Unidos por una gran Colombia

La colonia colombiana es una de las más numerosas en Venezuela, en Carabobo es común encontrar a muchos representantes de este país de vasta geografía, mezcla de culturas, razas y colores donde apreciamos desde los negros muy puros provenientes de la Costa Pacífica; al negro mestizado y a los mulatos de la Costa Caribe, así como el blanco de ascendencia europea con rasgos muy finos del altiplano cundiboyacense, hasta llegar a los llaneros colombianos muy similares a los nuestros. Tal vez sea por esos contrastes que resulta poco común verlos juntos en un mismo lugar.

Sin embargo, nuestra búsqueda por encontrar ese espacio para la convivencia donde estas personas a las que, pese a sus diferencias, les une el espíritu de lucha y trabajo que caracteriza al noble pueblo colombiano, dio sus frutos, por cuanto tuvimos la oportunidad de descubrir a un grupo de personas que con su trabajo tesonero y silencioso, aparte de haberse integrado plenamente a nuestra sociedad, siendo verdaderamente útiles.

Una Fundación por el bienestar social

En febrero de 1997 un grupo de empresarios colombianos que hacen vida en nuestra ciudad, le plantearon a la entonces cónsul de Colombia en nuestra ciudad, Omaira Conde, la idea de crear una organización que sea "una respuesta a la necesidad de afiliación que tenemos los colombianos recién llegados a Venezuela con nuestros coterráneos y con la sociedad en general, porque entendemos el proceso de integración como un hecho positivo, pero se hace necesario el acercamiento de los hombres y mujeres, porque cada ser es cultura y si nos integramos podemos contribuir a unir nuestras culturas". Así lo expresó el Ing. Javier Lamprea, presidente de la Fundación Gran Colombia, la cual surge con el apoyo de la cónsul el 22 de octubre de ese año.

Lamprea indica que los objetivos fundamentales son: Integrar a la colonia colombiana con otras colonias, siendo a su vez un canal para dar a conocer la imagen positiva de esta nación en Venezuela, destacando los aspectos sociales, culturales y comerciales que unen a los dos países. Junto a Lamprea están en la directiva Jairo Ríos, vicepresidente; Mauricio García, tesorero; César Montaña, secretario de actos, así como la encantadora Sra. Alicia de Charry quien es la secretaria general. Igualmente hay un importante grupo de personas que conforman esta familia que hoy alcanza los 65 miembros, y que trabajan activamente por cumplir estos ideales.

Uno de los logros de esta Fundación es haber creado un Laboratorio Clínico, ubicado en la Av. Lisandro Alvarado, sobre la Farmacia Occidental, donde se presta atención a precios accesibles a personas, sin importar la nacionalidad, raza o condición social, que necesiten servicios en odontología o diferentes tipos de exámenes. En este escenario que dialogamos con las señoras: María Cristiana de Cajiao, Alicia de Charry, la Dra. María del Pilar Contreras y la Lic. Yadira Hidalgo, integrantes de la Fundación quienes expresaron que esta organización está abierta a recibir aparte de sus paisanos, a quienes deseen de forma entusiasta sumar su apoyo en pro de este noble trabajo sin distingo de raza, nacionalidad, credo o condición social. Indicaron que las damas se reunen para llevar adelante obras de acción social, y junto a los caballeros han organizado exposiciones culturales y eventos como el I Encuentro Binacional de la Banca, entre otras importantes actividades. Actualmente trabajan con el deseo de reunir fondos para la Casa de Colombia, proyecto que adelanta el consulado local de ese país.

Con todo el sabor de Colombia

En el sector de La Candelaria, una de las parroquias más tradicionales de Valencia, en la Av. Carabobo entre Michelena y Peña, hay una casa pintada de blanco con alegres detalles verdes, no tiene ningún letrero pero entre los vecinos del sector es ampliamente conocida, porque en esa casa una familia de inmigrantes colombianos se ha valido del delicioso sazón de la cocina neogranadina para crear "El Portoncito Paisa", un sencillo reataurant decorado con elementos típicos y folklóricos de la cultura colombiana y que en cinco años se ha convertido en un lugar de referencia para quien desee conocer y degustar estos exquisitos platos, preparados con calor de hogar.

Carmen Ríos de Montoya, propietaria del "Portoncito Paisa", oriunda de Vitego en el departamento de Caldas, pero lo de paisa le viene por sus padres que son del departamento de Antioquía, se trata de una señora sumamente amable y sencilla, cuya conversación fácil y fluida hace que rápidamente nos integremos a este rincón de Colombia que junto a su esposo e hijas cuidan con celo.

