EDICION 26 ANIVERSARIO
Valencia, 9 de Agosto de 2002

 
Portada de la
Edición Aniversaria

Gral. Div. (Ej) Jesús Emilio Hung Abreu
 
C/A César Manzano Zavala
 
Gral. Div. (Ej) Fernando Ochoa Antich


Editorial
Notitarde
C.A.


El Frente Institucional Militar

NACE UNA IDEA

En 1999 nace una idea que hará historia en el acontecer político venezolano. Durante el debate en la Asamblea Nacional Constituyente sobre los derechos de las comunidades indígenas, que incorporaba el concepto de pueblo para dichas etnias, cinco oficiales de las Fuerzas Armadas en situación de retiro: General de División (EJ) Fernando Ochoa Antich; Vicealmirante Rafael Huizi Clavier; General de Brigada (EJ) Rubén Medina Sánchez, General de Brigada (EJ) Juan Antonio Herrera Betancourt y Coronel (GN) Luis Morales Parada, preocupados por la amenaza que ese hecho podía representar con relación a la soberanía e integridad territorial, decidieron conformar un grupo de opinión a los fines de llamar a la reflexión a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente y a la opinión pública nacional, acerca de las implicaciones que tiene para la Seguridad y Defensa del país incorporar dicho concepto en el texto constitucional. El intento del presidente Chávez de penetrar ideológicamente a nuestras Fuerzas Armadas, con el propósito definido de debilitar su profesionalismo, condujo al grupo de opinión a definir como su objetivo fundamental la lucha por el rescate de la institucionalidad de las Fuerzas Armadas. Es así como surge el Frente Institucional Militar (FIM).

 

DEFINICION Y ORGANIZACION

Nuestra organización es una asociación civil sin fines de lucro ni compromisos partidistas, creado de conformidad con el Artículo 52 de la Constitución Nacional, que tiene por objeto defender la institucionalidad de la Fuerza Armada Nacional, la soberanía e integridad territorial, el estado de derecho y el estricto cumplimiento de la Constitución y leyes de la República. Fue registrado el 1º de marzo del año 2000. Se encuentra integrado por un grupo de profesionales militares retirados y por personalidades de la sociedad civil. Su estructura es la siguiente: La Asamblea General, la Junta Directiva, la Secretaría General y los amigos del FIM. Actualmente el Presidente de la Junta Directiva es el Vicealmirante Rafael Huizi Clavier.

El FIM ha logrado alcanzar en la sociedad venezolana un importante espacio político como grupo de opinión. Su defensa del Estado de Derecho, de la institucionalidad de las FF.AA. y de la soberanía nacional, le ha dado una particular autoridad moral dentro de la sociedad militar y en amplios sectores nacionales. Su permanente prédica para enfrentar, a través de documentos doctrinarios, las distintas acciones que ha emprendido el Teniente Coronel Hugo Chávez Frías con el fin de destruir los valores de las Fuerzas Armadas y comprometer objetivos vitales de la Nación, le ha permitido transformarse en un trascendente factor de opinión.

 

LA GRAVE SITUACION NACIONAL

Los acontecimientos históricos que se iniciaron el 11 de abril del 2002, han creado una complicada situación política y social en Venezuela. Vivimos en medio de una gran incertidumbre. Distintas amenazas se ciernen sobre el país. Nuestra sociedad aparece totalmente dividida, con odios desbordados, paralizada en su economía, trágicamente empobrecida, en medio de un proceso de ingobernabilidad que compromete el destino nacional. El convencimiento que tiene la amplia mayoría de los venezolanos sobre la responsabilidad del presidente Chávez en los hechos ocurridos durante la crisis de abril, entre los cuales resalta la "Masacre de Miraflores", ha creado una firme matriz de opinión que exige su renuncia a la Presidencia de la República.

El indiscutible fracaso del supuesto diálogo propuesto por el gobierno, las graves acusaciones surgidas en contra de altos funcionarios públicos durante las importantes interpelaciones realizadas en la Asamblea Nacional a raíz de los sucesos de abril, el acuerdo firmado por los partidos políticos y las multitudinarias marchas de la oposición, presentan un panorama cada día más oscuro, que impide prever a corto plazo una posible solución a la crisis nacional.

En el ámbito militar podemos apreciar que los graves acontecimientos del mes de abril, mostraron a los venezolanos unas Fuerzas Armadas peligrosamente divididas y enfrentadas. Los tradicionales valores de disciplina y subordinación que han caracterizado a nuestra institución armada desde su misma creación, se observaron gravemente debilitados. Esta realidad surgió como consecuencia de la irresponsable acción de comando del presidente Chávez, que fue tolerada de manera inaceptable por los distintos Ministros de la Defensa y Altos Mandos Militares durante estos tres años de gobierno.

El desfile militar del 4 de febrero de 1998, acto protocolar mediante el cual las Fuerzas Armadas reconocen la autoridad presidencial después de su juramentación, fue transformado en un acto de reconocimiento y legitimación del intento de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992. Esta primera muestra de oportunismo llegaría a tener graves consecuencias posteriores. Las Fuerzas Armadas empezaron a ser utilizadas para alcanzar objetivos políticos del régimen.

