|
|
1983 La pava de la semana Gustavo Rísquez
El proyecto del trabajo aniversario me llenó de una ansiedad que deseaba compartir con alguien. Me aterraba la idea de plasmar solo mi visión y sesgo de los asuntos que embriagaban a los habitantes de la década de los ochenta. Conversé con poetas de la época. Bebí algunas cervezas con la gente de la Causa R. Pero nada me atrajo tanto como la fotografía de Laura Isabel Arellano Subaira. Ella, de 18 años, apareció en la página 11 de la edición del sábado 20 de agosto de 1983 de Notitarde. Fue elegida por la periodista Audrone Surosas como personaje para la columna La Pava de la Semana. "Siempre he soñado con ser arquitecto" fue el título de la entrevista. Hubo una especie de amor a primera vista. Las pistas dejadas en la nota periodística me guiaron sin dificultad a ella. Dieciocho años después, Laura Isabel no acepta ser fotografiada, pero me muestra al desnudo aquella época llena de hierba y disco music: "Gracias a mis padres he tenido la oportunidad de viajar mucho. Siendo una niña, con ellos realicé un crucero por el Caribe, luego estuve en Canadá y Hawai. Posteriormente conocí Los µngeles, San Francisco y Puerto Rico. A Curazao y Aruba he ido como siete veces.
-¿Y ahora con el alza del dólar? - No fue fácil la conversación. Pero no es menester adelantar conclusiones. Total, cada quien es dueño de su historia a pesar de lo gregario. El encuentro fue en las mesas del Café Atrium, petición que hizo Laura por lo extraño de las circunstancias. En mi primer comentario dije que las preocupaciones de finales del siglo pasado, vistas a través del archivo, develaban para mí irremediablemente un vacío. Por ello, creí necesario contactarla para conocer el punto de vista de una persona que fue personaje del diario 18 años atrás. Rompí el hielo declarando que para la fecha, en el patio de la casa de San Blas, 1983 fue otro tiempo de horror para los hijos de la democracia. A esa parroquia llegó mi abuela venida de Caripito. Hubo un fuerte verano que se hizo más pesado con los desvencijados pitos de Piñerúa derrotado. Una campaña electoral descosía la tranquilidad de las personas incorporadas al planeta, cinco años después del vuelo de La Vaca Sagrada. Eran tiempos de mucho trabajo. Bastaba el ahorro de seis meses de un empleo como "medidor de la luz", para tener los 3.638 bolívares del pasaje de Pan Am a Nueva York, los 2.000 adicionales para pagar la estadía de 45 días en un bed&breakfast con una familia en New Jersey y un regalo de tu mamá de 4.000 dólares "para sus cosas mijo". Sin embargo, la opción de los héroes en 1983, era darse un baño en La Arenosa y hacer arengas con cajas de cerveza. Mi descripción de esos seres era invariable. Jamás los podré olvidar. En su totalidad barrigones, adictos irremediablemente al alcohol. Los de color rosado, tenían el cuello ligeramente enrojecido en degradé con el camarón de su ingesta. Eran de ocho cilindros, con motor 420. Adquirían Mecánica Popular como un catálogo de compras y arrojaban al suelo de los restaurantes las sobras para que los perros comieran. Siempre fueron dos. Adecos y copeyanos. Sin embargo, ese año se habían convertido al fenotipo, muchos más masistas de lo que nadie pudo jamás sospechar. -Laura, una de las razones que tuve para seleccionarte, fue mi interés en contrastar tu manera de pensar de aquella época con la actualidad. Debo recordarte que en la oportunidad que el diario reseñó algo de tu vida, dijiste que "en efecto, soy muy sensible, me gusta hacer amistades, me considero simpática, extrovertida y muy pocas veces me pongo brava, pero cuando eso sucede, no respondo de mí. El signo Escorpio identifica mi forma de ser y aunque leo a diario el horóscopo, no creo en las predicciones". ¿Aún te hallas rodeada de tantas contradicciones? -Discúlpame pero aquel año estuvo plagado de confusión. En 1983 todo parecía estar en el sentido del progreso. Es el año del Bicentenario del Natalicio del Libertador, el mismo tiempo en que el presidente Luis Herrera afirmó que "el Metro de Valencia es casi un hecho" y fue escenario para las históricas palabras del ministro de Hacienda, Arturo Sosa, quien señaló que "en nuestro país no habrá devaluación". Pueda que todos fuimos una contradicción. Mi interés por estudiar Arquitectura, en Caracas, se incrementó aquel año con las quince paralizaciones que produjo la Universidad de Carabobo. Recuerdas el chiste de la época: ¿estás estudiando la carrera de Educación o Educación a la carrera? Detuve a Laura para ordenar las ideas. El mes de febrero es ícono de aquel aciago año. Los Lobos de Arecibo de Puerto Rico dieron cuenta de Venezuela y se titularon campeones de la Serie del Caribe. El presidente del país, junto al gobernador Viso, esgrime señalamientos sobre los débiles reflejos de la ciudad carabobeña para desarrollar a su universidad y la entidad entera lloró de angustia, ante los "seis muertos que arrojó el asueto de carnaval". Cuando se creía que nada peor podía pasar, un terremoto de más de 4.30 grados en la escala de Richter, sacudió al país desde las seis de la mañana del 21 de febrero, "el gobierno prohibió ventas de divisas hoy y mañana", hasta las doce de la noche del 23 del mismo mes, "Control de cambio diferencial acordó el Consejo de Ministros". Es necesaria esta acotación para aclarar que de allí en adelante, la vida del país se tornó monótona y todos sus habitantes actuaban como si les hubiesen tañido una campana en la cabeza. Laura se quedó absorta. Tuvo la imagen leve de las navidades del año 1982. Los canales televisivos habían logrado el color. Entre las calles que envuelven a la plaza Bolívar y las inmediaciones del edificio Ariza, vio a docenas de vendedores ambulantes, ofreciendo unidades TV con antena UHF de 36 canales, 13 pulgadas, a color, por 1.450 bolívares. "Recuerdo, que de casarme, deseaba pasar la luna de miel en Curazao. Desde Coro salía todos los días el ferry. El boleto costaba 300 bolívares. El presupuesto, para la casa, ascendía a 210 mil 626 bolívares. Imgeve ofrecía las neveras de 24 pies a Bs. 3.985, las lavadoras con capacidad de 6,5 kilos a Bs. 4.795, la secadora a Bs. 3.995, un TV de 21' en 5.430 y el VHS a Bs. 6.040. El sello de cada hogar, se compraba con 11 mil 811 bolívares adicionales para empotrar en la pared uno de los ejemplares de Cocinas Rústicas. El apartamento, en cualquier lugar de la ciudad, no superaba los 180 mil bolívares".
