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Por
Lucy Gómez/Foto: Harold Escalona
María
Corina Machado
Una mujer con dos lanzas: La libertad y
la justicia
"Se ha logrado establecer el
rol del ciudadano como guardián de las instituciones, y eso no existía
en Venezuela"
María
Corina Machado venía preocupada por la hora. Acababa de dejar a sus
hijos en el colegio, después de haberlos llevado a vacunar. Estaba
tensa porque en una hora más o menos debía presentar un foro
para periodistas, con la idea de interesarlos en una red que se ocupe de
darle credibilidad al Registro Electoral Permanente y luche contra la abstención,
logrando confianza en los resultados del Referéndum, inclusive de
quiénes están con el Gobierno. No tenía demasiado tiempo.
Pero sin perder la sonrisa que le toma toda la cara, se concentró
en buscar los orígenes de su pasión por la actividad con y
por la gente.
Se graduó de Ingeniero Industrial en la Universidad
Católica Andrés Bello y luego obtuvo un título en Finanzas
del IESA. Y, efectivamente, empezó a trabajar en ese ramo, en Valencia,
al principio de los noventa. Luego tuvo una experiencia que cree extraordinaria
en su vida. La visita a un retén del Inam. Una cárcel para
niños con un olor terrible, que la persiguió por días.
Pero en vez de quedarse como todo el mundo, sólo con la impresión
del maltrato y la injusticia, se le ocurrió cambiar aquello e hizo
un proyecto. La propuesta llegó a buen puerto y se hizo realidad
en 1994, cuando se firmó un convenio que transfirió a una
organización privada la administración del centro que había
visitado.
Los tres meses que pensaba que duraría ese trabajo
se convirtieron en ocho y fueron creadas dos instituciones. Dos ONG, del
tipo que cree indispensable en la promoción de la política
social venezolana. "El rol de la ONG de segundo nivel es apoyar organizaciones
que trabajen directamente con niños y jóvenes, captando recursos
tecnológicos y dinero. Los inversionistas en Venezuela tienen una
percepción según la cual lo más importante es dar los
materiales para el trabajo directo con las comunidades, pero se puede tener
mil libros y al mismo tiempo, maestros que no saben sacarles provecho".
Luego, llegó Súmate. "En 2001, un grupo
de profesionales promovidos por Alejandro Plaz, preocupados por la situación
de ingobernabilidad en el país y la escalada de violencia que se
estaba dando, concluyeron que si los ciudadanos no tenían confianza
en las instituciones iban a defender sus derechos con sus propias manos
y esto iba a llevar a la confrontación. Para resolver esto, la única
manera era llegar a un proceso de consulta popular"
"No fuimos muy bien acogidos por ninguno de los dos
extremos. Había sectores de la oposición que tampoco estaban
de acuerdo en esa época con nuestra propuesta, porque querían
una salida más rápida. Pero, a fines de año se logró
integrar más de 50 organizaciones civiles y partidos políticos
en la búsqueda de firmas". El resto es historia. El Firmazo
se organizó en menos de un mes con la participación de más
de cien mil voluntarios en 3.600 centros en todo el país. Sin el
Plan República de las FAN se logró distribuir el material
y regresarlo, 3.780.000 ciudadanos firmaron en Venezuela y en 140 ciudades
alrededor del mundo simultáneamente. Recuerda que no las tenía
todas consigo, que estaba asustada porque pensaba que iba a haber una confrontación,
que los firmantes podrían acudir o no, pero la lección se
la dio la gente que no sólo acudió, sino que los atendió
aún en las zonas más pobres, solucionó los problemas
creativamente y cuando hubo violencia, se quedó en su sitio y pidió
firmar de nuevo. "Eso demuestra la determinación de los venezolanos.
Este es un problema que lo vamos a resolver nosotros, por las buenas y por
medio de una consulta electoral. Está claro que los venezolanos,
en una mayoría independientes de sus diferentes políticas,
quieren que se organice una consulta nacional acerca del mandato del Presidente
de la República porque es la única válvula de escape,
contarnos. Si el Presidente gana, que se quede. Si el presidente pierde,
que se respete el resultado".
CUANDO LA PASION TE ALCANZA
Parece lanzada hacia un futuro vinculado a la gestión
pública. Pero no lo tiene muy claro. Lo que sí tiene y clarísimas
son las razones para arrancar un trabajo: "primero, que se trate de
un reto personal y lo segundo es que me apasione. Honestamente en un momento
como el que vive Venezuela, un ingrediente adicional es sentir que estás
haciendo algo por el país. Nunca en mi vida me vi vinculada a una
actividad política"
"En Súmate ningún miembro puede aceptar
cargos públicos ni hacer campaña, porque ésta es una
institución autónoma. A juzgar por mi vida, por los cambios
dramáticos que he vivido, uno nunca sabe. Estoy aquí porque
me encanta lo que estoy haciendo, estoy aprendiendo, me divierto. Creo que
lo más importante es trabajar en equipo, motivando a la gente. Mi
estilo es ser delegadora. Me encanta trabajar con gente más experta
que yo. Eso me permitió incursionar en áreas novedosas para
mí".
Define como sus valores más importantes la libertad
y la justicia. "Por la búsqueda de estas dos dimensiones es
que he hecho las cosas que he hecho".
En cuanto al futuro de la nación, sostiene que los
problemas que pasamos no han traído sólo consecuencias negativas:
"Hay una nueva conciencia del ejercicio ciudadano, que va mas allá
de ir a votar. Nunca antes nos habíamos preocupado por la composición
de las salas del TSJ, ni por el directorio del CNE. Eso no existía
en la sociedad venezolana y ahora se entiende el rol del ciudadano como
guardián de las instituciones. Es una gran ventaja con respecto a
las elecciones del 99".
"Hay conciencia del tema de la exclusión y
la pobreza. No es sostenible una democracia, tener un país competitivo
en materia comercial, sin una población educada. El gran reto es
entender que en Venezuela es necesario un acuerdo de gobernabilidad en el
cortísimo plazo, de manera que podamos tener la confianza de los
inversionistas, generar empleo. Debemos ir a una política económica
estable y coherente. Una política social que permita compensar en
el corto plazo los déficits de la política económica
de los últimos años, que se entienda que hay que crear capital
humano: invertir en educación, en fundación de redes de tejido
social, involucrar a la comunidad en su ejecución, alejándolos
del asistencialismo y acelerando una política de desarrollo de la
sociedad".

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