Aníbal Romero, en una interesante entrevista que le hiciera el periodista Hugo Prieto para Siete Días, planteó su visión sobre el delicado proceso de ruptura de la unidad interna que viven las Fuerzas Armadas, el cual se caracteriza según su criterio, por experimentar cuatro grandes fisuras: el cisma generacional, la división entre las distintas Fuerzas, la fractura político-ideológica y la lucha de clases.

El cisma generacional se manifiesta en la lucha existente entre los altos mandos, particularmente los que se dicen chavistas y los mandos medios e inferiores que son, en su mayoría, antichavistas.

La división entre las distintas Fuerzas es clara y manifiesta. El apoyo gubernamental del chavismo está en el Ejército. Por el contrario, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, presentan severas críticas a la gestión de gobierno del presidente Chávez.

La fractura político-ideológica es notoria. El sector chavista, minoritario sin duda, defiende un conjunto de ideas revolucionarias que es rechazado por la gran mayoría de los oficiales institucionalistas. Este enfrentamiento se hace aún más violento, como consecuencia del choque de valores existentes entre la concepción tradicional de las Fuerzas Armadas, normalmente conservadora y un proyecto político orientado a la transformación violenta de la sociedad.

La ruptura de la unidad interna a través de la lucha de clases no ha alcanzado todavía su mayor nivel, sin embargo, en voceros del chavismo se observa una marcada tendencia a propiciarla. Tratar de enfrentar a los Comacates (comandantes, mayores, capitanes y tenientes) con los Sacasol (sargentos, cabos y soldados), es parte de esa irresponsable campaña que puede estar anidando esta lucha en los últimos tiempos.

Esta delicada situación de fracturas internas, ha venido creando una inconveniente ruptura de la unidad de mando de las Fuerzas Armadas que, sin duda, comienza a comprometer su capacidad operativa.

El FIM mantiene una actitud de permanente oposición a las equivocadas políticas del gobierno, formando parte activa de la Mesa Democrática y coadyuvando con su esfuerzo al éxito de todas las acciones que realiza la oposición.

 

LOS POSIBLES ESCENARIOS DE SOLUCION A LA CRISIS NACIONAL

El FIM considera que las posibles soluciones que se puedan dar para superar esta delicada situación nacional, exige como condición sine qua non la salida del Teniente Coronel Hugo Chávez de la Presidencia de la República. Para darse este hecho es indispensable alcanzar un acuerdo político que permita aplicar alguna de las siguientes vías jurídicas: Renuncia, Referéndum Consultivo, Convocatoria a una Nueva Asamblea Nacional Constituyente, Enmienda Constitucional o Enjuiciamiento del Presidente Chávez. Consideramos que este último escenario es el más probable en virtud de que se puede producir en cualquier momento, sin embargo, el FIM continúa apoyando paralelamente en la Coordinadora Democrática, la Enmienda Constitucional. En el caso del enjuiciamiento, una vez declarados los méritos suficientes para ello por parte del Tribunal Supremo de Justicia y con la aprobación de la Asamblea Nacional, el Primer Mandatario debería cesar en sus funciones. De no ser así por una negativa del Presidente, la cual ha venido anunciando en sus últimas intervenciones públicas, el Tribunal Supremo de Justicia y la Asamblea Nacional estarían obligados a conminar a las Fuerzas Armadas a cumplir con la Constitución y restablecer así el Estado de Derecho.

La otra situación que podría presentarse es la salida del presidente Chávez a través de una solución de hecho. Este escenario tendría dos posibles variantes. La primera de ellas, una intervención de las Fuerzas Armadas para evitar un enfrentamiento nacional como consecuencia de la presión ejercida en la calle por la Sociedad Civil en contra del régimen chavista y la amenaza permanente de los Círculos Bolivarianos de utilizar la violencia para intimidar a la oposición e impedir estas acciones. La segunda, es el estallido de una conspiración militar, como consecuencia del desespero de importantes sectores de las Fuerzas Armadas que se verían obligados a reaccionar ante los permanentes abusos de poder del presidente Chávez.

 

ESTRATEGIA DEL FIM

Ante la crítica coyuntura política, social, económica y militar que vive nuestro país, el Frente Institucional Militar ha diseñado y ejecuta una estrategia que permite enfrentar con éxito nuestras responsabilidades como grupo de opinión. Esta estrategia es lo suficientemente flexible para dar respuesta a los posibles escenarios anteriormente descritos.

El FIM considera que el acuerdo político que nos lleve a la aplicación de cualquiera de las vías jurídicas antes descritas, es el más conveniente camino para enfrentar la crisis nacional por cuanto evita un enfrentamiento armado, preserva la vigencia del Estado de Derecho y mantiene el hilo constitucional. De todas maneras no descartamos el escenario de una posible solución de fuerza. êste surgiría como consecuencia de las propias acciones que desarrolla el presidente Chávez para imponer su proyecto político sin considerar la opinión de importantes sectores nacionales. La solución de fuerza tiene un riesgo indiscutible: el enfrentamiento armado entre importantes sectores nacionales y el desconocimiento internacional.

