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1992

Ruido de sables

María Alejandra Riego

Cuando el cineasta Carlos Azpúrua decidió filmar la película "Amaneció de Golpe", no encontró mejor título para identificar la situación vivida por los venezolanos la madrugada del 4 de febrero de 1992, luego de que el entonces Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, hoy Presidente de la República, decidiera alzarse en armas.

Hombre fuerte, casado con Nancy Colmenares en la fecha (quien tuvo que sufrir todo tipo de persecuciones), vivían en San Joaquín junto a sus tres hijos, con el suficiente temple como para acabar con la tranquilidad de quienes el día anterior, estaban si no descansando, por lo menos disfrutando de una buena película en algún cine, aprovechando el "lunes popular".

Chávez. Era la primera vez que el país escuchaba su nombre, mas no así sus superiores. El director de la Academia Militar en su época de estudiante era el General de División Carlos Peñaloza, quien le tenía un seguimiento, su carisma y poder de atracción le obligó a mandarlo a Apure, lo quería lejos de los cadetes.

Eso no sirvió de nada, como comandante del Batallón "José Leonardo Chirino", desde el Grupo de Artillería Bartolomé Salom, armó toda la rebelión, sólo que David López Rivas, encargado de darle transporte y comunicaciones se "rajó" y el golpe fracasó. En esa misma fecha, Chávez fue quien motorizó la rebelión en la Academia Militar del año 80, cuando un grupo de oficiales decidió sublevarse en medio de un acto protocolar que se llevaba a cabo en el teatro de la Academia, en contra del ministro de Relaciones Exteriores, José Zambrano, quien propondría la llamada Hipótesis de Caraballeda, donde se ponía en peligro la soberanía del Golfo de Venezuela con relación a Colombia. De allí surgieron los "Comecates", organización militar conformada por los oficiales, en su mayoría comandantes, capitanes y tenientes, que querían cambiar al país.

Para esa fecha, el descontento generalizado nacido desde 1989 con los saqueos, quiso ser usado como excusa para llevar a cabo las acciones planificadas desde hacía unos diez años, cuando surgieron nombres que pasaron a ser los tutores de este joven de apenas 38 años, dispuesto a pasar a la Historia de Venezuela: y lo logró.

Lamentablemente, Carabobo no escapó de esa situación. La región sufrió los acontecimientos suscitados en la capital de la República. Y es que los carabobeños decidieron mantenerse al margen de las acciones de calle, a excepción de un grupo de la Universidad de Carabobo, quienes actuaron de manera directa. Cabe recordar lo ocurrido en el Módulo Canaima, donde la intervención policial, tratando de replegar la acción de algunos civiles que quisieron asaltar el puesto, dejó evidenciado que en este estado era otra cosa la que se esperaba.

De igual forma la tranquilidad de la región se vio alterada cuando desde el Ministerio de Justicia se decidió trasladar a 213 reclusos de alta peligrosidad hacia el Penal de Tocuyito, esto generó grandes controversias a nivel local, pues los carabobeños pensamos: ¿Acaso ese Penal sería convertido en un basurero humano? Este traslado lo provocó un motín suscitado en la Penitenciaría General de Venezuela, durante el mes de enero.

Cuando esto ocurría, el presidente de los Estados Unidos, George Bush, se desmayaba en Tokio y la primera dama de la República, Blanca Rodríguez de Pérez se caía en las escaleras de Miraflores.

 

SIN GARANTIAS

El 4 de febrero marcó la pauta para una serie de acontecimientos que hoy por hoy se siguen desarrollando; ese mismo mes cuando Hugo Chávez decidió tomar las armas, los militares venezolanos contaban "bajo cuerda" con el apoyo de la mayor parte de la sociedad intelectual, política y de prestigio del país, porque los golpistas, aun cuando no explicaron las creencias por las cuales lucharon, sí dejaron ver con lo que estaban en contra: corrupción, despilfarro, y quienes rechazaban las constantes políticas de ajuste, tal como lo reflejaban los diferentes articulistas de opinión en esa oportunidad.

En este marco, la libertad de expresión se puso en entredicho cuando la comisión especial del Congreso, encargada de analizar la situación del país, propuso al Estado y al gobierno, limitar en un futuro las informaciones publicadas y transmitidas en los medios impresos radioeléctricos.

Y es que todo estaba confuso. En junio asaltaron un puesto de la Policía de Carabobo en la localidad de Belén; eran seis los sujetos que lograron cegar la vida de cuatro personas y herir a una. La acción fue atribuida a una coordinadora guerrillera, detuvieron a tres, que eran reservistas y las armas que utilizaron pertenecían a la Fuerza Aérea Venezolana, sustraídas de la Base "Francisco de Miranda".

Mientras esto ocurría, el Comandante General de la Guardia Nacional, Fredys Ventura, aseguraba que los militares no volverían a intentar un golpe de Estado, aunque el Ministro de la Defensa, Iván Jiménez, no descartaba que en Venezuela la actuación de grupos guerrilleros.

