Muhammad Yunus: "Donde exista pobreza no puede haber paz"

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"Reducir el concepto de paz a la ausencia de guerra es a lo menos una visión simplista de lo que realmente significa la paz. Una sociedad que permite que la pobreza se profundice y expanda se convertirá en una sociedad convulsa y altamente inflamable. La pobreza es una amenaza para la paz, no la ignoren, si lo hacen, esa supuesta paz se resquebrajará", así lo cree el Doctor en Economía y Premio Nobel de la Paz 2006, Muhammad Yunus, creador del microcrédito para los pobres y fundador del banco internacional Grameen Bank. Para el Nobel, la pobreza y el desempleo son estados antinaturales del ser humano, impuestos artificialmente por un sistema que, según su parecer, debe ser rediseñado. "El ser humano es creativo y emprendedor por naturaleza, así que la pobreza y el desempleo son conceptos impuestos por un sistema que por su concepción limita las capacidades creativas del ser humano", asegura el banquero, quien recientemente visitó Venezuela para ofrecer la conferencia: "El Banco de los Pobres", invitado por el Grupo Sexto Poder.
Luego de un vuelo de más de 12 horas y con apenas una parada en el lavamanos para refrescar el rostro, Muhammad Yunus entra presuroso a la rueda de prensa, rodeado de una fuerte comitiva que lo escolta hasta la cabecera del recinto. Seguido de un amigable saludo, delator de su sencillez, advierte a la concurrida audiencia periodística que viene de un fuerte trasnocho y muchas horas de vuelo, que espera responder lo mejor que pueda y que dará un breve adelanto de lo que estaría conversando en la conferencia pautada para la mañana siguiente. Sin embargo, la jornada de preguntas y respuestas se extiende más allá de la hora, parece que la convicción de sus creencias supera todo cansancio. Los quince minutos en privado con Notitarde quedan para después de la conferencia, una espera sin desperdicio.

El sistema, una máquina succionadora
Para Yunus la solución no es eliminar el sistema y sustituirlo por otro, profundizar en ideologías políticas no parece ser el foco de su interés. Acepta que el sistema predominante en la mayoría de los países es capitalista, y sin rezago apunta las fallas y lo responsabiliza por algunos de los problemas sociales y económicos que hoy padece el globo, "miren no más el desastre que ha dejado el quiebre del sistema financiero mundial". Opina que está mal concebido, pero más que prescindir de éste, considera que debe ser rediseñado. "El sistema que hemos construido, y que está en funcionamiento en casi todo el mundo, opera como una máquina succionadora, extrae jugo desde el fondo -los pobres- y lo empuja al tope -los ricos-. No estoy diciendo que las personas sean malas, estoy diciendo que esto pasa porque así creamos el sistema, no importa quién esté allí, todos desempeñaríamos el mismo rol, alguien succionará el jugo desde el fondo al tope del embudo. Y ésta es la razón por la cual la brecha entre pobres y ricos es cada vez mayor. Las 85 personas más ricas del mundo tienen una fortuna equivalente a todas las posesiones de la mitad de la población más pobre del planeta. Este sistema no está diseñado para ayudar a las personas".

