Columnistas del Día

"Querido: ...Va y dice usted en el Parlamento que Venezuela tiene que demandar a la Corona española por los cien millones de muertos de la Conquista. Ya le vale. Si quiere, nos ponemos los españoles a reclamarles a los musulmanes por la invasión del 711, o a los romanos por la conquista de la península. Tiene usted manifiesta dificultad para distinguir la Historia del presente. Por supuesto, nadie le compraría lo de los cien millones de muertos. En el siglo XV América entera no tenía esa cifra de habitantes. Mi querido señor diputado, si usted existe es porque sus abuelos, no los míos (que se quedaron aquí), se unieron a las indias y le engendraron a usted. Presente las reclamaciones en el cementerio. En fin, triste América la de Chávez". En marzo de este año la escritora española Cristina López le dirigió esta nota al diputado chavista Carlos Escarrá.

El pelele de Escarrá y de Cilia

La señora Cilia Flores de Maduro, abogada de la República de Venezuela, rezaba todos los días el rosario en familia, puesto que pertenecía al partido Copei, según me han chismeado. Hoy, es roja rojita, como su cabello, es Presidenta de la Asamblea Nacional por el mérito de ser fundadora del Partido Socialista Unido de Venezuela. Es además la esposa del Canciller Maduro y familia de un montón de gente que trabaja en el tren oficial, asunto que debe verse como algo muy natural. El Nepotismo ha sido la marca de fábrica en todas las repúblicas especialmente en la quinta, toda vez que en el árbol genealógico del Nepotismo, florecen los Chávez como pasto.

Todo este preámbulo viene a cuento, porque he leído las declaraciones de la señora Cilia Flores de Maduro, en las que después de viviseccionar el documento que el Arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino presentara ante la Asamblea Nacional, llegó a la conclusión de que el mismo era una especie de ratificación de su posición política. Textualmente dijo: "como de política de oposición al Gobierno". Descubrió el remedio para el mal de rabia, cuando no pueden identificar al perro que la causó.

Primero, la seguridad de Urosa.

Después de que Carlos Escarrá bautizara al Cardenal como "pelele", la señora Maduro no llegó a tanto, porque recordó sus días del rosario en familia, pero sí, muy ladinamente, le recordó al religioso que con su actitud estaba envenenando a la feligresía y confesó no haber permitido que el mensaje se transmitiera en vivo por su seguridad. La seguridad de Urosa, no de Cilia de Maduro. Traducido, quiere decir que los ángeles mercenarios estaban por los alrededores para lanzarle huevos podridos al arzobispo.

¿Un gobierno apolítico?

La gota que colmó el vaso llegó cuando Cilia Flores de Maduro, lanzó esta perlita: "así como los militares, los magistrados del TSJ y los rectores del CNE no pueden involucrarse en política, porque tienen una función establecida, así debe ser la Iglesia."

¿De qué habla usted, señora Cilia Flores? De los militares gritando patria, socialismo o muerte? ¿De los magistrados bailando al son de Uh, Ah, Chávez no se va? ¿De los funcionarios del CNE, retardando los datos de las elecciones porque Chávez lo ordena? ¿De los ministros incumpliendo con sus sagrados deberes para aplaudir como focas todo lo que dice el Presidente?

La calumnia mayor que Urosa dijo, según la presidenta de la Asamblea, fue la de que el Presidente iba para un Estado socialista marxista. Se quedó corto, porque no va, ya llegó y lo sentimos todos los días. Urosa fue criticado por Cilia Flores de Maduro porque éste dijo que venía a título personal y en representación de los cinco millones de católicos venezolanos que obviamente no comulgan con el marxismo. Igualmente se molestó porque Urosa llevó a la Asamblea Nacional un documento pre-elaborado que ella llamó confesión política de ultra derecha.

Al final de su exposición, la señora Cilia Flores de Maduro, llamó al coco para asustar a Urosa. En esta ocasión el coco fue bautizado como exhorto dirigido al Presidente Chávez: "Vaya usted y hable con el Papa, estudie con los expertos los convenios con el Vaticano, expropie, quítele a la Iglesia Vale TV y revise con lupa el nombramiento de Urosa Savino, como Cardenal de Venezuela".

El Coco anda en eso. Cilia Flores de Maduro, abogada, presidenta de la Asamblea Nacional, se retiró a su salón de belleza personal y ¿qué hizo? Se cambió el color de su cabello y rezó un "Padrenuestro que estás en los cielos", el mismo que le enseñó su mamá hace medio siglo, con la diferencia de que ese Padre, es ahora Cháveznuestro.

Mariahep@yahoo.com



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