Muere a sus 85 años el comediante Roberto Gómez Bolaños "Chespirito"

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México DF, 28 noviembre 2014.- El célebre comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, “Chespirito”, uno de los artistas latinoamericanos más queridos por haber hecho reír a generaciones enteras en decenas de países, falleció este viernes a los 85 años de edad, en su casa en Cancún.

El polifacético artista sufría desde hacía varios años problemas de salud que lo mantenían alejado de la vida pública.

No se conoció de inmediato la causa de su muerte. Roberto vivía en el centro turístico de Cancún, sufría varios padecimientos como diabetes y un enfisema pulmonar.

Gómez Bolaños nació en Ciudad de México el 21 de febrero de 1929. Estudió sin concluir Ingeniería en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam) y fueron la producción, la actuación y la dirección los oficios a los que entregó su vida. 

El director de cine Agustín Delgado le puso el apodo de “Chespirito” (Shakespeare chiquito, por su baja estatura), en una comparación españolizada con el dramaturgo inglés William Shakespeare. 

En una de sus escasas apariciones públicas recientes a “Chespirito” se le vio en silla de ruedas y con oxígeno en un homenaje en su honor en 2012.

Personalidades recuerdan  a “Chespirito”

“Gracias por haber hecho feliz a tanta gente y por los maravillosos momentos que compartimos en el grupo. Descansa en paz, Roberto”, escribió “La Chilindrina” en su cuenta de Twitter. 

Vivar, quien dio vida a “El Señor Barriga” en la popular serie mexicana “El Chavo del 8”, aseguró a través de la misma red social: “Roberto, no te vas, permaneces en mi corazón y en todos los corazones de tantos a los que nos hiciste felices. Adiós chavito, hasta siempre”. 

Rubén Aguirre, quien encarnó a “El profesor Jirafales”, expresó: “Se ha ido el mejor escritor de comedia que ha habido en los últimos 100 años en México”.

Thalía agradeció a “Chespirito” por muchos momentos de felicidad y risas. “Tantos años que fuiste mi amigo, mi compañero, mi cómplice. Me enseñaste que el amor más puro no es condicionado por la edad o posición social. Ni por las pertenencias o títulos nobles”.

También dedicó unas palabras a Florinda Meza, su “alma gemela”, para decirle que su “compañero de vida ha hecho solamente una transición. Estamos TODOS contigo y tu familia. El mundo entero ora por #Chespirito”. 

El cantante Alejandro Fernández aseguró que “se fue un grande!” y “ahora le tocará al cielo gozar lo que a nosotros nos dejó”. 

Por su parte, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, lamentó el fallecimiento de Gómez Bolaños. “Lamento profundamente el fallecimiento de Don Roberto Gómez Bolaños ‘Chespirito’. Mis condolencias a su familia”, manifestó el mandatario en su cuenta oficial de Twitter.

Rendirán homenaje en el Estadio Azteca

Gómez Bolaños será objeto de un homenaje a cuerpo presente en el Estadio Azteca este domingo, según contó Juan Ríos de la Fuente, periodista de espectáculos de Televisa.

El comediante era ferviente admirador de las Águilas del América, equipo que tiene por casa el estadio en cuestión. Además, los jugadores del América portarán un distintivo negro en conmemoración de “Chespirito” y rendirán un minuto de silencio en su memoria, antes de su partido contra los Pumas, según aseguró el presidente del club, Ricardo Peláez.

Su vida amorosa

Florinda Meza, “Doña Florinda”, la emblemática actriz de sus programas, fue el gran amor de su vida. Gómez Bolaños, que era 19 años mayor, se casó con ella en 2004, después de 27 años de vida en común. 

La compañera incondicional, a la que en ocasiones se le criticó por mostrarse supuestamente autoritaria ante el actor, lo acompañó hasta sus últimos días.

“Chespirito”, quien tuvo seis hijos con su primera esposa, la escritora argentina Graciela Fernández, inició su carrera como creativo publicitario, un oficio que le permitió saltar a la radio y la televisión, donde se desempeñó inicialmente como guionista en los años de  1950.

