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1993

Año crucial para la democracia

José Joaquín Burgos

Las campanadas de la noche vieja, estremeciendo turbulencias viscerales, enterraron al 92 en la eternidad mientras resonaban voces agoreras unas, optimistas otras, sobre lo que vendría, que anunciaba ser "candanga"

Pero el año llegó, como siempre. Entre alegrías y tristezas, esperanzas y pesimismo. En los primeros minutos, en el Hospital Central nació "una hermosa niña, primera valenciana del nuevo año": Maryori Romero Aquino, hija de Salvador Romero (trabajador) y Magalys Aquino (de oficios del hogar). En la página de sucesos, comienzan los registros de delitos que al final de año serán resumidos en fríos cuadros estadísticos. "Hay que sentarse y esperar, pero adentro de la casa, porque este año Manuel Martínez no va a tener un día libre", sentenciaba un veterano lector de este diario. Y con razón. El mismo viernes 1ß de enero raptaron a una recién nacida en el Hospital Central; el jueves 4, un niño de apenas un año fue "golpeado salvajemente" por el padrastro, que era un chamo de 16 años. Y lo que vino después fue una cosecha de última página: la muerte de "El Currutaco" y tres compinches en enfrentamiento con fuerzas policiales; once muertos por riña en el Penal de Tocuyito; hasta don Pedro Linares, viejo y noble trabajador de Notitarde fue asesinado, el 29 de marzo, en un atraco perpetrado en la propia sede del periódico.

En abril, 10 muertos y 264 lesionados en la Semana Santa nos dieron el indeseable récord nacional en accidentes de esos días del año; y en los meses siguientes la estadística siguió creciendo. En julio, otra batalla campal en el Penal de Tocuyito dejó el saldo de 4 muertos y 26 heridos; cinco presuntos atracadores fueron abatidos y dos mesoneros heridos por la PTJ, en el restaurant "El Botalón", en la vía a San Diego; en agosto, el "coletazo" de la mundialmente famosa tormenta "Brett" dejó en Caracas 150 muertos y más de 500 heridos; en septiembre, hubo más de 70 muertos al estallar un gasoducto en el kilómetro 59 de la autopista Valencia-Coche; en noviembre, la crónica registró nueve muertos y más de 30 heridos por armas blancas y de fuego en un fin de semana valenciano; y, en Guacara, seis muertos en un accidente; para colmo, la Policía de Carabobo se declaró en huelga por falta de pago de sueldos. En diciembre, otra riña en el Penal de Tocuyito, dejó saldo de tres muertos, para "superar" con 75 el récord del año anterior, que fue de 73.

En general, hubo en Carabobo más de 300 homicidios y, en particular, en Valencia, la cifra pasó de los 120 muertos por violencia. Además, el año fue "pródigo" en enfrentamientos, ajusticiamientos, atracos -a bancos, entidades, personas- con muertos, violaciones, robos pequeños... y millonarios, como el prenavideño (16 de diciembre) perpetrado en la Encrucijada de Carabobo por "tres sujetos en un Malibú blanco" que se apoderaron de una gandola cargada con 30.000.000 de bolívares en licores... El deterioro social, sin duda, siguió en ascenso.

Menos mal que el pueblo, en su mayoría, mantiene una escala de valores sana. Aquí se vive, se trabaja, se ama, se sufre, pero también se divierte uno con sucesos agradables, cada quien en su ambiente. Los eventos sociales, como siempre, fueron la nota. La cronista social de Notitarde, Audrone Surosas, comentaba al respecto lo siguiente: "22 suman los dígitos de 1993. Una cifra mágica según afirman los numerólogos. Un número de suerte y felicidad". Tal vez eso explique por qué a pesar de que el 93 fue un año difícil para la vida del país, abundó, al mismo tiempo, en acontecimientos llenos de colorido y alegría. Valencia en el ámbito social brilló como nunca, al extremo que resultaría difícil -por no decir imposible- calificar por orden de importancia los eventos de Nuestra Valencia in". Hubo matrimonios, desfiles, coronaciones, recepciones como el "regio cóctel" que "En honor de los mandatarios del país, el gobernador Salas Römer ofreció de bienvenida en los jardines de Guataparo Country Club". En los centros sociales, abundaron celebraciones aniversarias, matrimonios, presentaciones de artistas. En este último renglón se dio un gusto completo el periodista Vicente Gramcko con su columna "Farandulazo".

