Valencia, 17 de Diciembre de 2008





Editorial
Notitarde
C.A.

 

Agora

Mail para el Niño Jesús

Charito Rojas

Querido Niño Jesús: utilizo esta vía del correo electrónico, porque Ipostel dejó de funcionar siglos ha y he comprobado que no te entregaban las cartas con mis peticiones, casi siempre las mismas en esta última década. Como sabrás por acá en Venezuela las cosas no andan muy bien. Bueno, eso fue eufemístico, la verdad es que están catastróficas. Hay un señor que se ha empeñado en jorobarnos las Navidades y todos los diciembres inventa una elección o un referendo, aunque en esta Navidad se pasó: imagínate que no habíamos terminado de votar cuando ya inventó otra elección y está en campaña en plenas navidades. Claro, como él no cree en ti, ni tiene familia ni amigos con quien comerse una hallaca en paz, nos tiene al borde de la locura a punta de cadenas en las que en vez de desearnos una Feliz Navidad, repite obsesivamente que quiere quedarse hasta el final de sus días como el gallo del patio. Ni pensar que lo vamos a dejar, pero échanos una manito, porfa.

Mi lista de peticiones es compartida por millones de venezolanos y seguro que estas recibiendo un cerro de correos pidiendo lo mismo, pero yo soy como el muchachito de la medallita, que pide y pide hasta que le dan. Cambia nuestras cadenas por cadenas de oración, ordena el cese de esta tortura escatológica: no nos hagas sordos íhazlo a él mudo!

Te pido, como todos los años, que regrese la paz y la unión entre los venezolanos, que volvamos a ser un país feliz, sin odios ni discriminación. Que retornen nuestros hermanos, primos, sobrinos, padres, hijos y amigos que se fueron del país huyendo del cáncer comunista y de la inseguridad. Que cese la persecución a quienes piensan distinto al régimen, que dejen expresarse libremente a políticos, periodistas, estudiantes y ciudadanos que quieren vivir en un país democrático. Quiero pedirte encarecidamente por los presos políticos, por los Comisarios, por los chinos de Recadi, que pagan con cárcel la sed de venganza de unos seres viles que usan el poder y los recursos para torcerle el brazo a quienes resisten su abuso. Da auxilio a los compatriotas que viven en el exilio, a los ex trabajadores petroleros, a los despedidos por la lista Tascón. Te pido especialmente por quienes sufren el olvido después de haberlo dado todo por el país. Te pido por los militares de la Plaza Altamira, perseguidos, exiliados, encarcelados. Te pido por Patricia Poleo, Orlando Urdaneta, Juan Fernández, Carlos Ortega, Carlos Fernández. Ellos son los nombres conocidos entre miles de venezolanos que han luchado y han perdido sus bienes materiales, pero no su convicción de estar en el lado correcto.

Te pido consuelo para las lágrimas de tantas madres venezolanas que ven morir a sus hijos en esta matanza cruel, sin gobierno que les proteja. Conforta a los que sufren de hambre, a quienes soportan humillaciones para poder sobrevivir, a los funcionarios públicos que son vejados con una franela roja, a los amenazados con quitarles el pan de sus hijos. Intercede por este país, Niño Jesús, cuéntale a tu Padre lo que está pasando aquí, no permitas que la amenaza de un infierno continuo se cumpla: háblale en el oído a las rectoras, a la magistrada, a las diputadas, a la defensora, a la fiscala. Tal vez su sensibilidad femenina escuche los gritos de este país herido.

No quisiera tener que repetirte esta misma letanía de peticiones el próximo año, ya estamos cansados de que nos echen a perder las navidades, que las hallacas se nos pongan piches, que no queramos ni guindarle una bolita al árbol y que la reunión familiar se convierta, como siempre, en un llantén por la situación del país. Chamo, óyenos, que la cosa se está poniendo ya apocalíptica.

Por eso te pido querido Niño Jesús, que cumplas el deseo de millones de venezolanos: no nos traigas nada, sólo llévatelo. Feliz Navidad y espero que no haya fallas de Internet, de electricidad, de teléfono o nos ahogue una inundación, para que puedas recibir este mail. Bendícenos. Con cariño, Ch... y casi toda Venezuela.

 Aquí entre nos

Como todos los años, esta columna se va de vacaciones navideñas. Hay que disfrutar de la familia, cerrar puertas y ventanas al discurso político enfermizo, negarse a las malas noticias, ver y escuchar sólo programas agradables, leer las noticias de las fiestas decembrinas, comerse las hallacas en la paz del hogar, disfrutar con los amigos, regalar a los niños y a quienes más lo necesitan. Y sobre todo, darle a Dios ese tiempo de reflexión y de amor que le negamos durante el año. No hay época más hermosa, más propicia para clausurar capítulos y abrir nuevas esperanzas. Hay que invertir estos días para lo provechoso, para lo bueno, para sembrar felicidad. Que el año 2009 sea tiempo de cosecha de nuestras luchas personales, profesionales y ciudadanas; seamos hombres y mujeres de fe para confiar en que los tiempos de Dios son perfectos. Que nuestra canastilla para el Niño Jesús esté llena de valores y amores. Despido esta columna hasta el 14 de enero, cuando estaremos de regreso, gracias a la fidelidad de nuestros lectores y al apoyo irrestricto de Notitarde. Les deseo a todos una Navidad de Paz. Hasta el próximo año...

charito@movistar.net.ve

 

 


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