EDICION 26 ANIVERSARIO
Valencia, 9 de Agosto de 2002

 
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Edición Aniversaria

Rafael Arráiz Lucca
Escritor


Editorial
Notitarde
C.A.


¿Qué pasó?

Esta semana mis alumnos me solicitaron que dedicáramos la clase a establecer y a analizar los hechos ocurridos el 11 de abril de 2002. Desde ya, una fecha sustancial de nuestra historia contemporánea. He notado que a la mayoría se les hace arduo fijar los hechos y metabolizarlos, por ello intento este mínimo boceto de lo que con el tiempo, y otras informaciones, podría llegar a ser un paisaje más vasto.

Hace tres años la disidencia ante el presidente Chávez y su proyecto político no llegaban a constituir ni el 20% de la sociedad, hoy en día las encuestas más favorables al Gobierno la miden cercana al 80%. En tres años el Presidente supo granjearse un contingente de adversarios verdaderamente colosal, dilapidando uno de los capitales políticos más cuantiosos que se haya acopiado entre nosotros. El vaso comenzó a llegar al borde con la Ley Habilitante y las 49 leyes que, a todas luces, constituyeron una arbitrariedad en la manera que se escogió para confeccionarlas, y en lo que significan como proyecto político interventor de la libertad económica, por decir lo menos. Esto condujo a un paro el 10 de diciembre de 2001 que sorprendió a todos. Quedó confirmado que la sociedad tenía cómo manifestarse: entonces el Presidente no atendió el mensaje. El 23 de enero de 2002 asistimos a una marcha de grandes proporciones, que le devolvió la calle a la oposición, y el Presidente no acusó recibo. El 4 de febrero de este año unas jornadas de luto activo le enviaban otro mensaje, pero el Presidente tampoco procesó el recado.

Así llegamos a la rebelión de los gerentes de Pdvsa, que fueron humillados públicamente por el Presidente en su programa televisivo. Esto originó un segundo paro, que se convirtió en huelga general indefinida que, a su vez, dio pie a la manifestación pública de repudio más grande que haya tenido lugar en la historia del país contra un presidente en ejercicio. Un contundente plebiscito.

Ya desde hace meses la oposición no esconde su voluntad de sacar a Chávez del poder, de modo que nadie puede hablar de una conspiración: todo se ventila con las puertas abiertas. La marcha que se supone debe culminar en Chuao sigue hacia Miraflores, extensión que se estimula desde la tribuna del lugar, por obra de los entusiastas del acto. A partir de Bello Monte están apostados francotiradores en las adyacencias del camino: hay personas heridas de bala que pueden dar fe de ello, pero la matanza ocurre ya más cerca del Palacio de Miraflores. Mientras el presidente Chávez divaga en una de sus usuales peroratas, están siendo masacrados los manifestantes desarmados, y de ello es prueba un vídeo incontestable que el país entero observó por televisión.

Ante esta situación los militares reaccionan y piden el abandono del Presidente de poder, cosa que le solicitan dos generales que hacen la diligencia y la noticia de la renuncia la da por televisión el general de tres soles Lucas Rincón Romero. Entonces la salida de Chávez es un hecho: la palabra de Rincón jamás se pensó que era falsa o, como afirmó luego en Maracay, que se trataba de una estrategia militar. A partir de este hecho se desencadena uno de los acontecimientos más tristes y bufos de la historia nacional: la asunción del poder por parte de Carmona Estanga en abierto desconocimiento de la Constitución vigente y perfeccionando un Golpe de Estado. A partir de allí, y de otras torpezas inimaginables, que vienen a perpetrar un conjunto de talibanes de la ultra derecha, tan lejanos de la democracia como los de la ultra izquierda, el país entra en una zona catastrófica. Los militares institucionalistas no respaldan el golpe, y los favorables a Chávez aprovechan la fisura para ir reconstruyendo su regreso a partir de la idea de preservar el hilo constitucional. El día que se escriba esta historia, no podrá olvidarse la increíble estupidez de la derecha decimonónica que, en verdad, la inmensa mayoría jamás imaginó que estaba trabajando a la sombra. Una lección para el futuro.

Esa misma derecha condujo a que Carmona integrara gobierno dejando de lado a sus compañeros de ruta: la Sociedad Civil, la CTV, los partidos políticos, la gente de Pdvsa, incurriendo en uno de los errores más costosos de nuestra historia. ¿Por qué? La magnitud de la torpeza es difícilmente explicable, pero sospecho que las agallas se dilataron, el desconocimiento de la historia pasó su amarga factura y, la mezquindad y la arrogancia, terminaron por dibujar el entuerto. Se necesitaba allí a un político, no a un empresario limitado en su concepción de la realidad.

Sin embargo, allí están los muertos del 11 de abril y ahora los del 12, y siguen en pie los motivos que llevaron a los militares a solicitar la renuncia de Chávez. Las causas que llevaron a invocar el artículo 330 no han desaparecido: la legitimidad del Gobierno de Chávez sigue estando en entredicho. Cuando escribo este artículo la OEA no se ha reunido a debatir sobre el expediente instruido acerca del caso venezolano. La batalla ha pasado de la calle a la interpretación de las leyes internacionales. Todo indica que esta historia no ha terminado.

rafaelarraiz@hotmail.com

 

 

 

 



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