Asimismo, el deporte fue, como siempre, un gran catalizador de la tensión colectiva. "Magallanes", después de 14 años de espera, clasificó para la final del beisbol profesional. Después del "round robin" disputó el título con Zulia, que a la postre revalidó. Y ayer mismo, los Navegantes finalizan el 93 entre los punteros, así que lo que viene este año es palo y palo... En Naguanagua se realizó un Mundial de Tenis y asistieron once países. Carabobo resultó campeón en los I Juegos Nacionales del Colegio Nacional de Periodistas. En el hipismo, los caballericeros generaron un problema que hizo suspender las carreras del Hinava por varios días y causó una pérdida estimada en más de 100.000.000 de bolívares, pero todo volvió a la normalidad. El Hinava sigue lleno de público y de apuestas. En octubre, el impasse fue con los selladores, pero sucedió igual, la sangre no llegó al río. Notitarde fue declarado "Diario del Año" por la Asociación de Natación de Carabobo y fue homenajeado también por la Alcaldía y por la Cámara Edilicia. Nuestro hípico estrella, el gran periodista Pancho Silvino obtuvo su noveno "Casquillo de Oro", además fue declarado, junto con otras importantes figuras, "Buen Deportista Ymca" y recibió, posteriormente, en agosto, un gran homenaje en la Plaza Monumental. Mientras, en el plano nacional e internacional Andrés Galarraga copó la escena al lograr el título de bateo (370 puntos) en las Grandes Ligas. Iván Olivares fue condecorado con la Orden "Ciudad de Valencia". El Expreso Azul (Trotamundos de Carabobo) oficializó su inscripción en la Liga Profesional de Baloncesto su participación en el futuro certamen, siempre con rostro de campeón... Además, localmente, la actividad deportiva mantuvo un ritmo incansable en béisbol aficionado, natación, voleibol, fútbol, competencias de toda índole.

En el mundo cultural, la Gobernación continuó su programa editorial de publicación de obras de temas y autores carabobeños, las instituciones culturales siguieron también con sus actividades; y el Premio "Arturo Michelena" (Ateneo de Valencia), el más importante del país, en su edición 51 fue ganado por el artista barquisimetano Carlos Medina.

Y como siempre, el cotarro político -plato consuetudinario especial del venezolano- comenzó ardiendo, ardió y todavía arde. Cada quien hala la brasa para su sardina. Por cualquier postigo se cuelan ambiciones, pactos, enroques, gambitos siempre iguales y siempre diferentes. Pero el país, maltrecho y todo, sigue. En Carabobo, donde los Celli perdieron la última batalla, Henrique Salas Römer se juramenta para su segundo período como Gobernador. Apenas el motor del 93 cogió mínimo, volvió la rutina. Desde Caracas, la guerra de los 250.000.000 de la partida secreta se hizo pública e internacional. A la larga, Alejandro Izaguirre y Reinaldo Figueredo terminarían salpicados. José Angel Ciliberto y Jorge Mogna huyeron hacia los Estados Unidos. La Corte Suprema declaró con lugar antejuicio de mérito a Lusinchi. El cotarro ardía de verdad. Los adecos vacilaron entre apoyar o no al gobierno de CAP, y el legendario patriarca Gonzalo Barrios pidió que AD se resignara o se alzara, pero que hiciera algo efectivo. Una petición frustrada, su última, porque los adecos siguieron peleando entre sí como capuletos y montescos. Gonzalo Barrios murió el 30 de mayo, a los 90 años. Ya en abril se había ido Luis Beltrán Prieto, otro de los legendarios fundadores de AD. El Fiscal General de la República, Ramón Escovar Salom arreció sus cañones y el Senado terminó sacando a CAP de Miraflores y llevándolo a los tribunales. De modo que, viéndolo bien, los golpistas del 4F perdieron, pero abrieron una brecha profunda. ¿Fin de la normalidad democrática? CAP salió y Octavio Lepage ocupó la silla por pocos días. Salió Lepage y el Congreso puso a Ramón J. Velásquez. Los problemas jurídicos, de estrategia, de fugas, exilios y regresos, de los golpistas y de los corruptos merecen libro aparte, una novela, tal vez. Hubo líos electorales dondequiera: en Barinas y Sucre, después de marchas y contramarchas -Consejo Supremo Electoral mediante- las elecciones se repitieron y los gobernadores finalmente electos fueron Ramón Martínez (Sucre) y Gerhard Cartay (Barinas).

Aquí en Carabobo las cosas no anduvieron mejor. El gobernador Salas y el alcalde Ecarri se repelen, o no se ponen de acuerdo. Menudean los enredos a veces políticos, a veces aldeanos. Salas Römer rechaza "por inconstitucionales" leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa del Estado Carabobo (Alec). Ecarri rechaza la desmembración de Valencia en varios municipios, también acordada por la Alec. El diputado Gustavo Miranda denuncia "estafa por más de 45 millones contra el patrimonio de Carabobo. El Alcalde y los bomberos se pelean. Alec decide interpelar a varios funcionarios por el caso de la carretera Valencia-Güigüe. Aquí también hay peleas a cuchillo, pero la región -sobre todo Valencia- sigue siendo el gran termómetro nacional. Los líderes vienen a contarse y a preparar caminos Salas, mientras tanto, astuto y sagaz, Presidente de la Asociación de Gobernadores, también piensa a largo plazo en el coroto.

Por ahora, fuera de Copei y en hombros del "chiripero", el convergente Dr. Caldera retorna a Miraflores y a La Casona... El regalo navideño de Luis Herrera Campíns ha sido señalar que hay un déficit de quinientos mil millones de bolívares para el 94. Y el rancho ardiendo, porque la intentona fallida del 4F 92 sigue calentando orejas, enfriando guarapos y revolviendo caldos

"Una pelusa lo que le viene al doctor Caldera!", comentó un vikingo.

"Y también a nosotros, los hijos de Bolívar", le respondió otro.

Y, para paliar el hambre y el frío, se tomaron otra carterita.

 

 


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