El éxito de “El Chavo del 8”

“El Chavo del 8”, su hijo más célebre, fue el que dio la mayor popularidad a Gómez Bolaños, uno de los más grandes comediantes que ha tenido América Latina. 

Esa serie de televisión, que empezó a emitirse en 1971, traspasó no solo fronteras, sino generaciones. Las historias de la vecindad de “El Chavo del 8” siguen vivas en la versión original, en caricatura y en videojuegos. 

Desde los hispanos en Estados Unidos hasta los fans en Argentina, el continente hizo propio el lenguaje de “El Chavo”, con frases como “se me chispoteó”, “fue sin querer queriendo” o “es que no me tienen paciencia”. 

El éxito de “El Chavo del 8” llevó a Gómez Bolaños a prolongar su actuación en la serie hasta tener más de 60 años, cuando anunció su retiro al considerar que era “estéticamente desagradable” seguir interpretando a un niño de ocho años, además de que ya le costaba entrar al barril donde vivía el personaje. 

“El Chapulín Colorado” fue otra de las series más populares de Gómez Bolaños. Entre sus personajes están también “Chaparrón Bonaparte”, “El Doctor Chapatín” y “Chómpiras”. 

“Chespirito” gozó de una fama desbordante en la mayoría de países de la región, aunque sus historias muestran también facetas tristes de la sociedad, como el abandono de la infancia y el maltrato en el caso de “El Chavo”. La popularidad de “Chespirito” fue tal que cuando abrió la cuenta de Twitter @ChespiritoRGB en 2011 para comunicarse con sus fans empezó a recibir miles de mensajes desde toda América Latina. Actualmente, la cuenta tiene más de seis millones de seguidores. 

“Hola. Soy Chespirito. Tengo 82 años, y ésta es la primera vez que tuiteo. Estoy debutando. ¡Síganme los buenos!”, escribió en el primer mensaje. Y en su perfil ratificó su sentido del humor: “Para qué quieren mi perfil si soy más guapo de frente”.

"Chespirito", el "pequeño Shakespeare" de la televisión mexicana

La genialidad con la que Roberto Gómez Bolaños construía los guiones en la incipiente televisión mexicana, lo hizo acreedor de ser llamado el pequeño Shakespeare, o ya mexicanizado, Chespirito.

Gómez Bolaños construyó un canal de comunicación con personas de todas las edades, estratos socioeconómicos y de múltiples nacionalidades que se ha mantenido vigente por más de 40 años.

Chespirito es conocido por su trabajo para la televisión, pero su obra no se queda ahí. Abarca desde programas de radio, obras de teatro, películas, hasta la composición de música y de poesía.

Descrito por quienes trabajaron con él como un hombre justo, sencillo y de una gran visión y enorme talento, Gómez Bolaños diseñó personajes basándose en la superación de la miseria humana con un poco de ingenio y mucha fuerza de voluntad.

Chespirito ha asegurado en entrevistas en televisión que a través del humor logró superar de la mejor manera sus defectos. Su menuda complexión y la muerte de su padre cuando tenía siete años, le generaron inseguridades y miedos que canalizó, cuando muy joven, en violencia y pleitos.

“Era yo muy peleonero, por lo mismo de que era miedoso”, narra el comediante en el programa especial sobre su vida que realizó recientemente Biography Channel.

El miedo luego sería un motor creativo que diera vida al superhéroe más famoso de América Latina: el Chapulín Colorado. Este personaje fincaba su valentía en la superación de sus propias limitaciones, cobardía y falta de pericia, con nobleza, agilidad y mucha fuerza de voluntad.

La agilidad de movimientos fue un rasgo característico de los personajes que Chespirito creó y luego, “sin querer queriendo”, interpretó. La intención primigenia de Gómez Bolaños no era ser actor, pero las ideas plasmadas en sus libretos en muchas ocasiones no podían ser mejor ejecutadas que por el autor mismo.

Roberto Gómez Bolaños fue un hombre deportista. En su juventud practicó el boxeo para desfogar la agresividad en la que encauzaba su miedo, pero sobre todo, fue y es un amante del futbol.

