Peligra bienestar futuro de Venezuela

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Tratos, convenios, préstamos. Fondos de esto y Fondos de aquello. Misterio. Cifras gordas. Cuentas borrosas, oscuras. Cero claridad… todas estas palabras saltan de los matorrales cuando se menciona el convenio Chino-Venezolano (enorme lista de proyectos, dinero e intereses), donde hay infinitas promesas de mejoras para Venezuela pero, al menos hasta el presente, es muy poco lo que se ha visto concretado y mucho menos lo que se puede averiguar sobre el seguimiento a los tratados firmados con el gigante asiático. 

Solamente quedan los numeritos -que rara vez mienten- y que apuntan a unos 54 mil millones de dólares que, en total, ha "prestado" en Gobierno chino al venezolano. "Este nuevo endeudamiento con China es algo que no tiene sentido", sentencia el economista Wilfredo Roos, quien, junto a su colega, Santiago Guevara, nos acompañan en este Desayuno en la Redacción. "Es una cantidad tan enorme que me atrevo a decir que las generaciones posteriores de venezolanos estarán comprometidas con esta deuda. Y es muy triste que un país que ocupó en décadas pasadas importantes lugares en el área económica, inclusive con el valor de nuestra moneda. Vemos que en la actualidad Venezuela dista mucho de lo que era en el pasado. Diera la impresión de que el actual Gobierno no quiere que el país tenga una economía diversificada; sigue endeudando a la nación; endeudando el patrimonio público, en este caso nuestra producción petrolera y nuestros recursos minerales al servicio de una nación extranjera como la China". 

-¿Se justifica este último "préstamo" de China?
Wilfredo Roos: "No. De ninguna manera, porque siento que Venezuela, aún, pese a sus cargas de deuda tanto externa como interna, siento que hay un potencial mal administrado, atrapado quizá en la burocracia fomentada por el Gobierno, que tienen atrapada a la productividad.
Santiago Guevara: "Es un país que se ha acostumbrado a una danza de miles de millones de dólares. En ese festín de miles de millones de dólares, las cifras bien administradas podrían ayudar a un relanzamiento nacional que tenga que ver con lo productivo y con el bienestar. 

¿Hay o no hay deuda?

"Aún si el régimen dice que no es endeudamiento, sí lo es en términos sustantivos", sentencia Guevara. "Porque significa que recibimos unos recursos y tenemos que pagarlos y me atrevo a decir que la modalidad con la que se paga no es necesariamente la más correcta. No es 'deuda' porque no hay título formal que puedas salir a negociar en el mercado internacional. Pero igual Venezuela tiene que restituir eso, por lo que es un compromiso, una deuda bajo una modalidad distinta pero con una desventaja: Que el compromiso es pagarlo con una mercancía precisa que en este momento no tenemos. Puede parecer una contradicción, pero se está incrementando la cantidad de petróleo comprometido a futuro y no vemos dónde está la capacidad de producción de nuestra empresa para cumplir con esta demanda. Más bien hay una merma. En términos de gestión, el Estado pudo haber tomado otros caminos: Hacer que China comparta nuestros riesgos. Esa podría ser una modalidad que mejore la inconveniencia y lo que veo más grave en este nivel es que estamos haciendo precisamente lo opuesto a lo que hacen los exitosos. Por ejemplo, el Fondo Soberano Noruego, capitaliza la totalidad de ingresos petroleros para las generaciones futuras y nosotros estamos hoy gastando los posibles ingresos petroleros de las generaciones futuras. Estamos sacrificando el bienestar de las generaciones futuras de Venezuela y eso no se hace. En economía se hace lo contrario". 

