Ni costilla ni media naranja (2364889)

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 Envío un mensaje a cada niña que nazca hoy, y a cada mujer y niña del planeta: el ejercicio de los derechos humanos y la igualdad no es un sueño, es un deber de los gobiernos, de las Naciones Unidas y de todos los seres humanos. Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU.

Ya las mujeres desde hace siglos se niegan a ser la bíblica costilla de un hombre. Tampoco son  media naranja sino una completa en sí misma. Son pares y no mitades ni accesorios de los hombres. Son cerebro, cuerpo, corazón y alma: una composición en la cual el género es solo un accidente.

En 1977, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, pero en muchos países ese día se venía celebrando desde 1911, cuando la alemana Clara Zetkin lo propuso y fue aprobado por el VIII Congreso Internacional Socialista en Copenhague. En ese Congreso, unas 100 delegadas provenientes de 17 países demandaron el sufragio universal femenino y la igualdad en el trabajo.

Un hecho trágico dio fuerza a las peticiones, cuando unas 140 jóvenes costureras en su mayoría inmigrantes italianas y judías, de la fábrica Coton en New York murieron carbonizadas en una protesta que pedía jornadas de trabajo de 10 en lugar de 16 horas diarias y mejores sueldos.

La continuidad en la celebración de este día se vio interrumpida por las guerras de la primera mitad del siglo XX, pero la retomó la Federación Democrática Internacional de Mujeres después de la II Guerra Mundial. En Venezuela, este día se festejó por primera vez el 8 de marzo de 1944. Desde entonces, no ha sido interrumpida su conmemoración, que es aprovechada para lanzar al mundo campañas, consignas, y metas.

Hoja en Ruta

En 1995 se reunieron en Beijing bajo la tutela de la ONU 189 países y produjeron una hoja de ruta para materializar acciones de defensa de los derechos de las mujeres no solo laborales, sino humanos y familiares. La motivación para la conmemoración del 8 de marzo de 2015 es revisar los logros sobre la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing,

La ONU Mujeres congregó a más de 300 líderes en Santiago de Chile el 27 y 28 de febrero de este año para hacer un intenso análisis del progreso alcanzado desde la adopción de esta agenda en 1995 y la conclusión a la que llegaron es que los avances han sido lentos e irregulares.

El encuentro  Las Mujeres en el Poder y la Toma de Decisiones: Construyendo un Mundo Diferente concluyó con un llamado a la acción para dar ese paso definitivo hacia la igualdad. La reunión fue presidida por la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Phumzile Mlambo-Ngcuka, quien aseveró que la paridad de género debe lograrse antes de 2030.

La presidenta Michelle Bachelet, quien dirigió este organismo antes de regresar a su país para volver a lanzarse al ruedo presidencial, urgió a los gobiernos y al sector privado a tomar medidas contundentes para cerrar la brecha de la desigualdad.

Luego de revisar la plataforma de Acción de Beijing, la conclusión es que ningún país ha alcanzado la igualdad de género en todos los ámbitos de la vida pública y privada, y la desigualdad entre mujeres y hombres continúa persistentemente, aunque se contabilizan alentadoras conquistas.

El documento final de Santiago,  Por un planeta 50-50 en 2030 pide a los gobiernos realizar compromisos nacionales para abordar las dificultades que impiden progresar a las mujeres y las niñas, y alcanzar su pleno potencial.

Una docena de objetivos

¿Pero qué dice esa agenda para la igualdad y defensa de la mujer firmada en Beijing hace 20 años? Pues bien, identifica 12 áreas de actuación y define métodos concretos para que los países provoquen un cambio favorable hacia la igualdad de género. A grandes rasgos, estas son las 12 esferas de la hoja de ruta de Beijing:

1) La mujer y la pobreza: cuando las mujeres son pobres, sus derechos tienden a no ser protegidos y se ven doblemente discriminadas, a causa de su género y de su situación económica. Como consecuencia, las mujeres, sus familias, las comunidades y las economías sufren. Según la ONU, para 2014 unos 300 millones de mujeres en el mundo viven en la pobreza, pero destacan que la cifra se ha reducido en las últimas dos décadas.

2) Educación y capacitación de la mujer: tema fundamental para lograr la superación y convertirse en líderes del cambio. Aunque las mujeres y las niñas de hoy en día han recibido más educación que en ningún otro momento de la historia, sigue habiendo grandes vacíos. Las mujeres educadas benefician a sociedades enteras, y contribuyen a hacer florecer la economía y a mejorar la salud, la nutrición y la educación de sus familias. Este es un tema difícil en países donde la mujer sufre discriminación en las aulas y hasta se le prohíbe acudir a los colegios. El caso de la joven Malala, ahora Premio Nobel de la Paz, ejemplifica el drama de la violencia contra una niña que quiere estudiar en un país como Pakistán.