Esta declaración logró sus frutos; desmembraron una agrupación denominada el "Círculo Rojo", detuvieron a su supuesto líder, Antonio Sabarriaga, frente a la Universidad de Carabobo; coincidencialmente se estaba tras la pista de Raúl Alvarez Bracamonte, quien junto a cuatro sujetos, el 1 de marzo se llevara 40 armas del Fuerte Tiuna, entre fusiles automáticos, subametralladoras y municiones.

Sabarriaga infiltraba elementos en la UC para colocar cajas sonoras y dar alarmas de bomba, además de ordenar golpes a un agente de la DIM que se encontraba de "incógnito", en los predios universitarios.

 

CAPITANES TRASNOCHADOS

Desde la Asamblea Legislativa de Carabobo, su presidente Ely Yépez acusó a los capitanes golpistas de ser "unos trasnochados", según reza el acta que el día 4 de febrero se levantó en el seno de la Alec.

Yépez insistía en que "hemos alcanzado un grado de convivencia política y de convivencia social que si fuésemos capaces de darle sentido y una orientación, tal vez podríamos sacar al país de la penosa situación en que se encuentra, pero no creo que cuatro capitanes trasnochados, arropados con una imaginaria bandera nacional, con unos principios de un exacerbado nacionalismo, sean capaces de resolver los problemas que la inteligencia del país, no ha podido resolver".

En el parlamento todo era confusión, la gente gritaba "vienen por la Ford" y rápidamente los diputados y el poco personal que llegó a su trabajo, huyó por donde pudo, pues creían que se trataba de los militares golpistas, desconociendo que se trataba de un vehículo oficial de la Brigada Blindada repleto de efectivos, que venían a resguardar las instalaciones de la Asamblea.

 

LUSINCHI NO SE SALVO

Los meses transcurrieron y el Fiscal General Ramón Escovar Salom solicitó un antejuicio de mérito contra el ex presidente Jaime Lusinchi, por hechos de corrupción, pero Lusinchi recusó a Escovar, porque el doctor había sido embajador de Venezuela en Francia, pero la Corte Suprema de Justicia rechazó la petición del exmandatario.

Política podrida, gobierno aprieta tuercas, un Presidente "salta charcos" quien aseguraba que era un verdadero "disparate" la aprobación de un referéndum revocatorio. Eso no podía ser, ¿a quién se le había ocurrido?, en Venezuela eso nunca había pasado. "Yo seguiré" aseveraba Pérez. Mientras tanto el narcotraficante Pablo Escobar escapaba de la cárcel de máxima seguridad en Medellín, lo cual fue calificado en Venezuela como "un desafío al poder", y ¿acaso la crisis social del país no lo era?

Eliécer Otaiza, capitán del Ejército para ese entonces, fue declarado desertor, aunque el Ministro de la Defensa, general de División Iván Jiménez, aseguró que no pertenecía al grupo de los bolivarianos.

La Disip tuvo que trabajar duro en el 92 para encontrar a quienes tenían en su poder líneas telefónicas para efectuar llamadas al exterior, aunque se dijo que probablemente la estafa millonaria denunciada por la Cantv, podría tener también algo que ver con las intervenciones telefónicas que obviamente, a raíz de la intentona golpista, había que realizar, para conocer qué civiles estuvieron cerca del mundo militar alzado.

 

LA OLLA Y EL CUCHARON

A los golpistas los querían dejar libres, para evitar el resurgimiento de grupos rebeldes en el seno de las Fuerzas Armadas. Era mejor que estuviesen en la calle, como una decisión de buena voluntad del gobierno, pero Pérez no estaba convencido.

Los carabobeños participaron en el cacerolazo que se convocó a nivel nacional. Esta era la única forma de protesta, pacífica, frente a la crisis económica, moral y social del país. En Valencia fueron detenidas siete personas por saquear varios negocios durante la protesta. La olla y el cucharón pasaron a ser el emblema de inconformidad con el gobierno, a la forma de aplicar las medidas económicas, a las restricciones.

Pérez no esperó mucho y ordenó liberar con sobreseimiento de causa a ocho civiles detenidos en Valencia, mientras que el gobernador Salas denunciaba la presencia de grupos subversivos en la Universidad de Carabobo, mostrando fotos de estudiantes armados; rechazó el sobreseimiento de los civiles, mientras la Guardia Nacional obstruyó el paso de cuatro autobuses hacia Caracas provenientes de Carabobo, Aragua, Cojedes, Lara y Yaracuy, repletos de estudiantes. El Ministerio de Hacienda intervino las aduanas de Puerto Cabello y Valencia, atendiendo denuncias de la Cámara de Industriales del estado Carabobo, que solicitó tal intervención por la llamada sobrefacturación en la mercancía importada.