La banca para los pobres
"Hay que soñar en grande y empezar con pasos pequeños", asegura Yunus, vivo ejemplo de esta sentencia. Luego de cursar un Doctorado en Economía, en la Universidad de Vanderbilt (Nashville, EE.UU.) y ejercer como profesor universitario en Tennessee (EE.UU.), regresa a su natal Bangladesh, para entonces independiente, sin embargo, devastada por los estragos de una guerra que la libertó pero dejó dividida, sumida en la miseria y cargada de conflictividad. Siendo testigo de los abusos  perpetrados por prestamistas particulares, decidió prestar por cuenta propia reducidas sumas de dinero para financiar pequeños emprendimientos en sectores de extrema pobreza. Pronto se quedaría sin fondos para continuar sufragando la ayuda, así que decidió visitar la banca privada. Después de seis años de negativas, logró un acuerdo de microfinanciamiento entre el banco y un grupo de personas de muy bajos recursos, fungiendo él como aval. "Entendí que la banca está diseñada para las personas con dinero, no para ayudar a resolver los problemas de las personas pobres, y esto es así en todas partes del mundo. La banca no debe ser un sistema excluyente, debe ser inclusiva".
Así nace el Grameen Bank, un banco que trabaja exclusivamente para los pobres, en el que los prestatarios son accionistas y miembros de la Junta Directiva. Un banco con sucursales en varios países del mundo, en el que el 97 por ciento de sus prestatarios son mujeres y que además carece de departamento legal. "Queríamos hacer exactamente lo contrario que hace la banca tradicional. No apostamos por el pasado de la persona, apostamos por su futuro". No hay límite de edad para optar a un microcrédito o préstamo, no exige referencias bancarias, no se firma ningún compromiso legal e incluso hasta a los indigentes se les presta dinero y aún así el banco tiene una tasa de retorno de casi 100 por ciento. Para Yunus, "pedir un préstamo tiene que ser un derecho humano". 

– ¿Con cuáles fondos se sostiene el Grameen Bank?
– El dinero es generado por los depósitos, uno de los requisitos para otorgar los préstamos es abrir una cuenta de ahorro y guardar allí un dólar, que es el costo de la acción. El banco usa los depósitos para generar nuevos préstamos y los prestatarios se convierten en socios del banco. Hoy, Grameen Bank tiene 8,5 millones de prestatarios y el 97 por ciento de ellos son mujeres. Actualmente tenemos la cifra de 1,5 mil millones de dólares en pequeños préstamos entregados. Y el dinero es generado por el banco, no viene del gobierno, no viene de ninguna otra parte, esto nos da la solidez bancaria para solicitar nuestro derecho, como institución, de pedir financiamiento al Banco Central, como cualquier otro banco. Además de los préstamos, el banco se preocupa porque los hijos de nuestros accionistas vayan a la escuela, y también otorgamos préstamos a los jóvenes que quieren estudiar en la universidad, ahora tenemos miles de profesionales que se han beneficiado de estos créditos.

– ¿Por qué decidió enfocar el programa de microfinanciamiento y préstamos bancarios en las mujeres?
– Antes de crear el Grameen Bank, estudié muy de cerca el funcionamiento de la banca tradicional en Bangladesh, descubrí que ésta no solamente negaba dinero a los pobres, además no lo prestaba a las mujeres, que son el reflejo más crudo de la pobreza. Así que lo primero que hicimos fue concentrarnos en ellas y el éxito ha sido absoluto. Ellas crean cambios en la familia mucho más rápido que los hombres.

– ¿De qué manera es la mujer reflejo de la pobreza?
– La mujer es la más victimizada por la sociedad. Los peores aspectos de la pobreza repercuten más duramente en la mujer. Por otro lado, el hombre de estas familias acostumbra a hacer descansar en la mujer la carga de todos los problemas causados por la pobreza.

– Hay quienes piensan que el pobre siempre será pobre, porque la pobreza, según aseguran, es una actitud ante la vida. ¿Qué opinión le merece esta afirmación?
– Justamente es esa forma de pensar la que crea la pobreza. No hay nada malo con las personas que están en esa situación. Los pobres son tan buenos como cualquiera. Es el sistema quien los condena a esa circunstancia de la que no pueden salir. Una perfecta analogía son los árboles bonsái. Se toma la mejor semilla del árbol más grande y se siembra en un pequeño matero, limitando su capacidad de crecimiento a su mínima expresión, porque no se le dio el espacio suficiente para crecer. Las personas pobres son personas bonsái, no hay nada malo con ellas, igual que con la semilla del árbol bonsái, simplemente la sociedad no les da el suficiente espacio para que puedan crecer tanto como puedan hacerlo.

