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1991 Entre olores de guerra, chuzos y mandarrias Nair Castillo
A principios del año la brecha entre la paz y la guerra se hacía cada vez más pequeña. La amenaza de un conflicto entre Estados Unidos e Irak era inminente, pese a las súplicas del Papa Juan Pablo II y las mediaciones de Javier Pérez de Cuéllar. Hombres, mujeres y niños en el mundo clamaban por la paz; Carabobo no escapó de ello. El corazón de los valencianos se unió en una voz llena de esperanza. Seis mil personas colmaron la Plaza Bolívar entre rosarios, plegarias y pancartas alusivas a la paz mundial. Autoridades eclesiásticas y políticas leían al unísono salmos y peticiones. La Cámara de Industriales y Fetracarabobo hicieron un llamado de alerta y reflexión ante el conflicto que se avecinaba en el Golfo Pérsico. Algunos comercios permanecieron santamaría abajo y cartel plantado: "Cerrados por la paz y en repudio a la guerra en el Golfo". Las compras nerviosas no se hicieron esperar. Mercados y bodegas se vieron desabastecidos... el recuerdo del 27 de febrero asaltaba las mentes de improviso. No era para menos. Se hablaba de posibles actos terroristas. Las calles del centro de Valencia permanecieron custodiadas por la Guardia Nacional. Hussein había declarado que llevaría la guerra a todos los países petroleros convertidos en aliados de los Estados Unidos. Las tertulias en camionetas, oficinas y bares versaban sobre la guerra, incluso cada cual tenía su favorito: Unos decían que el líder iraquí era un verdadero baluarte al enfrentar el colonialismo norteamericano; algunos, le otorgaban la razón a la tierra del Tío Sam; y otros, consideraban que ambos estaban destruyendo los logros alcanzados por la humanidad en años anteriores. Paralelamente al conato de guerra, en Valencia el caso de la muerte de una estudiante, Mirna Conde Vargas, continuaba en el ámbito regional. Si bien en un principio el resultado de una reunión "cumbre" entre la Policía Técnica Judicial, el Juez instructor especial en el hecho y el asesor jurídico de la Federación de Centros Universitarios no justificaba ninguna investigación posterior, días más tarde, la muerte de la joven universitaria daría un viraje político donde tomarían partido gobierno e Iglesia, cayendo en una discusión absurda... que si eran tres los implicados, que si la lanzaron de una camioneta, que si fue de un carro particular... al final la historia quedó -para muchos- con los baches de siempre, el típico señalamiento "fue un accidente de tránsito" y el sabor de lo inconcluso.
MOMENTOS DE LOCURA
Todo parecía indiferente ante los ojos despiadados del doctor Miguel Darío Aguirre, su director para aquel entonces, a quien luego de reiteradas denuncias a través de reportajes realizados por Notitarde y de una primera investigación iniciada por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, la Fiscalía General de la República y el apoyo en forma verbal de otros medios, se le dictó auto de detención junto al jefe del Personal y a la secretaria de la institución. La medida tomada por el Juez Juan Gómez Portillo puso un punto y final a la pesadilla de estos seres alienados por un mundo voraz. Enfermos mentales que andaban por calles y pasadizos, errantes como cavernícolas, instrumentos del tiempo que en abaratares de la vida se nublan sin llegar a florecer. Valencia se había convertido en la "sucursal de Bárbula". Ningún ser humano está exento de un momento de locura. Todos por una razón u otra, nos dejamos llevar como ciegos en algún instante de nuestras vidas por la rabia, la ira o la prepotencia; tal como le pasó al secretario de Seguridad Pública, Humberto Seijas Pittaluga cuando a mandarriazo limpio le cayó a unas máquinas traganíqueles decomisadas por la Policía. La violencia seguía haciendo estragos. El Penal de Tocuyito, entre chuzos y manifestaciones de protesta, alcanzó la cifra de 65 muertos. El hacinamiento y la desidia de las autoridades del Ministerio de Justicia llegó al colapso cuando los internos no encontraron quien los detuviera y asaltaron tanto a los negocios ubicados en la institución como a los visitantes, arrebatándoles más de 11mil bolívares -un escándalo para esa época- relojes, sortijas y cinturones. Desde ese momento la historia no ha cambiado mucho, los presos siguen escapándose, fabricando sus armas y hasta controlando lo que ocurre fuera de ese recinto.
