Pañitos calientes

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Intento de verdad como muchos venezolanos conceder el beneficio de la duda al actual Gobierno del presidente Nicolás Maduro y pensar que en medio de la profundidad de la crisis que ha generado en el país, incluyendo la interna de su propio partido político, tendrá un halo de luz, el susurro de pepe grillo o la simple decisión de escuchar al pueblo, ese que aún lo apoya y los que no, pero que tienen el común denominador de pensar y sentir que en Venezuela marchamos por mal camino y que nuestra realidad no se parece en nada a la que sus voceros nos dibujan cada día y que gracias al control comunicacional pretenden hacernos creer y repetir.

Échenle un ojo a la cosa, hace ya bastante tiempo que dejamos de producir lo que consumimos, la destrucción de los productores nacionales va desde impedirle el acceso a materia prima, a productos para la siembra, alimentos para los animales, divisas, vías de penetración y comunicación en pésimas condiciones hasta expropiaciones, desconocimiento de la propiedad y amenazas cómo está ocurriendo con empresas polar, porque lo que interesa es importar, gastarse una realá en productos de otras tierras a costa de la llamada guerra económica y soberanía alimentaria, con dólares preferenciales para que unos vivos se ganen buena plata mientras los ciudadanos hacemos colas, porque además están conscientes que lo que importan no es suficiente para atender la demanda nacional, y como pañito caliente nos instalan un sistema por terminal de cedula para comprar productos “subsidiados” de primera necesidad.  Luego hacen convenios con Cuba para poner a producir a los laboratorios castristas nuestros medicamentos mientras persiguen las farmacias nacionales, culpándolas del vacío de los anaqueles y las colas cómo pasó con la exitosa y social cadena de farmacias objeto de medida judicial y al final nos anuncian otro sistema de control para la adquisición de medicamentos que también con tu cedula y un mensaje de texto resolverán la escasez.

Para completar esta novela no podía faltar el anuncio del aumento salarial, que aguanta todo en el papel, que emociona a los trabajadores porque cualquier incremento es bueno con tal de tener un poquito más de liquidez para ver si logramos hacer el mercado completo, para poder hacernos un examen médico pendiente o pagar el semestre de la universidad, pero en el fondo conscientes de que es un intento más del Gobierno para controlar la angustia, detener la protesta, la exigencia, pero sobre todo para ganar más tiempo mientras se le ocurre otra grandiosa idea como la del “revolcón”, tan fracasada como las otras .

Todos los días anuncian inversiones, ejecuciones de obras, recuperaciones, nuevos planes, nuevas misiones pero no se le ve el queso a la tostada, nada funciona a nivel nacional y ese desacierto se traslada a las regiones y a los municipios, donde los representantes de la revolución se preocupan más por sus asuntos personales, por ganar indulgencia con sus jefes políticos que resolver los serios y cada vez más severos problemas cotidianos. Aquí no se trata de una solución a medias, de lo que se trata es que deben dejar de tratarnos como gente de segunda o de tercera, no se trata de hacernos operativos para que compremos algunos alimentos, o de esperar una jornada de tu casa bien equipada para ver si puedes comprarte tu nevera, que te regalen el tanque de agua para que la almacenes, de reducirte la jornada laboral para ahorrar energía y que te obliguen a usar el ventilador nuevamente porque el aire acondicionado gasta mucha electricidad, se trata señores de ser responsables, de tener un gobierno que se ocupe, que podamos comprar lo que necesitamos, cuando lo necesitamos, que tengamos servicios y que el dinero nos alcance para vivir bien.

Lo pienso porque nadie con dos dedos de frente puede alegrarse de lo que está pasando, nadie con sensatez puede conformarse con lo que estamos viviendo y nadie en su sano juicio puede desear que las cosas sigan como están, incluyendo esa nueva generación de empresarios informales surgidos en época de desabastecimiento denominados bachaqueros, que convirtieron las colas en sus oficinas de negocios y el sobreprecio el mecanismo de ingreso familiar. Pero como en este gobierno pareciera que no sólo alimentos, medicinas, productos de limpieza e higiene personal están escasos, sino también la cordura y la capacidad, mientras, la corrupción se desborda, la inseguridad nos somete, la inflación literalmente nos traga, es poco lo queda para suponer que van a corregir, a enderezar este entuerto que tiene a un país rico como Venezuela, al borde de la quiebra, y a la gente endulzándola con pañitos calientes mientras se hacen más ricos un pequeño grupo de vivos y enchufados; de allí que nos queda es la expresión ciudadana, el ejercicio de tu derecho a escoger entre continuar con esta situación,seguir como estamos viviendo o cambiar el rumbo, en nuestras manos esta como lograrlo, solo anímate a intentarlo.

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