El Centro Social Chino Valencia

Crece la integración china-venezolana

La Colonia China en nuestro estado tiene un largo historial, que va más allá de principios de los años cincuenta, cuando comenzaron a llegar a territorio carabobeño.

La idea de agruparse entre asiáticos, los llevó a crear en 1961, el Club Chino, que funcionaba en una casa ubicada al lado del comedor popular de la avenida Urdaneta, cruce con calle Girardot, en pleno centro de Valencia.

Para ese entonces, apenas había en nuestra ciudad seis o siete negocios chinos, que al sumarlos como familia, eran aproximadamente treinta asiáticos con la iniciativa de montar el Centro Social Chino.

La intención, como lo dijimos al principio, fue la de agruparse en horas nocturnas y fines de semana. A medida de que la Colonia China iba creciendo en nuestra ciudad el sitio se les hacía más pequeño, por lo que había la idea de buscar un lugar para una nueva sede.

El primer presidente que tuvo el Club Chino fue José Fung y, cada dos años, había elecciones, quedando sucesivamente en Jorge Fung, Carlos Fung, Luis Antonio Fung, Antonio Fung, José Fung, Tony Cheng, Ramón Chang, Antonio Lee y actualmente Miguel Hung.

La Comunidad China en Venezuela y en todo el mundo es muy unida, a nivel de centros sociales y clubes, las ampliaciones y toda inversión a realizar, es hecha a través de colaboraciones.

Ladrillo sobre ladrillo

Para la construcción de la sede y en cuanto a los aportes para el crecimiento físico del Club, todos los socios colaboran, desde Valencia, de Caracas, de Margarita y de todas partes del mundo. El dos de mayo de 1994, se arrancó definitivamente con la construcción del centro, que finalizó en 1997, gracias al aporte de la Colonia en Venezuela y, muy especialmente, a los residentes del estado Carabobo.

La idea de vender acciones, fue desechada con el propósito de que todos los paisanos tuvieran los mismos derechos de disfrute de estas magníficas instalaciones. De igual manera, instituciones públicas y privadas hicieron aportes significativos.

Miguel Hung es el presidente actual y le acompañan en la Directiva, Antonio Fung y José Fung. Como presidentes honorarios están los señores José Sing Fung, Tony M.S. Cheng y Ramón Chang.

La expansión del Centro Social Chino Valencia se comenzó a gestar en 1972, bajo la presidencia de Antonio Fung, cuando se programó el alquiler de una quinta en la urbanización La Isabela, al lado de la Autopista Regional del Centro.

Señala Antonio Fung, que la casa de la calle Girardot ya resultaba pequeña para las reuniones de la Colonia China, por lo que gestionan el alquiler de la quinta en La Isabela.

Alquilado estuvo el Centro Social Chino Valencia, hasta el año 1991, cuando toma la presidencia Antonio Lee, quien procedió a comprar la quinta, a la que se sumaron casas a ambos lados de la primera y, por último, una por el lado de atrás, para sumar un total de once mil trescientos metros propiedad del Cschv.

La adquisición se hizo en cuatro partes, comprando casa por casa y funcionando como Centro Social en la primera adquisición, mientras se pensaba en la construcción de un gran Club.

La moderna sede del Centro Social Chino Valencia, inaugurada en 1997, es la realización de un sueño, un objetivo trazado años atrás, con la única intención de establecer la integración, no sólo de la Colonia China residente en Valencia, sino de trabajar por el engrandecimiento de esta gran patria que es Venezuela.

La construcción de esta moderna sede, es el resultado de un gran esfuerzo y sacrificio, producto de la preocupación de la Colonia China por la perpetuación de nuestra cultura en las generaciones siguientes y en la adaptación armoniosa con la sociedad venezolana.

Ejemplo de ello, es que se piensan dictar allí clases de español para los chinos que no lo hablen bien y, clases de chino, para los nacidos en esta tierra que hablen pero que no lo sepan escribir.

El abrir sus puertas, esta moderna sede, significó un acercamiento más profundo de la Comunidad China hacia la colectividad carabobeña, especialmente con el trabajo social en las zonas marginales. Se incrementaron las actividades deportivas y los intercambios culturales con su región de origen.

