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1980 Paros y disturbios a todo color Miriam Alejandra Bracho A. Hágase el color y el color se hizo. El año 1980 le abrió el paso a la televisión a color: Fue cuando realmente se autorizó, con las regulaciones de rigor, la venta y comercialización de aparatos que podían transmitir las imágenes con el colorido real y no con el viejo formato en blanco y negro. Ahora Venezuela sí estaba en algo, se ubicaba a la altura de las demás naciones desarrolladas o de otras que eternamente están en vías de desarrollo. Pero no todo fue tan sencillo, con la tan esperada autorización llegó la especulación, el acaparamiento y todo un clima de confusión en donde a los consumidores, como de costumbre, les tocó la peor parte. Los comerciantes carabobeños no se quedaron atrás y comenzaron a desempolvar los televisores que tenían muy celosamente guardados o será mejor decir, acaparados y los colocaron muy orgullosos en sus vidrieras con precios exorbitantes que oscilaban entre los 1.259 y 2.045 bolívares. La queja por parte de los consumidores cabrialenses no se hizo esperar, así como tampoco las regulaciones del Ministerio de Fomento, pero sin embargo, los aparaticos se vendían costara lo que costara, porque eso le daba estatus a la familia que como una joya lo lucían en sus hogares.
Ahora se podía ver a color el humo de las manifestaciones estudiantiles que exigían que el pasaje no se aumentara, así como los enfrentamientos entre policías y jóvenes luchadores; también se podía observar nítidamente la sangre derramada por las víctimas y sus victimarios en los hechos de violencia que a diario vivían los habitantes del estado Carabobo. El año 1980 estuvo marcado por los paros, huelgas, manifestaciones, disturbios y todo aquel hecho que fuera sinónimo de caos; los maestros estadales y nacionales suplicaban aumento de sueldos; los estudiantes, profesores y trabajadores universitarios, bajo la batuta de Raúl Bolaños primero y de Alejandro Zahlout después, luchaban por impedir que la magna casa de estudios del estado fuera cerrada y porque las deudas atrasadas fueran canceladas. Esa lucha costó docenas de unidades de transporte público quemadas, estudiantes heridos, disturbios diarios que paralizaban la ciudad y hasta un allanamiento a la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo, con salones destruidos, pupitres destrozados, bombas lacrimógenas y desmayos. Y seguía el auge en el contrabando de televisores a color que el presidente Luis Herrera Campíns no podía evitar. Pero mientras la ciudad de Valencia vivía prácticamente en tinieblas por los constantes apagones que brindaban las compañías Electricidad de Valencia y Cadafe, que hacían enfurecer a los comerciantes por las enormes pérdidas que esta situación acarreaba, la luz de un ilustre carabobeño iluminó de orgullo hasta al más indiferente, se trató del General de División Rafael Gonzalo Marín Granadillo, quien fue juramentado como Comandante del Ejército, uno de los cargos más importantes en el Alto Mando Militar. Pero seguían los paros y las huelgas, ahora le correspondía el turno a las bombas de gasolina, a los médicos del Hospital Central, a los trabajadores portuarios y a los autobuseros para lograr la firma del contrato colectivo. El acuerdo llegó, el pasaje se estableció a Bs. 0,50 y los conductores lo acataron porque se dieron cuenta de la amenaza que se les acercaba: la construcción del Metro de Valencia. Resulta que se oficializó la creación de este medio de transporte como alternativa para solucionar el problema de vialidad y costo del pasaje urbano. Los ingenuos choferes creyeron que cuando el gobernador y el alcalde hablaron de comenzar de inmediato con los trabajos de construcción, era verdad.
