribunal de La Haya que actuara judicialmente contra gente supuestamente responsable de la muerte de cientos de miles de civiles en Siria, incluso ante una negativa de Damasco. 

Sin embargo, en el principal gremio de decisión de la ONU esas decisiones apenas se alcanzan, pues Rusia y Estados Unidos se bloquean continuamente con su poder de veto, como en tiempos de la Guerra Fría. 

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Compartir