El moderno edificio es de hermosa arquitectura, recordando vagamente a los viejos templos chinos, con material traído especialmente de China, como el techado, los leones, que significan la felicidad, que adornan la entrada del mismo. Y hasta la forma misma del centro, es copiada de grandes salones actuales en su nación.

Los directivos del Club señalan que con esta obra, la imagen de la Colonia China ha sido mejorada ante el estado, ante la sociedad venezolana y ante otras colonias extranjeras, lo que ha permitido intercambios beneficiosos en ámbitos culturales y deportivos que años atrás no habría sido posible realizarlos.

Reunirse, ¿para qué?

A nivel cultural, el Club tiene una organización llamada el grupo de Integración Chino Venezolano, formado por miembros del Centro y quienes son los encargados de animar las fiestas, no sólo infantiles sino también juveniles, con músicas auténticas.

Igualmente, existe intercambio cultural con su nación de origen, pero realizado a través del Consulado, trayendo de allá grandes artistas y teatros, cantantes y hasta La Opera del Norte y Opera del Sur, refiriéndose a las dos grandes regiones, la China nacionalista y la comunista.

Con Carabobo y con Venezuela también hay intercambio e integración, a nivel deportivo, poseen equipos de baloncesto y de tenis, quienes constantemente se enfrentan a otras colonias en la ciudad.

Tradiciones y eventos

Entre los principales eventos que realizan al año, está el "Año Nuevo Lunar Chino", que se realiza a principios de febrero, sin fecha precisa, ya que es variable, porque cada cinco años tienen dos períodos de trece meses.

Se llama "Año Nuevo Lunar Chino", porque en nuestro continente el año y el tiempo se rigen por el sol, mientras que los asiáticos se dejan llevar por las estaciones de la luna. Esta celebración es muy grande, con una gran fiesta, en la que se hacen bailes, con cabezas de dragones y de leones, traqui-traqui y numerosos fuegos artificiales, es la principal fiesta anual del Centro Social Chino.

Más adelante esta El Festival de Otoño, que se realiza el quince de agosto; en este festejo la comida servida es espaguetis, todo los invitados comerán pastas.

Anteriormente, en el mes de mayo, se hace un homenaje a un gran poeta, suicidado porque el gobierno no escuchaba sus denuncias. En esta reunión la comida es una gran hallaca, preparada a base de arroz.

En cuanto a fiestas patrias, se hacen dos, el primero de octubre y el diez de octubre, interviniendo la Embajada, haciendo una gran fiesta con invitaciones a todas la autoridades regionales y nacionales.

Actualmente, la Comunidad China en Carabobo promedia las diez mil personas y, el Club, hasta los momentos, está integrado única y exclusivamente por chinos, o hijos de chinos, ya que el requisito indispensable es tener un negocio chino.

Está en estudio de la Directiva, una apertura hacia la colectividad carabobeña, mediante la inscripción en el Centro de socios de otras nacionalidades.

La colaboración hacia la sociedad es amplia. Constantemente en el año se hacen colaboraciones a la Sociedad Anticancerosa, a la Fundación del Niño, al Inam, a muchos orfanatorios de la ciudad.

El Centro Social Chino Valencia ha sido por muchos años, la manera de vinculación de la Colonia China con los venezolanos, a través de ellos es nuestra comunicación con estas personas tan trabajadoras y que constantemente están haciendo inversiones en nuestra nación.

Muy variados son hoy en día los negocios regentados por estos trabajadores hombres y mujeres de esa gran nación asiática. En un pasado, la mayoría eran lavanderías y dulcerías, hasta hubo muchos que se integraron a la agricultura. Luego pasaron a los restaurantes y más tarde a quincallas, ventas de adornos, supermercados y hasta líneas de taxis.

En Carabobo, desde 1961 hasta 1999, en 38 años, la comunidad ha crecido de 30 a diez mil. Lo que demuestra que estos orientales llegaron de su continente para quedarse por siempre en nuestro país.

 

 

 
 
 
 

 

EDICION XXIII ANIVERSARIO