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Por
Jorge Montoya/Foto: Carlos Balza
Julio
Castillo
La unidad es la clave
"La madurez política
de la ciudadanía se ha convertido en un activo difícil de
arrebatar"
El alcalde de Naguanagua hizo
una retrospectiva sobre su vida política, reconoció algunos
errores del socialismo y aseguró que la revolución sí
existe, pero se logra mejorando la calidad de vida de la gente.
El encuentro se había postergado en varias oportunidades,
razones ajenas al quehacer periodístico, pero que atentaron contra
la agenda del entrevistado y originaron el retraso. Sin embargo, se logró
un documento interesante desde el punto de vista político e íntimo,
pues se pudo conversar con Julio Castillo, ex congresista, capaz de reconocer
la capacidad laboral de personajes que conforman el gabinete ministerial
actual, con el alcalde de Naguanagua, el dirigente político, el profesor
universitario y con el orgulloso valenciano, padre de familia, que no oculta
su pasión por el periodismo y por la gastronomía.
Acompañado de su esposa María Mercedes, de
Nerza Ramírez, su jefe de prensa y, bajo la vigilante mirada de la
obra "canina" del maestro Alexis Mujica, Julio Castillo comentó
que a sus 51 años se consideraba "más valenciano que
el monolito de la Plaza Bolívar" e hizo una retrospectiva en
el tiempo para recordar sus inicios en la lucha estudiantil durante el bachillerato,
cuando ingresó a una organización de centros de estudiantes
católicos de la cual fue delegado "luego en el "Pedro Gual"
llegué a ser presidente del centro de estudiantes y al entrar a la
universidad era un momento efervescente con el Mayo Francés, la invasión
rusa a Checoslovaquia, la primavera de Praga, la lucha de los estudiantes
norteamericanos en California y aquí llegó la renovación
universitaria, recuerdo que lo primero que hice fue participar en una huelga
de hambre".
TRAJIN POLITICO
Sin mucha añoranza por el pasado y convencido de
que todo ha sido parte de la evolución natural de los seres humanos,
pues comprendió que la revolución en la que creyó no
se podía hacer para darle a cada quien según sus necesidades
sino según sus capacidades, Castillo hizo un breve paso por su carrera
dentro de la política, la cual ha transcurrido con la aceptación
de una serie de responsabilidades como candidaturas por el MAS y el MIR
a la Asamblea Legislativa, luego fue electo concejal en par de oportunidades,
candidato a la Alcaldía de Valencia y aunque no fue electo como tal
salió designado Síndico Municipal de la capital carabobeña.
Corría el año 1989 cuando se abrió el período
de elección directa de los gobernadores y en el interior del MAS
se formó una corriente de opinión que propuso el apoyo a Henrique
Salas Römer como candidato a la Gobernación de Carabobo.
Salas Römer se convirtió en el primer gobernador
electo popularmente del estado y Castillo fue designado Secretario de Desarrollo
Económico en su primera gestión y, en la segunda, lo acompañó
como secretario de Relaciones Políticas e Institucionales, para posteriormente
ser diputado en el extinto Congreso de la República.
Durante los últimos años, Julio Castillo
se ha convertido en pilar fundamental de Proyecto Venezuela, no en vano
los diferentes cargos que ha ocupado representando a esta organización
que ha depositado en él toda su confianza, seguramente basándose
en su basta experiencia política y en su preparación académica
recibida dentro y fuera del país.
PASIONES Y POLITICA
Es evidente que este tipo de personalidades tienen poco
tiempo para dedicarse a sí mismos, sin embargo, Julio Castillo siempre
utiliza como excusa sus habilidades de cheff para compartir con sus amigos
y familiares; además escribe artículos de prensa para intentar
saciar su pasión por el periodismo, profesión que para su
satisfacción ejerce su hija Laura Elena.
VENEZUELA NECESITA UNIRSE COMO PAIS
La anterior descripción del personaje lo convierte
en una voz a ser tomada en cuenta en el caso de pulsar la opinión
sobre la situación coyuntural que atraviesa el país y sus
propuestas para enfrentarla.
Fuera del trajín diario, de manera calmada, Julio
Castillo mantiene su posición de que la clave para hacer frente a
la crisis es que Venezuela se una como país, pues lo más grave
que ha sucedido en los últimos años es que la nación
se ha dividido por causas innobles, "esto será difícil
pero no imposible, se equivocan los que creen que el país lo que
quiere es que el gobierno derrote a la oposición o viceversa, lo
que se quiere es conseguir un liderazgo que una a los venezolanos, ésa
sería la gran tarea del nuevo liderazgo, unir al país".
Luego de reflexionar sobre la madurez política de
la ciudadanía, hecho que a su juicio se ha convertido en un activo
difícil de arrebatar, se preguntó a Castillo desde qué
lugar cree que él podría brindar una mayor colaboración
al país, en caso de presentarse un período de transición,
luego de realizado el Referéndum Revocatorio, a lo que contestó
asegurando antes que su respuesta no era un recurso dialéctico para
evitar ir al grano, que no era fácil saberlo, de tal manera que todos
los venezolanos deberán hacer el sacrificio de estar donde se les
necesite, "desconozco la forma que adoptará la transición,
no sé si habrá nuevas elecciones y si tengo que ser nuevamente
candidato a la Alcaldía o quedarme en mi casa con la universidad,
de verdad nunca me he tirado al suelo por ninguna de las cosas, aunque no
me han caído del cielo como el maná", enfatizó.
Cada ser humano se permite un momento para autorrevisarse
y de allí sacar algunas conclusiones. Se pidió al Alcalde
hacer este ejercicio para resaltar su mayor logro durante su extensa carrera
y al respecto dijo que sentía satisfacción por cosas que,
a lo mejor, no son trascendentales, sin embargo, el tratar de dejar una
ciudad con sus normas de crecimiento establecidas, donde se pueda invertir
y con vocación definida sobre su futuro -aun cuando se intente imponer
el poder nacional sobre el regional y el municipal- es un gran reto a conseguir.
Pasado el mediodía y todavía contando con
la compañía estoica de María Mercedes, Nerza Ramírez
y del "can" de Alexis Mujica, se presentó otro momento
de reflexión, en este caso sobre ese mito del socialismo que proponía
igualar a todo el mundo y sobre el cual el alcalde Castillo, luego de haberlo
analizado concienzudamente, deduce que después de la experiencia
histórica de la Unión Soviética, Cuba y Corea del Norte,
descubrió que no proporcionaba la felicidad a todos porque no es
posible, "la única posibilidad es que, como decía Bolívar,
los gobiernos le den el mayor cúmulo de felicidad posible a la población
para ser un buen gobierno, la verdadera revolución es mejorar la
calidad de vida de la gente".

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