Su buena condición física, su baja estatura (1.60 metros) y delgada complexión, le permitieron darle a personajes como el Chavo, el Chompiras, el Chapulín Colorado y Chaparrón Bonaparte, un idioma corporal que acompañó a los juegos lingüísticos de sus chistes.

Su programa de comedia, que comenzó en 1970, también llevó a la inmortalidad su alma de niño con el personaje del huérfano cuya guarida es un barril en el patio de una vecindad: el Chavo.

Adiós a la ingeniería para jugar en la vecindad

Gómez Bolaños decidió estudiar ingeniería, tal como uno de sus tíos que se dedicaba a hacer juguetes. Aunque sí se requería creatividad para ello, pronto se percató de que la carrera no consistía en lo divertido de diseñar y probar juguetes. Entonces tomó una oportunidad que se le presentó como escritor creativo en una agencia publicitaria llamada D’Arcy para no volver a separarse de su vocación de escritor.

Nutrió a sus personajes con las ocurrencias, ademanes y personalidades de sus hijos; elementos frescos para interpretar personajes que llegaron a cautivar a menores y adultos.

Frases como: “Es que me dio cosa” del doctor Chapatín, los brincos de emoción del Chavo del ocho, los ademanes como la repetición de palabras “eso, eso, eso”, se los vio a sus hijos cuando eran pequeños y los incluyó en sus guiones.

"No hay de queso, nomás de papa"

De acuerdo con expertos de la televisión y estudiosos del lenguaje, como Juan de Dios Luque Durán, autor del ensayo Los juegos lingüísticos: fallos comunicacionales, humorismo verbal y reflexión metalingüística, uno de los principales legados de Chespirito es justamente la astucia con la que diseña juegos verbales y que causa humor.

Pareciera que los personajes de Chespirito hablaran dos idiomas, partiendo del recurso del cual se vale el comediante: cuando los niños comienzan a aprenden a utilizar el idioma y confunden ante los adultos el significado de las palabras en contextos específicos.

Un ejemplo es cuando Don Ramón dice la palabra "delatora" y el Chavo le contesta "no se dice de la tora, se dice de la vaca".

“El Chavo del Ocho es sin duda la mejor serie que se ha hecho sobre el lenguaje dirigido a los niños y este hecho, entre otros, le garantiza su vigencia futura”, escribe Luque Durán.

El esfuerzo de Roberto Gómez Bolaños por hacer guiones limpios, divertidos y didácticos ha sido reconocido con diversos premios: el de la Herencia Hispana en 2011, así como reconocimientos alusivos a lo mejor en programas dirigidos a niños. “Mis programas no eran dirigidos a los niños solamente, sino a toda la familia”, ha explicado en numerosas ocasiones.

Aunque el mérito de sus libretos destaca en la forma, también lo hace en el fondo.

“(El Chavo) es un niño que carece de muchas cosas, pero que lanza, a mi modo de ver, por lo menos esa fue mi intención, un mensaje de optimismo. Se puede carecer prácticamente de todo, como le sucedía al Chavo: no se sabía quiénes eran sus papás, es decir, no los tenía, no tenía juguetes, no tenía desayuno casi ningún día… pero tenía amigos, gente que lo quería, se divertía…”, explicó Roberto Gómez Bolaños sobre su personaje emblemático en una conferencia de prensa años atrás.

El legado dejado en el barril del Chavo

El patrimonio artístico de la obra de Roberto Gómez Bolaños, que engloba personajes como doña Florinda, el profesor Jirafales, Ñoño, el señor Barriga, el Botija, el Chompiras, el Chapulín Colorado, el Chavo, Quico, el doctor Chapatin, Jaimito el cartero, doña Clotilde la bruja del 71, la Chimultrufia, entre otros es ahora administrado por su hijo Roberto Gómez Fernández, quién ha sabido mantener vivo el legado de Chespirito en nuevos formatos como el teatro infantil y los dibujos animados.

Aunque el personaje de la Chilindrina, interpretado por María Antonieta de las Nieves, está bajo un litigio por los derechos de autor del mismo, los programas y películas de Roberto Gómez Bolaños siguen al aire en México y diversos países haciendo recordar y reír a grandes y conquistando a nuevo público.

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