– ¿Cómo afrontar el problema del desempleo a través del rediseño del sistema?
– El desempleo, como la pobreza, es un concepto artificial que contraviene la naturaleza humana. Nos educan para ser empleados, no emprendedores, ¿cuál es la mayor aspiración de la mayoría de los jóvenes?, conseguir un empleo. Esta manera de pensar debemos cambiarla, no estoy diciendo que el sistema deba desaparecer, hablo de rediseñarlo. Basta mirar lo que está sucediendo en Europa, la región más próspera del mundo y gracias al colapso económico de 2008, países como España tienen actualmente una tasa de 48 por ciento de desempleo. Italia del 40 por ciento. Grecia está rozando el 80 por ciento. Entonces, ¿debe el sistema castigar al ser humano o el ser humano castigar al sistema? Esta ola de desempleo ha originado una generación de jóvenes que empieza a ser llamada la Generación Ausente. Estos jóvenes tienen un poder creativo fantástico, si los atas y les dices que todo estará a cargo de alguien más, les estaríamos haciendo un enorme daño. Debemos dejar que ese poder creativo crezca, pero también debemos hacer que esa creatividad esté dirigida a resolver los problemas de la gente, no solamente a ganar dinero para sí mismo. 

El retiro, una condena impuesta 
El doctor Yunus enfáticamente rechaza el concepto del retiro por edad:  "El poder creativo de una persona existe hasta que esa persona muere, no importa la edad que tenga, 80 o 90 años, mientras esa persona pueda y quiera hacer cosas no se le debe coartar".  Incluso -agrega- cuando la persona quiera retirarse, esto debe significar una reinvención, una oportunidad para emprender nuevas cosas. "El retiro es un insulto para el ser humano", reitera. El Grameen Bank otorga préstamos a personas mayores de 60 años y, para Yunus, tener prestatarios de más de 70 u 80 es un valor agregado.

Asistencialismo gubernamental, la fórmula fallida
Si bien en la última revisión de los Objetivos del Milenio, llevada a cabo en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, se recibió con beneplácito la noticia sobre la disminución de la pobreza extrema a escala mundial. En Venezuela, sin embargo, según los recientes datos publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), la pobreza aumentó 6.1 puntos porcentuales en 2013, para ubicarse en 27,3 por ciento. En el caso de la pobreza extrema, el país pasó de 7,1 por ciento en 2012 a 9,8 en 2013. El doctor Yunus, notablemente desconcertado, lamenta las cifras, "es una pena escuchar que ha habido un incremento en la pobreza extrema, cuando la tendencia en el mundo es lo contrario. Particularmente el presidente Chávez estaba muy preocupado por la pobreza y estaba muy comprometido con el objetivo de eliminarla. De hecho, viajó a Bangladesh para conocerme y conocer mi proyecto".
Ni el Grameen Bank, con sede en varios países del mundo con probado éxito, ni el sistema de microcréditos, implementado por el doctor Yunus, están presentes en Venezuela. Al respecto, el banquero comenta que el presidente Chávez le habría comunicado su intención de implementar el microfinanciamiento a través del Gobierno, "Chávez tomaba esto de una manera seria, de hecho, promulgó una ley que tiene que ver con los microcréditos y préstamos para beneficiar a los pobres". Sin embargo, confiesa, trató de persuadirlo para que no lo hiciera a través del Gobierno. "Cuando el Gobierno trata de aplicar el microfinanciamiento a través de las agencias gubernamentales, fracasa".

– ¿Por qué no funciona la asistencia gubernamental?
– Funciona solo en una fase primaria, que es hacer que las personas se mantengan medianamente bien y funcionando, esto es necesario, pero no es suficiente. Lo que verdaderamente hay que hacer es impedir que la persona se mantenga en esa situación de dependencia y, por ende, de sufrimiento. Ese concepto asistencial hay que ampliarlo y no dejarlo en esa primera etapa de ayuda. En la fase primaria se crea una dependencia que atenta contra la esencia del ser humano: Ser independiente. Si lo haces dependiente del sistema, se coarta su libertad creativa y eso atenta contra la naturaleza propia de los seres humanos: Ser emprendedores. Cuando los políticos acuden a los pobres con dinero, el interés político se sobrepone al correcto funcionamiento del sistema de financiamiento. El político no tiene interés en hacer pagar el préstamo, tiene interés en recibir apoyo político.