El FIM desarrolla actualmente distintas acciones para dar respuesta a estos dos posibles escenarios. En el primer caso, respaldamos todas las iniciativas que buscan la salida del presidente Chávez mediante acciones en el campo jurídico. Consideramos vital para su éxito la existencia de una firme unidad en la oposición, que permita una estrecha y eficiente coordinación. En el segundo caso, las Fuerzas Armadas tienen la responsabilidad histórica de tomar las acciones necesarias para garantizar la unidad nacional y evitar un enfrentamiento. Con este fin desarrollamos un permanente intercambio de opiniones con los partidos políticos, la Iglesia, la CTV, Fedecámaras, organizaciones no gubernamentales y demás actores que constituyen la Sociedad Civil organizada. También creemos que los miembros de las Fuerzas Armadas tienen el derecho y el deber institucional de defender el profesionalismo de nuestra organización. El acercamiento con las Fuerzas Armadas se realiza a través de documentos institucionales, declaraciones a los medios de comunicación y contactos personales con nuestros compañeros de armas.

El Frente Institucional Militar, por razones doctrinarias, rechaza cualquier solución a la crisis política venezolana que no esté enmarcada dentro de la Constitución Nacional. En este aspecto no tenemos dudas. Por esa razón, sólo apoyaríamos una solución de fuerza, si se cumplen plenamente los supuestos establecidos en el artículo 350 de la Constitución Nacional que textualmente dice: "El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos".

Estos valores, principios y garantías, están consagrados en la Carta Democrática Interamericana, la cual establece como elementos esenciales de la democracia representativa, los siguientes:

El respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.

El acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho.

La celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo.

El régimen plural de partidos y organizaciones políticas.

La separación e independencia de los poderes públicos.

Los venezolanos tenemos derecho a desconocer un régimen que desconozca las garantías democráticas anteriormente enumeradas, así como también, el derecho a la rebelión en caso de que un régimen viole de manera flagrante la Constitución Nacional.

 

LA VENEZUELA QUE SOÑAMOS

Los miembros del FIM soñamos con una nueva Venezuela. Una sociedad que logre alcanzar, a través del ejercicio de la libertad y del esfuerzo individual, importantes niveles de desarrollo y de justicia social, que supere el desempleo y el lamentable proceso de empobrecimiento de las últimas décadas. Creemos en la capacidad del hombre, en su solidaridad con los más necesitados, en la posibilidad de la transformación de sus valores mediante la educación. Soñamos con una verdadera democracia, un régimen pluralista en que se garantice plenamente el respeto a la divergencia y el imperio de la ley.

Para lograr estos sueños, requerimos en lo político estructurar un gran acuerdo nacional que reunifique a los venezolanos para superar los odios y los resentimientos que se han sembrado en los tres últimos años. Un pacto político y social que nos permita convivir a todos sobre este suelo y bajo el mismo cielo. Para ello urge diseñar un gobierno de transición que en su primera fase incorpore el elemento militar y todos los factores de la vida civil y democrática, que logre en un tiempo perentorio superar la crisis de gobernabilidad en que nos ha sumido el régimen chavista. Un gobierno que se aboque a la reconstrucción institucional del Estado con la relegitimación inmediata de los poderes públicos. Se debe lograr el consenso necesario para designar, a la mayor brevedad, a los miembros de dichos poderes a través de las normas que establece la Constitución.

En esa Venezuela que soñamos deben existir unas Fuerzas Armadas modernas, bien organizadas y equipadas, que sean garantía de la soberanía y de la estabilidad nacional. Unas Fuerzas Armadas subordinadas al poder civil, apolíticas y no deliberantes; cohesionadas por el ideal de servir a su país; respetuosas de la voluntad popular y garantes del pluralismo democrático como defensoras que son de la Constitución y las Instituciones del Estado.

Aspiramos que se unifique el esfuerzo colectivo para reconstruir la sociedad venezolana. Se requiere que el objetivo fundamental sea el desarrollo integral del ser humano. Para ello necesitamos ser proactivos en auspiciar el desarrollo de liderazgos individuales y colectivos de alta calidad en el ámbito político y en el social, a los fines de trabajar denodadamente en la vía del crecimiento económico, factor de primerísima importancia en la lucha por minimizar la pobreza crítica que hoy nos aqueja.

Los planes de recuperación que se diseñen, y que de hecho ya hay varias propuestas en este sentido, deben estar coherentemente coordinados y dirigidos a los distintos campos del quehacer nacional.

En lo económico, es improrrogable la puesta en ejecución de planes y programas que estimulen el ahorro y la inversión tanto pública como privada para dinamizar el aparato productivo y combatir el desempleo y auspiciar así la creación de empresas que aporten oportunidades de trabajo.

El próximo gobierno deberá tener como prioridad la educación. Poner en ejecución un sistema educativo diseñado para preparar a la gente para el trabajo productivo (factor clave del éxito permanente), en donde el maestro ocupe el primer lugar en importancia en la labor social y en el cual, el concurso de la familia sea factor coadyuvante en la formación integral de nuestra juventud.

 

 

 

 



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