Un Nobel a la educación y al coraje

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De todos los Premios Nobel que cada año se anuncian, es el de la Paz el más esperado, pues en un planeta con tantos conflictos todos queremos conocer esas iniciativas nobles que busquen la igualdad, la justicia y la fraternidad. Historias maravillosas que nos hagan ser optimistas y que nos sirvan de ejemplo e inspiración. Estar en el comité de selección no debe ser fácil, las decisiones pueden ser muy polémicas (Kissinger, Arafat u Obama por ejemplo). Pero la gran deuda que siempre tendrán estos escandinavos lleva el nombre de un hombre que se hacía llamar Mahatma Gandhi. 

Cuando anunciaron que Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi eran los ganadores del Nobel de la Paz del 2014, el presidente del comité declaraba: "Los niños deben ir a la escuela y no ser explotados económicamente". El mensaje Nobel fue claro premiando la lucha por la escolarización universal y los derechos de los niños, una gran alegría para todos los que trabajan y creen en la educación como instrumento de desarrollo.  Kailash tiene 28 años de lucha contra la esclavitud infantil y sus iniciativas han liberado más de 80.000 niños en más de 160 países, muchas veces arriesgando su vida. Su trabajo ha estimulado la redacción de importantes acuerdos internacionales por los derechos de los niños. Por su parte Malala, de solo 17 años, es conocida por levantar la voz contra los talibanes, quienes prohibieron que las niñas fueran al colegio. Desde los 11 años empezó a escribir un blog sobre esta abominación y a los 15 recibió un disparo en la cabeza mientras estaba en el bus que la traía de su escuela, una acción organizada por los talibanes ya que se había convertido en la voz que imploraba por todas las niñas que querían educación. Ese disparo la dejó con una parálisis facial y un implante coclear izquierdo porque la bala le hizo perder la audición de ese lado. Logró sobrevivir y desde entonces se transformó en un icono mundial que trabaja en pro de que todos los niños, en especial las niñas, obtengan educación. Es la persona más joven en ganar el Nobel.

Pero el Nobel ha reconocido otra cosa: Coraje. Ambos se atrevieron a hablar mientras el resto de la sociedad callaba por miedo y comodidad. Ese es un mensaje muy poderoso: Si quieres cambiar el mundo hay que ser valiente. 

Este premio es una cachetada a los traficantes de niños, a los gobiernos incompetentes que no garantizan una educación accesible y de calidad, a las transnacionales que explotan a los niños en África, Asia y las Américas como mano de obra barata, a aquellas religiones y culturas primitivas que no dejan que sus mujeres obtengan educación porque su destino es parir n cantidad de hijos y obedecer a sus maridos como esclavas. Ese tipo de criminal, fallo inmenso como ser humano, como el que le disparó a Malala, recibe un mensaje demoledor: Vuestro fracaso es absoluto, porque ahora serán muchas más personas las que se sumarán a estas causas en todo el mundo. 
Cuenten la historia de Malala y Kailash a sus hijos, sobretodo en esos días en que no quieran ir al colegio por estupideces. Hay que recordarles que tienen el privilegio de ir a una escuela sin necesidad de cruzar campos minados, caminar días enteros, atravesar ríos, sin prohibición de ir por ser mujer o pertenecer a una etnia o religión dada, que muchos niños de su edad no pueden ir porque no los dejan o tienen que trabajar encadenados como esclavos. Díganles que la mejor herencia que les van a dejar es la educación, la que aspiran Malala y Kailash para todos.  

rubendarioperalta.blogspot.com   @rubendperalta
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