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Albersidades Un feliz año por verse Peter Albers Así fue su soporífero discurso de salutación de fin de año. De inicio intenta demostrar los etéreos e imaginarios logros de su gobierno, consistente en una supuesta mejoría en nuestra calidad de vida. Hojas con una línea vertical en medio (a la izquierda, los años de "la cuarta", a la derecha los de él) muestran gráficos con curvas que en la mitad izquierda bajan para luego subir en la derecha (o viceversa, según su conveniencia) En cada gráfico, un pequeño bache muestra el contratiempo del golpe y el paro petrolero, para darle mayor credibilidad al asunto. Los engañosos gráficos nada dijeron sobre inseguridad, escasez de vivienda, carestía de alimentos o inflación. No le imagino mucho éxito en su empeño, dado el escepticismo general de los venezolanos. Luego vino la parte "lo que vamos a hacer de aquí al 2014". Como es costumbre en sus mensajes "encadenados", el señor Chávez no muestra logros, sino promesas, las cuales vinieron en este segundo capítulo de su discurso. Represas que hace años esperan por su terminación son presentadas como cosa nueva, programas de inseminación de vacunos cuyo número merma cada día gracias a las amenazas contra la propiedad y las invasiones, un ferrocarril que avanza a paso de morrocoy por la falta de pago por parte del gobierno, son parte de las promesas en las cuales ya nadie cree. Ministros, gobernadores y alcaldes incondicionales seguían pacientemente la perorata. Una arrobada Cilia Flores, El Aisami en trance de adoración, García Carneiro adormilado, Navarro concentrado en comprender las palabras de su jefe, William Lara que no hallaba acomodo a sus maltratadas posaderas sobre la rígida silla, un sudoroso general con los ojillos clavados en el infinito, eran algunos de los personajes que la cámara iba "ponchando". Luego del segmento de buenas intenciones vino la parte donde el señor Chávez anuncia, sin falsas modestias, haber salvado a la patria. Dice "nosotros", pero en realidad no parece referirse a él y su equipo de gobierno, totalmente inepto, sino a "Bolívar y yo". Se pregunta qué sería de Venezuela si todavía estuviera en manos de los "pitiyanquis", "oligarcas" y "vende patria" que venían gobernando en "la cuarta", que sería de Venezuela si él, "El Imprescindible", no hubiera ganado en 1998. Y uno, que se hace la misma pregunta, se imagina la respuesta. Muy distinta al "mar de la felicidad" que el señor Chávez quiere para nosotros. Y para terminar, luego de comparar a su gobierno con el satélite chino (que tiene su límite de duración, por cierto), solamente le faltaba compararse con Dios. íY lo hizo! Narró el pasaje bíblico de la viuda que halló su salvación cuando el cadáver de su hijo, por orden de Jesús, se levantó y salió del ataúd. Comparó Chávez a la desamparada viuda con Venezuela, y al hijo muerto con el pueblo venezolano. Y adivinen por orden de quién resucitó ese pueblo, para salvar a la pobre viuda VenezuelaÖ
peterkalbers@yahoo.com
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