– Es decir, tenemos un Gobierno que se está olvidando, está dejando a un lado el futuro del país…
S.G.: "Es una práctica que rara vez se hace. Es como la mentalidad del borracho de los viernes: Préstame hoy para disfrutar y no importa mañana. Eso es irresponsable en lo micro y macro económico, porque son compromisos no con el país sino con varias generaciones del país. Eso es lo que está pasando".
W.R.: "Y se desconocen las inversiones dentro de la industria petrolera. Se supone que toda inversión siempre busca incrementar la producción. Pero no sabemos si este compromiso con China, dado el actual nivel de producción de Pdvsa, sería en detrimento de quitarles cantidades de petróleo a nuestros actuales clientes para favorecer a China…"

S.G.: "Hasta ahora sí porque no hay de dónde sacarlos. Si empezamos a hurgar en el para qué y en el cómo, tenemos dos problemas: Los ciudadanos que tenemos derecho contralor, a la rendición de cuentas y los profesionales del área económica que desearíamos saber qué se hace y cómo se está haciendo, no tenemos acceso a la información. Y los que tienen acceso a la información no saben lo que están haciendo. Esos son los dos primeros problemas. Si uno tuviera la certeza de que esos fondos van a mejoras productivas, no habría problema pero como no se sabe nada, entonces se presentan las dudas".
W.R.: "Otra de las incongruencias dentro de los 38 acuerdos que se firmaron, es que llama la atención la importación de más de 10 mil vehículos, cuando en la actualidad tenemos una industria automotriz totalmente parada. No hay ensamblaje de vehículos. Eso detiene la producción, la mano de obra. Esa política va en contra de los principios que van dentro de la Constitución". 

Mala política

-¿Esta "política" no es la negación a la producción nacional?
W.R.: "¡Claro!, el Gobierno no está interesado en que Venezuela sea una nación productiva". 
S.G.: "Y no son solamente los vehículos, sino electrodomésticos de baja calidad; insumos para la construcción. Son una serie de elementos que fácilmente podrían ser producidos aquí. Pero estos convenios no responden a una finalidad económica sino política y geopolítica: Solo el afán de pertenencia a una geopolítica distinta a la que naturalmente le corresponde a Venezuela explica que pueda pensarse en sacrificar producción interna a favor de importaciones como las que sabemos que se están realizando. No se trata de no importar. El hecho de que China produzca a menor precio que todo el mundo la hace competitiva. Pero hay que aspirar a un mínimo de responsabilidades estatales de proteger, crear condiciones, promover la industria nacional y la actividad productiva nacional. Posiblemente las propias condiciones de deterioro, creadas por el mismo régimen, van a obligar en algún futuro, cuidado y si próximo, a pensar en producir".
-¿Cómo -y hasta cuándo- se puede mantener un país así, en estas graves circunstancias?
S.G.: "Hay una salida que yo la llamé hace varios años: El camino a Cuba. Ese escenario es estar tal cual como Cuba; sin vehículos, sin viviendas; no hay servicios, solo ruinas y miseria extrema. Cuba es un país de miseria extrema. No me vengan con el cuento de que nadie pasa hambre… Yo he visto a Cubanos llorar cuando les obsequia un melocotón, por decir algo. Eso es Cuba. Otro escenario es que la realidad va a obligar a tomar decisiones… Si no estoy produciendo, no tengo para importar y los dólares para importar los estoy comprometiendo en convenios de este tipo, tendré que producir… Ojalá hubiera una iniciativa local porteña, donde el Alcalde se fuera a Miraflores y dijera: Yo quiero convertir a Puerto Cabello en un polo productivo. Si no se hace esto, lo que nos queda es el camino a Cuba".
W.R.: "Yo siento que también hay un trasfondo de ideología detrás de todo esto…"
-Y show, puro pan y circo…

W.R.: "Continuar con la relaciones que estableció el presidente Hugo Chávez".
S.G.: "Fíjense algo, el Presidente de China estuvo visitando Cuba, fue a Santiago de Cuba, y uno de los convenios que firmaron tiene que ver con el desarrollo del puerto multimodal de Santiago. Yo vengo advirtiendo que en algún momento nos pueden dar una sorpresa y puede que Cuba emerja como el gran país tipo China, con una apertura al extranjero. Entonces ellos se beneficiaron de nosotros y luego salen ganando".

W.R.: "Desde 1999 hacia acá se han firmado más de 400 convenios con China… ¿Se han visto los resultados?". 

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Compartir