Oncológico de Naguanagua atiende 3 mil consultas al mes

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Valencia, febrero 3.- El cáncer es la segunda causa de muerte en Venezuela después de las enfermedades cardiovasculares, y las estadísticas indican que la incidencia en la población venezolana ha aumentado en los últimos años.

El aumento es tal que semanalmente son referidos al Hospital Oncológico “Dr. Miguel Pérez Carreño” de Naguanagua, unos 30 pacientes quienes, a partir de ese momento, inician el viacrusis de sufrir tal patología en un país como Venezuela.

Según cifras aportadas por el Departamento de Registro y Estadística de Salud de ese centro médico, mensualmente acuden a consulta unos 3 mil pacientes, que no precisamente tienen su residencia fijada en Carabobo, pero que “se echan el viaje” hasta este estado, ya que en la región donde viven no hay unidades de oncología públicas donde puedan tratarse.

La licenciada Lesbia Otero, jefa del Departamento de Archivo, explica que diariamente acuden al “oncológico de Bárbula” pacientes de Cojedes, Falcón, Aragua, Yaracuy, Barinas e inclusive de Amazonas; todos en busca de una cura para su enfermedad.

Cuenta que allí se hacen cada mes, unas 450 aplicaciones de quimioterapia, se realizan intervenciones quirúrgicas para extirpar tumores malignos, y se aplican radioterapias a un número de personas que no pudo ser precisado. La estadística aún no se maneja, puesto que el acelerador lineal estuvo fuera de servicio durante un largo tiempo y fue reparado a finales del año pasado.

Igualmente, detalla que el tipo de cáncer que encabeza la lista es el de mama, seguido del de cuello uterino, el de próstata, pulmón y laringe; lo que deja por sentado que son las mujeres quienes son mayormente afectadas por esta enfermedad.

Cáncer no es igual a muerte

Aunque el nombre de la enfermedad genera gran shock tanto en el paciente como en sus familiares, ser diagnosticado con cáncer no es sinónimo de muerte, puesto que según explica el médico internista oncólogo, Eliézer Payares Valles, de cada 10 personas que la tienen, seis se salvan, estadística que por supuesto está sujeta a la fase en que sea detectada, el tratamiento que sea aplicado, entre otros factores.

A propósito de conmemorarse cada 4 de febrero el Día Mundial Contra el Cáncer, el especialista señala que ésta es una enfermedad multifactorial que puede aparecer por muchas causas, como es la predisposición genética (antecedentes de familiares con cáncer), puede ser viral causada por contraer infecciones como es el caso del cáncer de cuello uterino que inicia luego de ser contagiado con el Virus de Papiloma Humano (VPH) sin que el mismo sea tratado como se debe; por vicios como el cigarrillo, entre otros factores.

Sin embargo, muchas menos personas serían diagnosticadas a diario, si en Venezuela y en Latinoamérica existiera educación y cultura en materia de salud.

El doctor afirma que muchas enfermedades podrían ser prevenidas si se tomaran los correctivos necesarios a tiempo, y si los ciudadanos acudieran a una consulta médica preventiva anualmente.

“El problema radica en que no hay educación para la salud. El paciente latino y el venezolano no va a un chequeo médico preventivo. Aquí no hay prevención. Si se hace el diagnóstico precoz del cáncer se cura en un 100 por ciento. Lo que pasa es que el paciente acude al médico cuando hay demasiados síntomas de que la enfermedad está avanzada, y siendo así cuesta mucho más curar a la persona y el gasto económico también es mayor”, manifiesta Payares Valles.

Un tratamiento que se apoya en un trípode

Para el especialista, la cura para el cáncer se apoya en un trípode que está compuesto por la cirugía, que se hace para extirpar las masas malignas, trabajo del que se encarga el cirujano oncólogo; la radioterapia que se aplica para evitar que el tumor reaparezca en la misma zona, tratamiento que es conducido por un médico radiólogo oncólogo, y la quimioterapia que se aplica en sangre para evitar que la enfermedad se extienda haciendo metástasis en otras partes del cuerpo, paso del que se encarga el oncólogo clínico.

