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1979 Platillos voladores sobre Valencia Nelson Maya Leer periódicos de 1979 es como navegar a través del tiempo haciendo escalas exploratorias en el pasado y descubrir las solapadas bifurcaciones de la historia contada en cada ejemplar del diarismo. La galería de personajes públicos, de polifacética configuración, abarca figuras de vigencia actual en evidente contraste con oscuros y fugaces fantasmas de transitorio protagonismo; y llama la atención en este mosaico de rostros conocidos, la marcada calvicie, hoy en día, de algunas cabezas ilustres o el tejido níveo de las canas reverenciadas de otros pensantes.
Este año comienza con el inusitado acontecimiento de la supuesta aparición sobre cielos de Valencia de una flotilla de objetos voladores no identificados que sobrevuelan el Distribuidor San Blas proyectando luces multicolores. Los testigos visuales del extraordinario suceso, obreros de una empresa de la ciudad, son sorprendidos en horas de la madrugada por la maniobra aérea de varias naves espaciales intentando posarse sobre el cerro El Morro. En tal oportunidad, ninguna autoridad científica ni gubernamental emite opinión al respecto y el hecho no trasciende más allá de la simple elucubración popular. No obstante, la situación se repite en diciembre de ese mismo año, pero esta vez sobre cielos de Puerto Cabello y tampoco suscita el revuelo que podría generar un hecho de tal magnitud. La publicación de Notitarde sólo causó conmoción en algunos parroquianos que tomaron la costumbre de caminar mirando hacia arriba; abrigaban la esperanza de engrosar la lista de afortunados testigos de avistamientos de objetos voladores de multicolores luces parpadeantes. Era difícil visualizarlos ya que rápidamente se perdían en el cielo difuminándose en la inmensidad del firmamento y dejando tras de sí la estela de misterio y curiosidad que siempre ha despertado el fenómeno Ovni. Las personas que vieron la caravana espacial en el Distribuidor San Blas pasaron todo el año hablando del mismo tema; pero se les acabó el protagonismo cuando fue visto un platillo volador haciendo piruetas sobre la ciudad de Puerto Cabello. Las tertulias con los poseedores del testimonio se mudaron entonces a la calle Los Lanceros y al Malecón de nuestro principal puerto. El recién estrenado gobernador de Carabobo, el arquitecto Raúl Gómez Hernández, hombre de mesurado lenguaje y mirada escrutadora, fue cauteloso para ahondar en opiniones sobre temas que a otras nebulosas concernían y prefirió, eludiendo el tema, disipar fantasiosas elucubraciones pueblerinas anunciando con los pies bien puestos sobre la Tierra la puesta en marcha por parte del ejecutivo regional de la modalidad de que todo el tren de gobierno despacharía por un día desde las distintas poblaciones de esta entidad federal.
LAS PRIMERAS MUNICIPALES Y LA SERIE DEL CARIBE Henchidos de emoción estaban los montalbaneros, bejumeros, porteños, güigüeños, mariareños, sanjoaquineros y guacareños cuando su lar nativo se convirtió, sin hechizos de varita mágica, en flamante capital del estado Carabobo desde la aurora hasta el ocaso. El encanto sólo duraba un día, por obra y gracia de un decreto gubernamental y, como corolario para extender tal ilusión, que era efímera, se produjo un hecho relevante que concatenó todas las instancias: la realización de las elecciones municipales separadas por primera vez en la historia política venezolana. Constituyó un rotundo éxito para el verdoso partido de gobierno que por abrumadora ventaja relegó a Acción Democrática a ocupar solamente tres curules en el Ayuntamiento valenciano, muy cerca de los partidos de izquierda que colocaron dos ediles, modesta figuración ante Copei que obtuvo la apabullante cifra de ocho concejales y designaba a Armando Celli como alcalde de Valencia. Inmovilismo político caracterizó al principal partido de oposición durante la gestión gubernamental de un arquitecto que como primer mandatario de uno de los principales estados de Venezuela, realizó el diseño de una acción de gobierno dirigida hacia la comunicación con las clases populares de los más apartados rincones de la geografía regional. No importaba la lejanía geográfica ni a cuántos kilómetros distaba el efervescente estadio "José Bernardo Pérez" ya que los moradores de las más recónditas comunidades de Carabobo confluían con algarabía en el coliseo de la avenida Michelena para aupar con alegría bullanguera a su equipo de siempre: Navegantes del Magallanes. No importaban las distancias; hacia parajes más lejanos se había enrumbado el navegante portugués Fernando de Magallanes cuando cruzó por primera vez desde el océano Atlántico hasta el Pacífico bordeando el extremo sur del continente americano. Para los fanáticos del beisbol profesional, cualquier esfuerzo era recompensado con creces al presenciar el triunfo de su novena preferida que alcanzaba el campeonato de la Liga Venezolana de este popular deporte. La racha continuó y en Puerto Rico Magallanes saborea las mieles de la victoria titulándose ganador de la décima edición de la Serie del Caribe. El manager-jugador, Willie Horton, rompió todos los esquemas comprobando que también es válida la estrategia de jugar contra la lógica de las reglas del beisbol y ganar. Sobre todo, ganar. El acontecimiento fue uno de los mejores momentos deportivos que ha vivido el pueblo carabobeño. El maestro Billo Frómeta reflejó el hecho con la grabación de un segundo disco del compositor carabobeño Pedro Rojas; desde luego, estaba asegurado el éxito musical.