A pesar de todo, hubo un hecho importante, la avenida Andrés Eloy Blanco se comenzó a hacer con un presupuesto inicial de 16 millones de bolívares. Un nuevo color tomó el escenario en Valencia con el surgimiento del grupo "Arlequín", integrado por actores de teatro de la Cámara de la Universidad de Carabobo, bajo la dirección de Miguel Torrence. Y de color se vistió el Cementerio Municipal cuando fueron exhumados los restos del doctor Lisandro Alvarado, para trasladarlos al Palacio de las Academias en Caracas, luego a la Sala de sesiones del Congreso de la República y finalmente depositarlos en el Panteón Nacional. Justo cuando Valencia cumplía 425 años de fundada por el entonces capitán Alonso Díaz Moreno, el Instituto de Audiofonología celebraba su 20 aniversario, desde que se materializó una idea de Alfredo Celis Pérez y empezó a funcionar bajo la dirección de Yolanda G. de Salamé. En 1980 fue cuando el político republicano de los Estados Unidos, Ronald Reagan venció en la contienda electoral por un amplio margen al demócrata Jimmy Carter, quien buscaba su reelección. Fue en ese mismo año cuando el Congreso Nacional decidió sancionar sólo moralmente al ex mandatario venezolano, Carlos Andrés Pérez, por su participación directa en el gigantesco fraude de la compra del barco Sierra Nevada. Y fue en esa misma época cuando el partido de gobierno en el país, el estado y la ciudad iniciaron su estrategia para defenderse de las acusaciones del fracaso lanzadas por la oposición como lenguas de fuego arrojadas por los dragones chinos. Mientras el mundo entero se consternó por la trágica muerte del ex Beatles de pelo largo y lentes redondos, John Lennon; Venezuela completica lloró la lamentable pérdida del Grupo Madera en las aguas del río Orinoco y el pueblo carabobeño conmovido vio transcurrir los 12 meses del año sin conocer el paradero de una avioneta que presuntamente cayó en las inmediaciones de Puerto Cabello, Borburata o Chuspa con cuatro personas a bordo y, además, vivió con dolor la explosión e incendio en la Refinería Corpoven que ocasionó cuatro muertos y cuantiosas pérdidas económicas.
SE HUNDE EL BARCO MI QUERIDO CAPITAN... En 1980 el equipo Navegantes del Magallanes no pudo salir del lugar sotanero en la clasificación del Beisbol Profesional Venezolano. Los aficionados culpaban a la directiva, la directiva culpaba a la importación, el mánager a los jugadores y los jugadores al mánager. Lo cierto es que ese año es tristemente recordado por seguidores y adversos a la causa turca, por las 14 derrotas que le propinó su más acérrimo rival, Leones del Caracas y por imponer la marca de más reveses en una temporada con 46. Luis Aparicio, quien era el dirigente, no pudo clasificar la novena cabrialense en dos temporadas seguidas y eso le valió su despido y la sustitución por el coach James Napier. Pero Aparicio no fue el único en salir como corcho de limonada del barco hundido, su gerente general, Alberto Raidi, también recibió un golpe de estado y el mando del club quedó en las manos de una comisión tripartita integrada por Ricardo Degwitz, Alberto Parjús y Santiago Sánchez González. Pero no todo era tristeza para los carabobeños con relación al deporte, porque Natalio Pérez, destacado piloto de la región, cosechaba triunfos en cada válida nacional del autocross en la categoría 1.600 cc expertos. Otra alegría deportiva llegó al estado en bicicleta, cuando se conoció la designación del ciclista Eliécer Rojas como Atleta del Año 1979, para el Instituto Nacional del Deporte (IND). Ese período fue importante para la infraestructura deportiva de la región, ya que se inauguró la primera etapa del Complejo Deportivo del Colegio de Abogados e igualmente el Complejo Deportivo La Isabelica, construido por el Dividendo Voluntario para la Comunidad. Este año 1980 no podrá ser olvidado desde el punto de vista
del deporte de alta j Sin embargo, la celebración de los Juegos Nacionales Juveniles en Ciudad Bolívar resultó todo un éxito deportivamente hablando. Sobretodo para la representación carabobeña, que logró ocupar el noveno lugar de la clasificación, gracias a las actuaciones de Flor Olivo, quien fue la figura más destacada al cosechar preseas de oro en 200 metros mariposa y otras de plata y bronce. También sobresalieron María Benavides, Roberto Salas y Nuncia Vizca. Por su parte, el fútbol tuvo en William Castillo, delantero del Valencia Fútbol Club, su máximo triunfo, al ser designado como la revelación del año por la Liga Mayor de Fútbol, además formó parte de la selección nacional que intervino en las eliminatorias del Mundial de Fútbol 1982. En fin, 1980 fue para Carabobo un año interesante desde todo punto de vista, con muchos conflictos pero también con satisfacciones que quedarán para siempre en la memoria de quienes vivimos en esta hermosa región durante ese tiempo y también en quienes hayan conocido los hechos a través de sus antecesores o por medio de estas líneas.
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