La Alianza Francesa de Valencia

Culturas en La Concordia

Las huellas, alguna vez dejadas en Bretaña, en las regiones montañosas de Auvernia y Los Pirineos, en las costas del Mediterráneo o en París, ahora aparecen delineadas día a día en el suelo quemado y pavimentado que recorre esta ciudad. Aunque pocas, bien marcadas y dirigidas con legendaria frialdad, propia del francés, llegan a reunirse en El Viñedo, en la sede de la Alianza Francesa de Valencia. Ese espacio de encuentro cultural divulga la filosofía de la "douceur de vivre" a través del vino, la comida, la música, el perfume y, principalmente, el sonido estilizado de una lengua embarcada en el Sena, llevada y encontrada en aguas tibias de otros continentes. En Valencia, se crea esta institución el primero de febrero de 1978. Su objetivo fundamental desde su fundación, ha sido la propagación de la lengua y la cultura francesa en Venezuela y la extensión del pensamiento intelectual francés, a través de una programación organizada y puesta práctica por la dirección, actualmente asignada a Pascale Roullet de Angulo, quien llegó a Venezuela hace diez años, casada con un caraqueño que estudiaba en Francia; en sintonía con la Junta Directiva de esa institución integrada por una "alianza" franco-venezolana, presidida por Julio Castillo. Le acompañan en la mesa de decisiones Michel Heriou, Juvencio Medina, Rosibel Grisanti, Mariana Táriba, Patricia de Beherens, María Teresa Morín, Iván Hurtado, Rolando Smith, Fred Beherens, Arturo Zerpa, Herve Goignard, María Angélica Rodríguez, Belén Del Valle y Silvia de Núñez.

 

La Toma de la Valencia

La Alianza Francesa en Venezuela es relativamente joven. En Valencia, aparece con la idea de un francés que llegó y decidió crearla, ya que existía un grupo más o menos numeroso de franceses que se había radicado en esta ciudad debido a la presencia de la empresa Renault en esta zona del país. Con el transcurso del tiempo y los cambios económicos que ha sufrido Venezuela, muchas familias han regresado a Francia, aunque permanece una comunidad reducida que se ha aliado a otro grupo de venezolanos relacionado de alguna manera con el espacio, alguna vez habitado por Víctor Hugo y Flaubert. Esa unión, sustentada por una coincidencia motivacional, heredada o adquirida por la inevitable seducción que comienza en Los Pirineos, intenta comunicar a los que habitan esta ciudad, la vitalidad cultural de una nación sensibilizada por engranaje de historias humanas que filtrean continuamente con la estética y el placer.

En las últimas dos décadas, la Alianza Francesa de Venezuela que funciona en Caracas, apoyada por la Embajada de Francia y, principalmente por la voluntad de autoridades nacionales, ha abierto sedes en Valencia, Maracaibo, Barquisimeto, Mérida y Maracay, todas identificadas como casas de Francia y la Comunidad Francesa, donde los amigos francófonos venezolanos, quisieran encontrar un pedazo de ese país, a través no sólo de informaciones y de servicios ofrecidos al público, sino de una espacio físico que recuerde algún café de Saint Germain con porcelana de Limoges o algún cartel del Art Nouveau.

 

La primacía de la Lengua

La actividad de enseñanza de la lengua francesa es uno de los objetivos fundamentales de la Alianza, tanto así, que la misma directora de esta institución en Valencia, afirma que a menudo se le olvida que no es la única función. Es verdad que promover el idioma alrededor del mundo fue la meta inicial de los creadores de la asociación, pero actualmente la actividad más valorizante, en términos de imagen, es sin duda alguna, la promoción de espectáculos franceses en el país, eventos éstos que integran "La Alianza" a la vida cultural y social de la ciudad y, además, permite tejer relaciones de amistad que son indispensables en la acción asociativa. Las Alianzas Francesas, tanto en Caracas como en la provincia, son asociaciones de derecho local y deben conseguir, gracias a las actividades que desarrollan, los medios de su autofinanciamiento. La ayuda del Estado Francés, permite acompañar un esfuerzo local para mejorar las condiciones de acogida de los clientes, para comprar materiales costosos, para ayudar a la formación de personal educativo y administrativo y, para ofrecer manifestaciones artísticas de calidad, apreciadas y valoradas por el público que coquetea con el país del amor.

 

El Festín de Babette

Francia está llena de festivales mes a mes. La danza, la música, el teatro, la moda, la gastronomía y, la cultura en general, tienen su puesto en cada estación. Aquí en Valencia no tendremos el festival de Teatro de Avignon, ni el salón de Mars -el más importante evento floral del país-, ni subastas de vinos, ni Festival de Cannes y, mucho menos Tour de Francia. Sin embargo, tenemos un menú de exposiciones artísticas promovidas por la Alianza Francesa y, una serie de presentaciones atrayentes para un grupo de venezolanos que filtrea constantemente con el país del croissant y, para franceses que imaginariamente se trasladan a algún huequito vacío en los Campos Elíseos, el día que celebran "La toma de la Bastilla".

El 21 de junio es el día del inicio del Solsticio de Verano, que da lugar a la celebración del sol, de la luz, de la risa y el baile. Es la Fiesta de la Música, que surge de la idea de homenajear a todas las personas que se han destacado en ese renglón de las artes. Esa celebración, en un principio estrictamente francesa, ha traspasado fronteras para internarse en el suelo de diferentes naciones americanas y europeas principalmente, convirtiéndose el festín, en un fenómeno socio-cultural de primer orden.

Cantidad de países con una herencia musical mucho más trascendente que Francia, se han incorporado a este movimiento que ha sensibilizado a buena parte de Europa, hasta firmar un acuerdo de unión que simboliza la dimensión que ha alcanzado ese acontecimiento artístico. Se trataba de la Fiesta Europea de la Música, ya que Norteamérica, Suramérica y parte de Africa, ya habían establecido sus fiestas nacionales relacionadas con las manifestaciones musicales. La Fiesta de Francia es un acontecimiento esencialmente cultural, que propicia la igualdad en el espacio artístico.

A nuestro país también llega, año tras año, la Fiesta de la Música, promovida por la Alianza Francesa. Esa semana de expresión musical de distintos grupos venezolanos, ha trazado una línea submarina conectada con el Mediterráneo que fusiona golpe a golpe, voz a voz, al tambor nativo de esta tierra con el cabaret y el can-can que sobrevivieron a la Belle Epoque.

Para el día de la Francofonía en el mes de marzo, también se presentan "shows" franceses, entre los que destaca un organillero traído de la Tour Eiffel, que simboliza al París callejero, el que siempre quieren vivir los franceses, inmigrantes y, el lote inmenso de los que admiramos la excesiva belleza concentrada en un país.

 

 

 
 
 
 

 

EDICION XXIII ANIVERSARIO