– ¿Cuál debe ser el papel del Estado, la empresa privada y la sociedad civil en la tarea de erradicar la pobreza, especialmente en países con ideologías políticas de izquierda?
– En muchos países del tercer mundo hay bastante discrepancia interna y lucha política. Un ejemplo de esto, en su peor expresión, es Bangladesh. Los ciudadanos no deben sentarse a esperar a ver qué va a pasar con las pugnas políticas. Los ciudadanos continúan trabajando sin importar qué pasa en los asuntos políticos. La sociedad civil y los ciudadanos tienen que tomar acción y buscar formas de resolver sus problemas, no hay excusa posible para no ejercer la responsabilidad individual.
Si estamos hablando de una economía socialista, pues allí no hay espacio para el sector privado. En cambio, en una economía donde está lo público y lo privado, el gobierno debe ser vigilante de que ambos sectores trabajen correctamente y ambos deben trabajar juntos. En cuanto a los microcréditos, los dos pueden otorgarlos, el gobierno debe dejar que los privados también tomen iniciativas. No estoy diciendo que las acciones del sector privado sean santas, muchos de los problemas que ahora tenemos fueron creados por las acciones del sector privado. Por ejemplo, muchos bancos privados otorgan préstamos con el fin de obtener beneficios para ellos mismos, no para ayudar a los pobres a salir de la pobreza, es aquí donde el gobierno debe interferir para que el sector privado siga las leyes y los procedimientos, para eso están los entes regulatorios; esto no es intervención política, es disciplinar el sistema, así es como debería ser.
Si el sistema es socialista, entonces el Estado es quien controla todo y es quien tiene los negocios sociales, pero incluso en este sistema, los negocios sociales tienen que autofinanciarse y ser independientes del presupuesto del Estado. Aquí es donde la disciplina juega un papel fundamental, no se deben usar las empresas sociales para financiar los intereses políticos. En cuanto al sector privado, claro que se deben tener negocios para ganar dinero, pero en paralelo, deben crearse negocios sin dividendos que sirvan para resolver los problemas de la gente y deben ser autosustentables. 

A favor del diálogo 
En cuanto al diálogo acordado entre la oposición y el Gobierno venezolano, la opinión del economista es a favor. "Para cualquier sociedad el construir un consenso es una de las cosas más importantes. Una sociedad que está en constante confrontación no avanza. La misión de un gobierno es representar a la gente. El gobierno no es una identidad en sí misma, es la gente quien hace al gobierno. En una sociedad todo el mundo debe tener la oportunidad de poder hablar y por eso el concepto de consenso es tan importante. Así es como se sostiene la fuerza de una nación. Una sociedad que está completamente sumida en una confrontación constante es una sociedad sumamente débil", asegura el economista.

Menos pobreza, ¿más desigualdad?
Cifras publicadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) confirman que el 20 por ciento de la población más rica de América Latina acapara el 47 por ciento de los ingresos de la región, mientras que el 20 por ciento de la población más pobre recibe el 5 por ciento de tales ingresos. La Cepal también revela que los ingresos anuales de los 113 latinoamericanos más ricos podrían sacar de la pobreza a 25 millones de personas. Igualmente, el Banco Credit Suisse asegura que el 10 por ciento de la población mundial posee el 86 por ciento de todas las riquezas, mientras el 70 por ciento más pobre (más de 3.000 millones de personas) cuenta con apenas 3 por ciento. A partir de esta referencia, el doctor Yunus opina que, en primer lugar, el objetivo es llegar a un punto en el que no exista pobreza, "que sea un término solo para los museos y libros de historia". Sin embargo, admite que un segundo e inmediato objetivo debe ser reducir la creciente desigualdad, "no solamente evitar que aumente sino hacer disminuir esa brecha entre ricos y pobres, tomando las acciones que sean necesarias para lograrlo y ayudando a los países que lo requieran".