La Sra. Ríos explica que hace cinco años decidió de forma casera comenzar a vender en un portoncito de su casa, pues en 1994 ella vivía en lo que hoy es la sede del restaurant, algunos aperitivos y platos de la rica comida paisa rescatando así una tradición familiar, lo hizo por ayudar a su esposo y porque le encanta cocinar. En pocos meses la fama de su sazón se extendió como pólvora entre los vecinos y allegados a esta colonia, que para el segundo semestre de 1995 ella amplió el portoncito, para colocar un sencillo mobiliario e iniciar el restaurant, hasta que un día la familia se muda a una casa cercana porque la clientela había crecido tanto que se decide acondicionar completamente la casa.

Cuando le pregunto, ¿por qué no le ha colocado un letrero o aviso que identifique el local?, Carmen amablemente explica que no lo han hecho porque el resturant más que un local comercial es hoy en día una especie de hogar para las familias colombianas donde, quienes llegan lo hacen porque vienen referidos o "gracias a nuestros vecinos que de boca en boca nos han dado conocer, y la gente se siente como en casa, porque aquí ya hasta les sabemos los nombres, y se hacen nuevas amistades. De hecho, hace poco estrenamos una cartelera informativa a la entrada de la casa, donde los amigos del Portoncito Paisa colocan sus tarjetas ofreciendo sus servicios o brindando cualquier información que deseen compartir con los demás miembros de la comunidad colombiana que de martes a domingo hace vida aquí, así como muchos venezolanos que vienen y disfrutan del trato familiar que mis hijas y yo les brindamos y nuestra comida".

Indica además que el nombre del Portoncito lo mantiene, en honor a esos sencillos comienzos desde el portón de su hogar.

Pero no todo ha sido fácil y color de rosas en esta historia de empresa familiar, el año pasado un incendio acabó con el local, quemando muchas ilusiones, pero dando paso a una nueva etapa. La Sra. Carmen, explica que ante la disyuntiva de tener que cerrar temporalmente el negocio, tuvieron la suerte de que un primo que tiene un negocio cercano les permitió seguir con la venta de comida desde su local, mientras remodelaban la casa, fue así como lograron seguir sin parar durante cinco meses, y de boca en boca se corrió la voz de donde estaban instalados provisionalmente.

Un dato interesante, es que en "El Portoncito Paisa", no se venden bebidas alcohólicas, los fines de semana se preparan sancochos familiares, los manteles están hechos con ponchos colombianos, el techo está decorado con tela de saco y a lo largo del establecimiento hay varios adornos típicos y antigüedades que han sido obsequiadas por varios de los clientes que de esta manera, desean colaborar con la decoración de este lugar que consideran como suyo.

La comida es realmente exquisita; la señora Carmen junto a sus hijas Carmen Julia de 15 años, Diana de 20 y Martha de 22 y su esposo Luis Montoya inician su jornada laboral desde las 5 de la mañana, "aunque la prioridad de las niñas es el estudio, ellas están con nosotros en sus horas o días libres", para abrir sus puertas antes del medio día. Carmen también tiene dos niñas adoptivas Claudia de 14 años y Leidy Johanna de 7 quienes también colaboran. La comida es tan variada como la música y se sirve en bandejas de madera, donde vemos desfilar platos como la sobrebarriga, la bandeja paisa, diferentes tipos de asados, etc.

Ciertamente, restaurantes hay muchos, pero si algo tiene de especial este lugar, es que de alguna manera nos refiere a esos pueblitos llenos de magia que tanto narra el Gabo Márquez, con sus gentes comúnmente maravillosas poseedores del encanto particular de la sencillez.

Importante proyecto

Al dialogar con el actual cónsul en Valencia, Dr. Roberto Vargas Mantilla, conocemos el proyecto de crear una sede que sea "Fundación La Casa de Colombia", Vargas, señala que el proyecto sería financiado con apoyo del empresariado colombiano, su gobierno, así como el respaldo local que puedan recibir. El mismo ha sido concebido para ser un espacio donde se puedan dictar cursos de capacitación y/o formación de micro empresarios y para la difusión de la cultura. El terreno está en conversaciones con dos alcaldías carabobeñas, que desean colaborar con la edificación del mismo.

Deseamos que este sueño largamente acariciado se cristalice prontamente, para que esta "Casa de Colombia", sea un hogar para la unión, la cultura, el arte y el sano intercambio y desarrollo de los pueblos.

 

 
 
 
 

 

EDICION XXIII ANIVERSARIO