3) La mujer y la salud: protección del derecho a estar sanas, a la buena nutrición, derechos sexuales y reproductivos. En pleno siglo XXI las mujeres todavía no le han ganado la batalla a prácticas que ponen en peligro hasta su vida: el matrimonio infantil, la ablación genital femenina, las restricciones alimenticias, la falta de protección ante el VIH y embarazos no deseados. La ONU estima que unas 800 mujeres mueren diariamente por complicaciones del parto.

4) La violencia contra la mujer: desde la Conferencia de Beijing, dos terceras partes de los países (una cifra sin precedentes) han instaurado leyes concretas para poner fin a la violencia doméstica. Sin embargo, siguen existiendo lagunas en las leyes y en la implementación de la protección legal, así como en la educación para la no violencia en edades infantiles y juveniles. Las cifras son alarmantes en este aspecto: se estima que una de cada 3 mujeres sufre de violencia doméstica por parte de su familia o de su pareja.

5) La mujer y los conflictos armados: las guerras y los conflictos destruyen familias y sociedades pero dejan a las mujeres en situaciones especialmente vulnerables. La violencia de género es una táctica de guerra y las violaciones y secuestros de niñas y jóvenes dejan profundas marcas en las sociedades. Ahora mismo, se puede ver en África la violencia y el secuestro contra jóvenes mujeres que ejerce un grupo armado llamado Boko Haram. La ONU promueve programas de paz, negociación e inclusión para combatir estas situaciones.

6) La mujer y la economía: hasta en las sociedades más avanzadas es común observar que las mujeres ganan menos que los hombres, aunque tengan su mismo rango y preparación. Se estima que una mujer gana entre 10 y 30% menos por el mismo empleo que un hombre. La discriminación de género implica que las mujeres acaban desempeñando trabajos no seguros y mal pagados y siguen siendo minoría en puestos directivos.

7) La mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones: las mujeres están desproporcionadamente representadas en los puestos de poder, ya sean políticos, académicos o empresariales. La promoción de reformas constitucionales para garantizar un acceso equitativo a los puestos de toma de decisiones y trabajar para la capacitación de liderazgos femeninos son objetivos a cumplir. Aunque la representación femenina en los parlamentos ha doblado en los últimos 20 años, sólo el 22% en promedio de los parlamentarios del mundo son mujeres.

8) Mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer: aprobación de leyes, políticas y programas que fomenten la igualdad de género y generen presupuestos para las acciones, instituciones y grupos de trabajo.

9) Los derechos humanos de la mujer: la Plataforma de Acción de Beijing confirma que la protección y la promoción de los derechos humanos son la principal responsabilidad de los gobiernos y el pilar del trabajo que realizan las Naciones Unidas. La eliminación de toda forma de discriminación y la protección a los derechos fundamentales de la mujer, sobre todo la supresión del feminicidio son responsabilidad de los estados.

10) La mujer y los medios de difusión: los mensajes en los medios masivos pueden perpetuar o cuestionar normas sociales que toleran la discriminación o la violencia contra las mujeres. Pueden deshumanizar a la mujer, pero también pueden mostrar a mujeres líderes y protagonistas fuertes que pueden convertirse en modelos para su audiencia. Los medios deben ser aliado fundamental para alentar una cobertura sensible a los asuntos de género.

11) La mujer y el medio ambiente: las mujeres suelen ser de las personas más afectadas por el cambio climático. A menudo son las que van a recoger agua, a pescar o a cultivar la tierra afectada por inundaciones. Y, al mismo tiempo, su voz suele ser ignorada en la planificación y la gestión ambientales. Disponen de menor acceso a tierras y recursos productivos. Se estima que las mujeres del África subsahariana dedican 16 millones de horas diarias buscando agua.

12) La niña: capítulo especial merece la protección a las niñas, preservarlas de prácticas violentas como la mutilación y la ablación genital femenina, el planchado de senos, el matrimonio infantil y el abuso sexual infantil. Prevenir estas situaciones y generar conciencia en familias, docentes, líderes religiosos y en la opinión pública para preservar los sueños infantiles y un futuro feliz.

La venezolana

Venezuela puede aprobar muchas de las metas de esta hoja de ruta, sobre todo en cuanto a legislación para la igualdad y oportunidades de estudio y empleo. Pero el país también sigue teniendo una de las tasas más altas de violencia doméstica de Latinoamérica y los feminicidios han arreciado en la última década.

Aunque hay una moderna Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de

Violencia, aprobada en el año 2007, aún los legisladores no han sancionado el reglamento que la hace verdaderamente operativa. Afortunadamente, Venezuela es un matriarcado donde las mujeres no sólo mandan en el hogar sino que se han impuesto en todos los campos de acción pública y privada. El diagnóstico y propósito en este Día Mundial de la Mujer debe ser la firme decisión de impartir educación para la paz, para descartar el abuso doméstico, el machismo ajeno a la civilidad y reconocer en todos los ámbitos la absoluta paridad de géneros. Lo que la ONU llama  un planeta 50 y 50 .

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Twitter:@charitorojas

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