Notitarde C.A. |
Es cierto que son muchos los motivos que tiene nuestro periódico para conmemorar un año más de logros y metas cumplidas pero sentimos que, más que celebración, el momento lo que impone es una reflexión, lo más plural posible, de la laberíntica situación que transitamos. ¿Dónde se encuentra la posible sindéresis que explique los porqué que condujeron a nuestro pueblo hasta los eventos del 11 de abril? ¿Podremos acercarnos hasta un juicio comprensible sobre lo que realmente ocurrió en la madrugada del 12 de abril y los días siguientes? ¿Cuántos comprenden o pueden explicarse las razones por las que Venezuela se encuentra sumida en una de las peores recesiones de su vida contemporánea, en un momento en el que nuestro petróleo se vende a un precio que supera los 20 dólares por barril? ¿Por qué un pueblo que jamás vivió el odio entre las distintas clases sociales, hoy muchos piensan que está a punto de estallar una guerra civil? ¿Por qué en un país con tantos recursos existe un porcentaje tan elevado de su población viviendo en pobreza crítica? ¿Qué nos espera en el corto y mediano plazo? ¿Existe una sólida mayoría entre los venezolanos que sepa, ciertamente, lo que quiere como modelo de país? ¿Cuáles son nuestras alternativas posibles? Para tratar de despejar, de forma verosímil, este desalentador panorama, invitamos a destacados periodistas, analistas políticos, empresarios, militares retirados, abogados y amigos del clero para que nos dieran sus puntos de vista sobre las grandes interrogantes planteadas. Resulta muy interesante analizar lo escrito por estas excelentes firmas y poder culminar la lectura de nuestra edición aniversaria con ideas que, al menos, nos aproximen a la claridad necesaria para discernir sobre lo que está ocurriendo; con cuáles articulistas coincidimos más y qué pudimos aprehender de ellos. Si hay algo en que todos coincidimos es en nuestro enorme amor por Venezuela. Debemos aceptar que cada quien tiene pleno derecho de vivir en libertad, en democracia y con las garantías de tener igualdad de oportunidades para educarse y progresar sin distingo de clases, religión o procedencia. Como ciudadanos responsables, es de obligación conocer nuestros derechos pero, también, nuestros deberes. Estemos conscientes de que nuestros derechos terminan en el momento que afectamos los de los demás. Nos merecemos respeto absoluto entre todos. Esta simple fórmula es la que permite a las sociedades avanzar y desarrollarse civilizadamente. Vamos a ponerlas en práctica y lograremos la Venezuela que soñamos.
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