Los festejos por el triunfo en tierras borinqueñas no se hicieron esperar y las calles se inundaron de entusiastas magallaneros que desataron una lamentable ola de accidentes de tránsito de proporciones descomunales. Las páginas rojas reseñaban con frecuencia el incremento en el índice de mortalidad por arrollamientos y choques de variada magnitud. Los accidentes de tránsito pasaron a ocupar espacio estelar en primera página y se hizo repetitivo el titular "Baño de Sangre en Carreteras Carabobeñas". Sólo hasta el 15 de marzo de 1979 el balance rojo indicaba la fatídica cifra de 61 muertos y 415 heridos graves en accidentes de tránsito. Gandoleros y autobuseros de líneas extraurbanas calificaban a Valencia como la Encrucijada de la Muerte y en ese año a la avenida Lisandro Alvarado le aplicaron el remoquete de La Guillotina ya que casi a diario resultaba arrollado un transeúnte desprevenido... era fácil morir a las puertas del cementerio.
NIÑOS, MUJERES Y HOGARES Más vale estar muerto que ser niño y mendigar, opinaban pequeños pordioseros callejeros consultados sobre la celebración del Año Internacional del Niño.
En televisión y prensa bullían hasta la saciedad avisos de seminarios, conferencias y foros sobre protección infantil que más que efecto propagandístico, disimulaban una sutil demagogia hacia la verdadera intención de rescatar la infancia abandonada. Y para reafirmar la celebración del Año Internacional del Niño nacen trillizos en la Maternidad del Hospital Central de Valencia. Una joven y humilde madre, Lilia de Aparicio, trajo al mundo a Lilia, Josefina y Carlos en un parto triple que completa siete hijos de su hogar en Guacara. No hay dudas de que hay que parir para sobrevivir en la agitada Valencia de 1979. La recién construida urbanización Ricardo Urriera es invadida por un batallón de mujeres embarazadas que, amparadas en su preñez, pretendían ocupar las viviendas sin llenar ningún formulario. El desalojo fue brutal. Un piquete policial efectuó una acción contundente de planazos a diestra y siniestra y las imágenes captadas por los reporteros gráficos fueron impactantes. A las señoras golpeadas no les quedó otro camino que irse a sus casas a ver por televisión el triunfo de Maritza Sayalero en el Miss Universo. La primera venezolana en ganar ese cetro de la belleza fue blanco de los mejores comentarios desde el comienzo del certamen y se trajo a Venezuela la corona desde Perth, Australia. Por varios días la atención estuvo centrada en la reina que hizo olvidar la sorpresa de la colectividad carabobeña por el aumento de varios renglones; el más alarmante, el cemento, generó un 60% de incremento en el costo de las viviendas.
LIBERTAD, SOLIDARIDAD Y PERSONAJES Y de una vivienda, precisamente en el estado Bolívar, fue rescatado ileso el industrial norteamericano William Frank Niehous, alto ejecutivo de la Owens Illinois, quien había sido secuestrado por la guerrilla venezolana tres años, cuatro meses y dos días atrás. La noticia del desenlace del sensacional plagio dio la vuelta al mundo por ser el secuestro más largo del siglo en Venezuela y tuvo repercusiones espectaculares en Valencia. Uno de los secuestradores abatidos durante la operación de rescate, José Aquino Carpio, era oriundo de la capital carabobeña, donde se desató una ola de allanamientos. Tiempo después se supo que al secuestrado lo habían paseado por Valencia y que la red de plagiarios se movía en el eje de Maracay a esta ciudad. Mucha gente jamás se imaginó que Niehous había pasado por las calles de nuestra ciudad, las mismas calles en las que se estaba efectuando una recolecta de medicinas, ropa y alimentos para las víctimas de la guerra civil en Nicaragua, donde se estaba desarrollando la revolución sandinista. Un acuerdo de solidaridad con el pueblo nicaragüense aprobó el Ayuntamiento valenciano y es cuando es asesinado por un oficial de la Guardia Nacional de ese país el periodista norteamericano Bill Stewart, de la cadena de televisión ABC, lo cual precipitó la caída del dictador Anastasio Somoza y puso en evidencia los riesgos del ejercicio del periodismo para la integridad física de los comunicadores sociales. La actividad periodística también entraña riesgos que lesionan el derecho a la libertad individual; el testimonio más elocuente lo representa la odisea vivida por la periodista Doris Francia quien sale en libertad después de dos años y cinco meses recluida en la cárcel de Tocuyito. Se le había seguido juicio militar acusada de rebelión por publicar un reportaje sobre actividades de grupos irregulares armados. Esta y otras informaciones ameritaron despliegue en primera página como lo obtuvo el pedalista Máximo Romero, ganador del Clásico Ciclístico III Aniversario de Notitarde y quien, pocos meses después, perdería la vida a manos de un delincuente armado que despojó a Carabobo de su máximo ciclista y llenó de luto al deporte regional. Nuestra casa editora también se vistió de luto por el fallecimiento del periodista Rafael Alonzo De Lima, primer secretario de redacción de Notitarde; probo, talentoso y de extraordinarias cualidades humanas y profesionales, ocupa lugar de honor en la galería de los inmortales. Para preservar su memoria se instituye en Notitarde el premio interno "Rafael Alonzo De Lima" al mejor redactor del año del periódico que reseñó acontecimientos de importancia que los enumeraremos sin apego al orden cronológico para finalizar nuestra crónica de 1979: Huelga de maestros, paro de distribuidores de gas, aprobada creación de la Universidad Tecnológica del Centro, Jaime Sánchez gana el Salón Michelena con su obra abstracta "Cuentos Infantiles", el Congreso Nacional considera creación de Corpocentro, Luis Aparicio es designado mánager de Magallanes, crisis económica en la Universidad de Carabobo, Bernardo Valencia nombrado torero del año... y la hallaca costaba tres bolívares.
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