HOMBRES IMPRESCINDIBLES Sería injusto estereotipar y calificar a todos los presos desde una óptica negativa. Hay quienes pagan su lucha por una causa justa. A las 9:40 a.m. un avión aterriza en la recién inaugurada pista del Aeropuerto Internacional Arturo Michelena. Afuera los periodistas inquietos, Salas Römer y una pequeña comitiva formada por Seijas Pittaluga y Julio Castillo esperan ansiosos el momento en que baje por las escaleras el líder de la esperanza sudafricana: Nelson Mandela. El Presidente del Congreso Nacional Africano llegó acompañado de su esposa, Winnie Mandela, tras una gentil invitación que le hiciera la Universidad de Carabobo. Desde su arribo, el pueblo y entes gubernamentales colmaron de halagos, parabienes y honores al férreo dirigente africano. De manos de Carlos Andrés Pérez recibió la Orden del Libertador en grado de Gran Cordón, el ministro de Educación, Gustavo Rossen, por su parte le otorgó la Orden Andrés Bello en la clase Banda de Honor mientras que el gobierno regional, la Legislatura y la Universidad de Carabobo le entregarían, respectivamente, las órdenes Sol de Carabobo, Miguel Peña y el Doctorado Honoris Causa; no sin antes resaltar que "es más peligroso luchar por la paz que pelear una guerra". Mandela estuvo en prisión veintisiete años, por su lucha armada contra el dominio blanco, el apartheid.
UN VIEJO ANHELO Finalmente el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena fue inaugurado, cumpliéndose un viejo anhelo de los valencianos. El primer avión despegó rumbo Barcelona-Puerto Ordaz, ante la presencia del Gobernador y con total ausencia de la Disip. Con la apertura del nuevo terminal aéreo se abría un nuevo compás en las relaciones comerciales internas y externas. Miguel Jiménez Márquez, editor fundador de este diario, encabezó una campaña postulando el nombre del gran maestro de las artes plásticas, aludiendo que ésta era una ciudad de tradición cultural. El esfuerzo del equipo de trabajo de Notitarde culminó con la oficialización del nombre por parte del Ministerio de Transporte y Comunicaciones. Semanas después el funcionamiento y la atención del aeropuerto decaerían, provocando el disgusto y desencanto de quienes se acercaban a él deseosos de encontrar un punto céntrico y de mayor comodidad para sus viajes.
A CABALLO VAMOS P'AL TRABAJO
El paro se hacía indefinido, el Big Low Center entró en las filas de la huelga y miles de pasajeros vieron frustradas sus ansias por un fin de semana de relax: el conflicto sobre las tarifas se agravaba cada vez más por el aumento de la gasolina. Pasaron cosas insólitas, dignas de un programa de Porfirio Torres; como el caso de Luis Ramón González, un joven de 21 años que ante el temor de volverse a quedar sin empleo se quitó la vida por no encontrar el transporte que lo llevara rumbo a su trabajo.
LA SOMBRA DE LA LUNA SE CIERNE SOBRE VALENCIA La Luna es la profeta de la tragedia y la muerte, que crea Federico García Lorca para "Bodas de Sangre". Una mañana, antes de asomarse los primeros rayos del alba, la Luna ya había hecho su trabajo. El 8 de agosto monseñor Luis Eduardo Henríquez Jiménez, decidió rezarle en persona a la Virgen María, a quien le dedicó en sus misas su rica prosa mística: "Madre de tiernos ojos, Virgen Auxiliadora. Nido de nuestras penas, flor de nuestra alegría. Estrella de la tarde, rosicler de la aurora, fortaleza y encanto, ensueño y poesía". Monseñor Henríquez fue el quinto Obispo, primer Arzobispo y Arzobispo Emérito de Valencia. La Iglesia lo considera una de sus figuras más luminosas y la crítica literaria lo cataloga como el poeta místico más importante de Venezuela. Como literato, publicó nueve libros. Dos acerca de teología y tres sobre poesía: "Cantares del Camino", "Rescoldo" y una antología con prólogo de José Ramón Medina. Su vida se vio marcada por el dolor y el sufrimiento, su formación estuvo unida a la nostalgia; como lo dejaría entrever en un poema que escribiría en Italia: "Amargura y angustia, ansia y anhelo, rebeldía de cuanto me rodea; soñar la vida de color de cielo, querer idealizarla, desea, que sea cual un lago soñado con luceros". Como legado al pueblo carabobeño dejó su ejemplo de dignidad, sus versos de poeta místico y su fervorosa oración por los que sufren. Nuevamente la Luna: Esta vez el turno al bate sería para el consentido de la casa, Navegantes del Magallanes. Un día gris -de esos que quisiéramos borrar de nuestros corazones- fue encontrado en su apartamento de Los Samanes, víctima de traidoras y rencorosas puñaladas, el autor de los extrainnings y quien fuera gerente del equipo Navegantes del Magallanes, Rodolfo José Mauriello. Quizás sea por eso que la legión carabobeña del beisbol no concretó un título en esa época; aunque tuvo uno que otro momento brillante, donde el timón de la nave turca parecía despegar directo y firme a aguas más profundas.
OCHOA ANTICH: "NO HAY UN GRUPO SUBVERSIVO" A finales de año, Carlos Andrés Pérez y el ministro de Hacienda, Roberto Pocaterra, aseguraban a la nación que la economía venezolana vivía su mejor momento. El Ministro de la Defensa, Fernando Ochoa Antich, afirmaba categóricamente: "En el país no hay un grupo subversivo con una capacidad organizativa suficiente como para comprometer en forma alguna la estabilidad de las instituciones democráticas"... Cómo les gusta mentir! ...Dos meses después las cosas serían muy diferentes.
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