Todo esto sin garantías constitucionales. Al Congreso Nacional 200 jueces le solicitaron eliminar el secreto sumarial como parte de una política de revisión del Poder Judicial, tomando como referencia el Pacto de San José; la búsqueda de la dignificación del Poder Judicial crecía, cada vez que ocurrían hechos que ponían en peligro la estabilidad. Y lo del 4-F lo era.

 

NUEVOS RUMORES

En el mes de agosto el Ministro de la Defensa alertaba sobre nuevos rumores de golpe. Aunque se negó que la intención de resquebrajar el sistema, tuviera que ver con el retraso en la aplicación del programa de Bienestar Social en las Fuerzas Armadas.

A la par, Carlos Andrés Pérez anunciaba la eliminación de 29 mil cargos públicos como parte de un severo programa de austeridad, suspendió la compra de armas y buscó el apoyo de dos nuevos impuestos, como salida a la aguda crisis. Esto pasaría a ser una nueva carga para la población, al registrarse alzas generales en los precios.

Desde Washington, el embajador Fernando Ochoa Antich aseguraba que la crisis militar crecería nuevamente en el país "y no se resolverá hasta que no se halle una solución contra la crisis política que sacude a Venezuela. Había que democratizar el sistema de partidos".

En Valencia, el Presidente vino a inaugurar de manera oficial en el país, el Programa de Alimentación Materno Infantil, con una inversión de cinco mil millones de bolívares, el cual debía seguirse aplicando una vez que culminara su período presidencial. Nadie creyó en cambios y en la urbanización El Trigal ametrallaron un puesto policial. Cuatro sujetos dispararon contra la edificación y lanzaron una granada fragmentaria. La cosa no iba bien.

Sin embargo, Pérez acusaba a los medios, dijo que "la prensa incita al odio". Surgieron las Fuerzas Bolivarianas de Liberación cuyos líderes daban 30 días a los jueces, para que dictaran sentencias en contra de los corruptos: atentaron contra el presidente de la CTV, Antonio Ríos; dispararon contra la residencia de Lusinchi y amenazaron a Cecilia Matos, Ibáñez y Ciliberto.

El gobierno de Carabobo era acusado por la Contraloría de esta entidad de poseer una abultada nómina de personal "de reposeros y activistas políticos"; a los Bomberos de Valencia los llevaron a un estado tan deplorable, que una campaña iniciada por Notitarde logró la suspensión del cargo a su comandante Carlos Díaz y la averiguación por presuntos hechos de corrupción.

 

AÑO ELECTORAL

Por si fuera poco y en medio de los descontentos tanto de civiles como de militares, el 92 era un año electoral y el gobernador Salas Römer había ya manifestado su interés en repetir en el cargo. Por ello, solicitó la detención de funcionarios del Consejo Supremo Electoral por considerar que violaban la Ley del Sufragio, pues luego de inspecciones realizadas por la Procuraduría del estado, fueron constatados centros de inscripción cerrados, lo cual imposibilitaba el registro de los nuevos votantes.

El presidente del Consejo Supremo Electoral amenazó incluso con suspender las elecciones en Carabobo, si Salas seguía interfiriendo en el proceso y le instó a separarse del cargo, si aspiraba la reelección.

Se iban a elegir 22 gobernadores, 286 alcaldes y 2.116 concejales en el país; con este inicio de la campaña en octubre, salieron al ruedo Oscar Celli, dirigente adeco, quien había sido derrotado por Salas Römer en las elecciones del año 89. Celli quería regresar pero Salas no le iba dejar el camino libre.

Salas denunció la presencia de infiltrados del Plan República en el estado para manipular las actas y cambiar los resultados que según aseguraba, le favorecerían.

 

LLEGO NOVIEMBRE

Cuando la presión sobre las instituciones persistía, una nueva intentona golpista sacudió el país. Esta más sangrienta que la primera, pues los militares alzados lograron tomar las instalaciones del canal del Estado, para transmitir su mensaje y allí los efectivos leales al Gobierno los atacaron "con todo".

Suspendieron nuevamente las garantías constitucionales. Se habló de 200 muertos, y el golpista Efraín Visconti huyó a Perú junto a 93 implicados, se fueron en un avión Hércules de la Fuerza Aérea, y Alberto Fujimori los recibió.

Esta huida fue calificada de cobarde, y es que no podía ser de otra manera, pues el líder principal, el aún detenido Hugo Chávez, por lo menos dio la cara, lo capturaron y conminó a sus compañeros de armas de entregarse "por ahora", en febrero. Los insurgentes eran unos cobardes, así les decía la gente, que se negó nuevamente a salir a las calles a apoyar la intentona golpista.

El año culminó, Salas repitió en la gobernación de Carabobo, y los carabobeños vivimos con el temor de que el 1 de enero de 1993 reventara otro golpe, pero golpe fue el que dio Magallanes al pasar a la clasificación para la semifinal del 92.

 

 


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