EDICION 26 ANIVERSARIO
Valencia, 9 de Agosto de 2002

 
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Edición Aniversaria

Alberto Quirós Corradi
Economista. Experto petrolero


Editorial
Notitarde
C.A.


Génesis y ocaso de una ilusión

COMO LLEGAMOS

Ya lo han dicho otros analistas políticos pero no está de más repetirlo. Chávez es el producto de una frustración colectiva que, en un momento dado, resultó en que la mayoría ciudadana estuviera dispuesta a probar cualquier cosa que, en materia de ofertas políticas, sociales y económicas, se diferenciara lo más posible de lo que era la percepción de un modelo de gobierno fracasado y tolerado por demasiado tiempo. Varios factores adicionales contribuyeron al éxito chavista.

1) La noción siempre presente en los pueblos insatisfechos de que no puede haber un gobierno peor que el presente. 2) El optimismo que se refleja en la expresión, también parte de la cultura del desencanto "no me confundas con realidades, dame promesas incumplibles". 3) La ceguera que provoca la esperanza que impidió que la gran mayoría "oyera" las palabras que rodeaban a las ofertas. (Freír cabezas en aceite. Acabar con las instituciones. Permitirles a las Fuerzas Armadas actuar en política). 4) Cuestionar a la propiedad privada (lo colectivo como más importante que lo individual, como si lo primero no fuese la sumatoria de lo segundo). 5) El concepto de que somos un país rico dentro del cual los "ricos" les robaron a los "pobres" lo que por justicia les correspondía. (Es decir, que el problema no es que para erradicar la pobreza hay que producir más, sino que hay que repartir "lo que hay". Ignorando que "lo que hay" no alcanza). 6) Hacer aun más profunda la convicción mayoritaria de nuestros ciudadanos de todos los niveles socio-económicos, de que el rol del Estado es más importante que el esfuerzo ciudadano. 7) Por último y -quizás- psicológicamente lo más importante, haber reforzado nuestra convicción ante la opinión pública de que somos un país petrolero y que los precios de los hidrocarburos son los que decidirán nuestro futuro (Se consolidó el concepto del "Petro-estado").

 

A DONDE VAMOS

Lo primero, antes de tomar decisiones, es aceptar que puede haber un gobierno peor que éste. Chávez nos lo ha demostrado. De CAP I a Luis Herrera Campíns, a Jaime Lusinchi, a CAP II, a Rafael Caldera (con las únicas excepciones del gobierno de Ramón J. Velásquez que, junto con el de Raúl Leoni, han sido los más subestimados de nuestra democracia).

Dicho lo anterior, habrá que calificar lo afirmado. No creo que por la vía democrática pueda surgir un gobierno peor que el actual. (La historia probablemente me hará tragar esta predicción). Pero de lo que no me queda la menor duda es de que un golpe de estado militar con la entronización de otro "Salvador de la Patria" (como siempre ocurre en estos regímenes), podría llevarnos a situaciones que solamente mediante un ejercicio de memoria histórica pudiéramos imaginarnos (del caudillismo "benigno" del siglo XIX a la "represión" moderna del primer tercio del siglo XX).

Sin embargo, yo estoy convencido de que Venezuela saldrá de Chávez (el chavismo es otra cosa) por una vía que la mayoría considerará "democrática". Digo esto, porque todas las salidas constitucionales pudieran ser cuestionadas por el Presidente. Por ejemplo, si renuncia será porque fue presionado por los militares y "eso" no es democrático. Si se convoca un referéndum (enmienda constitucional o referéndum revocatorio) y Chávez sale o se recorta su mandato, será porque las firmas eran falsas. Los escrutinios amañados. El CNE vendido a la oposición y "eso" no es democrático. Si el Tribunal Supremo de Justicia lo condena, será una "sentencia política" y "eso" no es democrático. Si se invoca al artículo 350 de la Constitución, será un "golpe de Estado". êsta probablemente será la acción más fácil, por cuanto ya está el precedente Carmona y "eso" no es democrático.

En otras palabras, lo que el chavismo empieza a construir, con bastante astucia por cierto, es la argumentación que le permitirá a Chávez, bajo cualquier circunstancia constitucional que lo separe del poder, alegar actos inconstitucionales en todas las opciones políticas que causen este efecto.

Más aun, hay quienes piensan que el mismo Chávez, ante las pocas posibilidades de que alguno de los escenarios para su salida constitucional funcione a tiempo (antes de que haya un estallido social o un golpe militar "incontrolado") está preparando un golpe de Estado "controlado" que lo separe del poder, lo deje libre y le permita regresar en el futuro inmediato como candidato presidencial, meses después de que cualquier gobierno de transición haya fracasado (ninguno puede ser "exitoso" en seis meses o un año). La única pregunta que habría que hacerse es si un gobierno de transición podría poner al descubierto los inconmensurables actos de corrupción de este gobierno, el desastre administrativo, las violaciones a las normas y procedimientos de la administración pública y si, conocidos éstos, el pueblo reaccionará y culpará al chavismo por los tiempos dificilísimos por los cuales tendrá que pasar bajo cualquier gobierno que sustituya a Chávez. O si, por el contrario, las promesas borrarán de la memoria colectiva las realidades y Chávez convencerá -de nuevo- a los ciudadanos de que, ante las dificultades del gobierno de transición, el suyo -después de todo- no era tan malo.

Por último, hay un escenario dentro del cual la ciudadanía continuaría presionando al Gobierno, pero no lo suficiente para que salga Chávez antes de cumplir con su período presidencial.

La teoría detrás de esta estrategia es que al gobierno de Chávez, aún le queda por cumplir una larga lista de fracasos. Que no hemos tocado fondo. Que el verdadero desastre nacional, para que sea percibido por todos, no se ha hecho presente todavía y que hay que esperar por todo lo anterior para que sea el propio Chávez el que acabe con el mito Chávez. Este escenario tiene su lógica, excepto por unos pequeños detalles. ¿Es de verdad necesario esperar por el desastre final (¿Argentina?) antes de actuar? ¿qué sentido tiene esperar pasivamente a que el país se nos desmorone, simplemente porque creemos que así salimos definitivamente de Chávez? La otra gran pregunta es, ¿vale la pena -por un solo hombre- tanto sacrificio colectivo? ¿Seremos tan poco educados políticamente como país, que para darnos un nuevo gobierno tenemos que voluntariamente destruir primero al país? ¿Es esto de verdad necesario?

Salida constitucional. Golpe de estado. Espera por el caos.

Los ciudadanos tienen la palabra.

 

albertoquiros@intercon.net.ve

 

 

 



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