La empresa social, 
un negocio para la gente
Según el Premio Nobel, los seres humanos estamos programados para perseguir el dinero y si bien es cierto, como él mismo asevera, el dinero nos provee felicidad, no es la única dimensión del ser humano. "En la concepción tradicional de negocio, la meta es maximizar las ganancias, pero ésta es una visión limitada. El ser humano debe ser interpretado dentro de un marco conceptual mucho más amplio, las personas tienen una parte egoísta y una parte altruista. Desde la parte egoísta, se hace dinero para uno mismo, para el negocio; y desde la parte altruista, se hacen cosas para cambiar el mundo, para resolver los problemas de las personas. De allí surge el concepto de negocio social". 
En Bangladesh, y en muchos países del mundo, incluidos Brasil y Colombia, el doctor Yunus y su equipo han creado negocios sociales que se autosustentan y se dedican a resolver los problemas de las personas. "Incluso hemos creado alianzas con grandes corporaciones mundiales que han decidido abrir empresas sociales". Un ejemplo de este tipo de negocios, continúa, "lo hemos hecho en Bangladesh, creamos una empresa que vende generadores de electricidad, alimentados con energía solar, para las villas que carecen de luz eléctrica. Conseguimos una pequeña inversión privada que fue el capital para comprar un pequeño número de plantas eléctricas solares que vendimos a muy bajos costos. En poco tiempo recuperamos el capital y lo reinvertimos en la compra de nuevas plantas, ahora más económicas gracias al lucro de las ventas. Así se sostiene y crece esta empresa, no arroja dividendos, el dinero obtenido sirve para que el negocio se sostenga por sí mismo y uno de los problemas de la gente pobre fue resuelto, ahora cientos de familias tienen luz, no le tienen que pagar a nadie por recibirla y además benefician el ambiente".

 

Ventana

Un optimista compulsivo    

Loys Leso  

Hundido en una nube de sacos y corbatas, Muhammad Yunus se desplaza al ritmo de la comparsa escolta. Es de baja estatura, pero su obra y reconocimientos lo enaltecen. Galardonado con el Príncipe de Asturias de la Concordia en 1996; Premio Internacional Simón Bolívar, otorgado por la Unesco, en 1998 y Premio Nobel de la Paz, año 2006; no es poco lo que ha logrado con sus acciones, aunque él prefiere darle el crédito al enorme equipo internacional de personas que lo secunda en la lucha contra la pobreza y el desempleo.
La nube se despeja y finalmente el doctor Yunus es recibido por una inmaculada habitación, decorada en negro y sin ventanas. No ha terminado de sentarse a la mesa y ofrece la mano en señal de saludo, la entrevista comienza sin retrasos. De risa fácil, palabras llanas, ideas claras y trato humilde, entender cómo erradicar la pobreza lo hace parecer tan sencillo como la más básica de las fórmulas primarias. Voluntad, acción, disciplina e interés por el otro son los factores y el resultado: Pobreza Cero. "No estoy proponiendo un imposible, esto es absolutamente posible, lo digo porque lo sé y lo hemos estado haciendo", asevera. Aunque viaja alrededor del mundo, en raudas visitas, para contarle a todos lo que hace, son los hechos, más que el prestigioso Nobel, la carta aval que prefiere presentar.
Luego de escuchar fórmulas, cifras, experiencias y harta sabiduría, preguntarle al hombre que ha invertido más de 40 años de vida en la lucha por erradicar la pobreza, es inevitable: ¿Cómo hace para no dejarse vencer por la desesperanza? Suspira, ilumina el rostro, enfoca el entrecejo y profundiza la mirada para responder sin titubeo: "Soy un optimista compulsivo. Creo en el poder creativo de las personas, en el espíritu humano. En la capacidad que tienen de nunca rendirse a pesar de las horas más oscuras, aun allí ese espíritu está vivo, es fuerte, continúa luchando por un nuevo tiempo, donde todos esos problemas se resolverán. Creo fuertemente que el poder creativo del ser humano está muy por encima del peor de los problemas que pueda estar atravesando. Y por eso es que ejerzo ese poder de creatividad todo el tiempo y lo promuevo en otros, alrededor del mundo, en lugar de darme por vencido".  

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