Por
Hugo Vílchez Valero/Foto: Harold Escalona
Alejandro
Armas
El arte de la política
El Revocatorio significa la muerte
del Gobierno y no sólo de aquel sino del proyecto político
Alejandro
Armas se considera una persona que llegó tarde a la política.
Desde que se graduó en 1962, su tiempo se lo había dedicado
al Derecho y cansado de la defensa de la Ley decidió, un buen día,
cruzar la avenida e instalarse en la gobernación de Aragua, en tiempos
de Carlos Tablante. De ahí se fue al MVR y hoy se encuentra como
diputado de Solidaridad, desde el cual lucha por la transformación
política del país.
En la actualidad, su campo de acción ha sido demostrar
que es necesario salir del presidente Chávez en forma democrática
y "hacerlo ahora, no más tarde. Nadie puede pensar que mejor
es prepararnos para las elecciones de 2006, si no logramos salir airosos
de lo que estamos haciendo en este momento, es que ni siquiera va haber
un 2006".
Mantiene una actitud tranquila, de mucha seriedad, como
si fuera un profesor hablando con sus alumnos. Demuestra en todo momento
que conoce al Primer Mandatario, no de referencia sino a conciencia. "Hay
que pararle el trote, cerrarle el camino a la ambición totalitarista
y autoritaria de Chávez, ya que es probable que en dos o tres años
no tengamos la posibilidad de organizarnos políticamente".
Aunque su amistad con Luis Miquilena se mantiene intacta,
la que tenía con José Vicente Rangel, vicepresidente de la
República, quedó para el recuerdo; ni siquiera sus encuentros
en la Mesa de Negociación hicieron que la "congelada" amistad
cambiara, "fueron reuniones normales, eso quedó allí",
afirma.
EL MEJOR DECANO
Ese andar tranquilo y la forma que da de hablar lo llevó,
sin mucho aspaviento, a ser uno de los representantes ante la Mesa de Negociación
y Acuerdos. Luego de esa experiencia, toda su energía se la ha dedicado
al tema del Revocatorio. En recientes semanas pidió a la oposición
centrarse en ese aspecto y "dejar para después de la consulta
el tema de las candidaturas".
No tiene duda de que el Revocatorio es una propuesta que
el Gobierno la discute porque no tiene más remedio. "El Revocatorio
significa la muerte del Gobierno y no sólo de aquel sino del proyecto
político. La visión política de la oposición
pasa por lograr la organización del revocatorio, llegar a él,
que se realice y que lo ganemos", sentencia Armas.
Está consciente de que en manos de la gente está
el proceso revocatorio y la oposición debe ser el brazo que logre
su ejecución, "si somos capaces de vencer los miedos lo vamos
a lograr. ¿Cuáles son los miedos o las amenazas?, la desorganización,
la falta de unidad y el temor de que Chávez sea capaz de frustrar
la consulta. Si logramos vencer esos miedos y colocamos al Revocatorio como
un objetivo político, se va a hacer".
Armas señala que su arribo tardío al escenario
político le ha permitido ser más racional y cuidadoso con
lo que dice y piensa, "por eso creo que la gran tarea del liderazgo
es ponerse a la altura que el país demanda, la gran tragedia sería
que la oposición política no se pusiera del tamaño
del compromiso y no fuera capaz de interpretar los hechos, por eso es que
esas señales de oportunismo son preocupantes".
El Acuerdo del 29 de mayo significó el fin de un
complejo proceso, en el que el Gobierno quedó sujeto a la necesidad
de que se realice un proceso refrendario en contra del Presidente, tal como
quedó escrito en el punto 12 del documento. Ese encamisamiento le
ha impedido, hasta ahora, su accionar más totalitarista -según
explica Armas-. "Chávez más que haber sido elegido en
1998, hubiese preferido que el golpe del 4 de febrero de 1992 no se hubiese
interrumpido y no sentirse apresado por esta posibilidad de cambio democrático".
DE DIPUTADO A PRESIDENTE
Afirma que ningún proceso de cambio, luego del Revocatorio,
le quita el sueño. Para él no es una cuestión de vida
o muerte, su andar en la política ha sido poco a poco, sin aceleraciones.
Ha llegado al lugar en el que se encuentra porque el destino tiene extraños
caminos. "No le pido a la vida más nada de lo que me ha dado,
yo me siento realmente gratificado con las posibilidades que tengo de servir".
Insiste que no desea inscribirse en ningún clásico
presidencial, "por el contrario, el liderazgo responsable de este país
debe acopiar esfuerzo para que todos trabajemos por el Revocatorio, que
no se va a dar el 19 de agosto ni el 20, sino que apenas debe terminar a
fin de año".
Luego de darse el Referéndum avizora que la gente
tendrá más claro el panorama de los liderazgos y quiénes
tendrían la opción real de llegar a la presidencia. "No
sólo estarán los que aparecen en este momento, sino que el
buen desempeño de los próximos meses permitirá conocer
nuevos líderes que merecerán la confianza de la gente. Vuelvo
a insistir en que ahora el tema presidencial hay que aplazarlo".
Sobre sus posibilidades de ser el mandatario de la transición,
es una posibilidad que desecha de plano. "Definitivamente no quiero
introducir ese tema de reflexión en mi responsabilidad actual, yo
me siento liviano con lo que actualmente hago, expresando la voluntad de
los venezolanos cuando le pido a los presidenciables que aplacen sus aspiraciones
y se vuelquen a trabajar por el Revocatorio".
Es su opinión que bajo las difíciles circunstancias
que vive la nación, prefiere mantener su imagen neutral en pro del
Referéndum, "ése es el mejor aporte".

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