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El Club Sirio-Venezolano: mezcla armónica
de costumbres sirias y venezolanas.
No fue fácil acostumbrarse a vivir en otro suelo para estos inmigrantes
procedentes de una de las tierras más antiguas del mundo, donde se
sigue hablando el arameo, que fue la lengua de Cristo. No obstante, Pieer
Kanbaz, comerciante sirio y actual presidente del Club, comenta que todo
comienzo es duro, pero que Valencia es una ciudad llena de personas con
gran calidad humana donde la comunidad siria ha sabido adaptarse y trabajar
honestamente, sintiendo esta tierra igual a su país natal.
La sede de la comunidad siria-venezolana ha estado ubicada desde sus
inicios, en el año de 1976, en la urbanización Prebo I, avenida
107 cruce con calle 137-C. La junta directiva, hace 23 años, estuvo
conformada por Jacoub Jacoub, Nifone Kale, Assad Younes, Karim Mousadi,
entre otros.
En el Hogar Sirio, también existen actividades recreativas y deportivas,
además de jugar "bolas criollas" porque ellos, afirma Kanbaz,
también son "criollos". En el Club hay una mezcla armónica
de costumbres sirias y venezolanas, donde los jóvenes practican el
Samaj, baile tradicional.
Esto se debe a que la actual junta directiva, conformada por Fernando
Atuan, José Najid, José Jacoub, Sacalaf Fourza, Jorge Movayet,
Jan Fourza y Jorge Kambaz, junto con la ayuda de los miembros del Club,
han querido en todo momento mantener estrechas relaciones con la comunidad
carabobeña.
Siria, tierra inédita
Siria es recordada y visitada asiduamente por muchos integrantes del
Club, quienes comentan que su país posee el mejor algodón
del mundo, viejos artesanos que todavía trabajan el cobre con procedimientos
que no han variado durante siglos; las casas típicas de Alepo, hechas
de tierra y la sensación tan agradable de colocarse un pañuelo
blanco en la cabeza, que los proteja del inclemente sol y el viento. Sin
embargo, para los sirios radicados en Valencia, les resulta placentero sentarse
a conversar, en el Club de su región, de anécdotas, mientras
disfrutan de fumar narguilé, típica pipa de los países
árabes; además de degustar entremeses variados que forman
parte de la tradición culinaria.
El Club Sirio-Venezolano, fiel reflejo de la unión de religiones
y culturas
Por milenios, los sirios han representado la confederación de
las sangres árabes, sin importar creencias y costumbres; por tal
motivo, la sede del Club significa la "casa de todos", sirios,
libaneses, venezolanos y de otras nacionalidades que quieran sumarse a la
numerosa familia siria radicada en el estado. Actualmente, la lista de miembros
la componen 190 socios, entre los cuales se encuentran sirios y libaneses
y, el resto, son de nacionalidad venezolana. La alegría de las danzas,
la celebración de las festividades tradicionales y la aceptación
de hermandad de las distintas sangres árabes, califican a la comunidad
siria como parte esencial de las comunidades paisanas que la naturaleza
y la historia han decretado que permanezcan ligadas de por vida y bajo un
techo generoso como es Valencia.
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