Cumplir este proceso, según sea el caso, garantizará que la persona viva; no obstante, no poder ser sometido a alguno de estos pasos, en su mayoría a la radioterapia, retrasa la cura, debilita al paciente, e incluso compromete la vida.

“El cáncer es una enfermedad que amerita un tratamiento de ahora, continuo, preciso y exacto sino ‘el paciente se nos va’ y el gran problema que existe en Venezuela es que la mayoría de los aceleradores lineales están dañados”, afirma.

Aunque el oncólogo destaca que éste es uno de los pocos países que da de manera gratuita a través del Seguro Social, los medicamentos de alto costo que amerite el tratamiento, tener casi todas las máquinas de radioterapia del país dañadas es un enorme problema que impide que el paciente se cure. El problema radica -asegura- en la falta de mantenimiento para estas máquinas de primera tecnología.

La noticia que trastoca al paciente y a la familia

El apoyo del entorno y del mismo médico es el que ayuda a los pacientes diagnosticados con cáncer y a sus familiares a salir adelante.

Aunque cada reacción es distinta, hay dos tipos de pacientes en el proceso que se inicia desde el momento en que se conoce la noticia: los que se deprimen y les cuesta aceptar el tratamiento, y los optimistas que deciden luchar por sus vidas. En cada caso el núcleo familiar jugará un papel muy importante.

En el Hospital Oncológico “Dr. Miguel Pérez Carreño” de Naguanagua, hace poco más de un año, dos mujeres recibieron la noticia y ambas reaccionaron de manera diferente.

Para María Villanueva, economista, quien sufre cáncer vaginal; superar la fase más crítica de la enfermedad fue difícil, puesto que el acelerador lineal del oncológico estaba dañado en ese momento. Esto la obligó a viajar a San Juan de los Morros donde se hizo las 30 radioterapias de manera gratuita.

Sin embargo, cuando ya la peor parte de la enfermedad estaba superada, otros daños en su organismo fueron encontrados. En la actualidad lucha por sanar, pero añora la vida que perdió cuando fue diagnosticada.

Con lágrimas en los ojos recuerda cómo era su rutina y lamenta estar alejada de ella. El sábado fue hospitalizada en el oncológico y el día de ayer fue intervenida quirúrgicamente.

Del otro lado de la moneda se encuentra María Josefina Sánchez, secretaria, quien sufre cáncer de mama y decidió (luego de pasar el shock) asumir su patología muy “deportivamente” continuando con su rutina como siempre.

Conversar con ella sobre lo que está atravesando no resulta tan incómodo. Se ve serena, tranquila y optimista, y asegura que luchará por su vida hasta que la vida misma la deje.

Cuatro meses en su vida fueron muy difíciles y fueron aquellos en los que perdió el cabello; sin embargo, para el día en que se realizó esta entrevista lucía una cabellera muy bonita que combinaba con una gran sonrisa.

Sus hijos siguen su ejemplo y la apoyan en todo para que supere lo que está enfrentando. Actualmente, espera la fecha para ser intervenida quirúrgicamente, operación en la que le retirarán definitivamente ese tumor que le fue detectado a principios de 2013 y que hoy día mide 2 milímetros, luego de haber medido al inicio de todo esto 10.

Cada historia es distinta. Cada paciente es distinto y cada enfermedad también lo es. En los pasillos del oncológico muchas historias comienzan a escribirse a diario, pero no queda duda que cada uno de los que allí acude quiere salir airosos de esa batalla. Unos lo logran, otros no. Lo importante es no perder la esperanza en el proceso, apoyarse en su especialista y en su familia.

Queda la recomendación para la población sana. “La prevención y la educación en materia de salud genera menos costos que luchar contra el cáncer, evita muchas lágrimas, dolores y garantiza una vida plena”.

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