-¿De qué hablaba la gente que te rodeaba?
LO QUE ES LA NECESIDAD Todo cayó al suelo. El alcalde de la ciudad, Armando Celli, comienza a dudar sobre la posibilidad de construir el Metro de Valencia, debido a las "circunstancias". La producción petrolera cae y el país deja de percibir 800 millones de dólares. El mismo primero de marzo se prohíbe la venta de divisas en la región e Ital Cambio se transforma en el más emblemático de los comercios. En 1983 fue inaugurado el Hipódromo de Valencia, en medio de una gran sensación de "oportunidad". Tal vez el acontecimiento sea un Guiness, pero las pistas "corrieron a huelga" antes de cumplirse el mes de aquel "fastuoso opening". El fuego empezó a ocultarlo todo. Diré el pecado pero no el pecador. La frecuencia en la aparición de este tipo de incidentes en las páginas de sucesos, coincidía con las llamas en las zonas industriales. El abril de esos días estuvo también lleno de matices. El mes es sólo ejemplo. Haciendo cola frente al Teatro Guaparo para ver Ghandy, la película con Ben Kingsley, podías observar la impiedad de los militantes que con música, papelillo y aguardiente, minaban todas las estancias de la ciudad. La Fuerza del Cambio de Teodoro Petkoff, la Tendencia Revolucionaria de José Vicente Rangel, el "Mi de Copei" con Rafael Caldera y el estelar, mejor conocido con el nombre de "tú a mí no me jodes", Jaime Lusinchi, candidatura a quien todo el mundo dio el Sí en diciembre. Los temores que son monstruos para los valencianos de hoy, nacieron en aquellos esteros del tiempo. "Maleteaban" los carros en el estacionamiento de La Monumental. Las "bancas de terminales" escucharon la declaración de guerra de la alcaldesa Hacibe Ramos contra la lotería ilegal. Las amas de casa veían o La Esclava Isaura o Natalia de 8 a 9. Los niños de 3 a 23 años eran adictos a Mazinger Z. Era una pesadilla hallar en Valencia un taxi con taxímetro. Pero era más difícil conseguir competencia para el cuerpo de Lucía Sanoja. No todo era turbio, una de las glorias carabobeñas del deporte, la judoka Allison Henry, ganó medalla de oro en la categoría de los 72 kilos y una de plata en la categoría libre, en los Juegos Panamericanos realizados en Caracas. Otra válvula de escape fue la inauguración de la línea Aeronaves del Centro, que el 15 de julio soltó sus vuelos con destino a la isla de Margarita. Por lo menos en aquella época tuvimos una exactitud. En el estado habitábamos para entonces 1 millón 062 mil 288 personas, de acuerdo al censo de la Oficina Central de Estadística e Informática, que también indicó que éramos 14 millones 516 mil 735 almas, entre criollos y peninsulares, los habitantes de Venezuela. Con respecto a la vida industrial de Venezuela, el clima se tornó verdaderamente crítico. Los empresarios, motores de la prosperidad de la zona, se vieron en la necesidad de negociar en un ambiente conflictivo, su cada vez más intensa necesidad de dólares preferenciales. El presidente de la Cámara de Industriales del estado Carabobo, Ricardo Degwitz, anunció que de no implantarse un mecanismo que permitiera al sector privado cancelar su deuda externa, una ola de desabastecimiento azotaría al país. Fue en junio cuando se anunció el arribo de una Misión del Fondo Monetario Internacional para estudiar el refinanciamiento de la deuda nacional.
-¿Cuáles cosas felices recuerda la Pava de la Semana de 1983?
1983 fue el año de la homogeneización. Todos en realidad, nos convertimos en una misma cosa. Allí, en ese estadio, alcanzamos a abrir los ojos y nos descubrimos tan crudamente como somos. La situación de ese estigmático período, lo describe bien una caricatura que aparecía en el periódico por aquellos tiempos, Los Melaza, un matrimonio maduro aburrido de sus desidias, quienes un día se ven frente a frente, él borracho y ella con rollos en el cabello y mal vestida: "Yo puedo explicarte lo que he hecho, si tú puedes explicarme lo que has hecho".
|