Valencia, 7 de Agosto de 2003

Editorial
Notitarde
C.A

Por Jorge Montoya/Foto: Carlos Balza


Julio Castillo

La unidad es la clave

"La madurez política de la ciudadanía se ha convertido en un activo difícil de arrebatar"

El alcalde de Naguanagua hizo una retrospectiva sobre su vida política, reconoció algunos errores del socialismo y aseguró que la revolución sí existe, pero se logra mejorando la calidad de vida de la gente.

El encuentro se había postergado en varias oportunidades, razones ajenas al quehacer periodístico, pero que atentaron contra la agenda del entrevistado y originaron el retraso. Sin embargo, se logró un documento interesante desde el punto de vista político e íntimo, pues se pudo conversar con Julio Castillo, ex congresista, capaz de reconocer la capacidad laboral de personajes que conforman el gabinete ministerial actual, con el alcalde de Naguanagua, el dirigente político, el profesor universitario y con el orgulloso valenciano, padre de familia, que no oculta su pasión por el periodismo y por la gastronomía.

Acompañado de su esposa María Mercedes, de Nerza Ramírez, su jefe de prensa y, bajo la vigilante mirada de la obra "canina" del maestro Alexis Mujica, Julio Castillo comentó que a sus 51 años se consideraba "más valenciano que el monolito de la Plaza Bolívar" e hizo una retrospectiva en el tiempo para recordar sus inicios en la lucha estudiantil durante el bachillerato, cuando ingresó a una organización de centros de estudiantes católicos de la cual fue delegado "luego en el "Pedro Gual" llegué a ser presidente del centro de estudiantes y al entrar a la universidad era un momento efervescente con el Mayo Francés, la invasión rusa a Checoslovaquia, la primavera de Praga, la lucha de los estudiantes norteamericanos en California y aquí llegó la renovación universitaria, recuerdo que lo primero que hice fue participar en una huelga de hambre".

 

TRAJIN POLITICO

Sin mucha añoranza por el pasado y convencido de que todo ha sido parte de la evolución natural de los seres humanos, pues comprendió que la revolución en la que creyó no se podía hacer para darle a cada quien según sus necesidades sino según sus capacidades, Castillo hizo un breve paso por su carrera dentro de la política, la cual ha transcurrido con la aceptación de una serie de responsabilidades como candidaturas por el MAS y el MIR a la Asamblea Legislativa, luego fue electo concejal en par de oportunidades, candidato a la Alcaldía de Valencia y aunque no fue electo como tal salió designado Síndico Municipal de la capital carabobeña. Corría el año 1989 cuando se abrió el período de elección directa de los gobernadores y en el interior del MAS se formó una corriente de opinión que propuso el apoyo a Henrique Salas Römer como candidato a la Gobernación de Carabobo.

Salas Römer se convirtió en el primer gobernador electo popularmente del estado y Castillo fue designado Secretario de Desarrollo Económico en su primera gestión y, en la segunda, lo acompañó como secretario de Relaciones Políticas e Institucionales, para posteriormente ser diputado en el extinto Congreso de la República.

Durante los últimos años, Julio Castillo se ha convertido en pilar fundamental de Proyecto Venezuela, no en vano los diferentes cargos que ha ocupado representando a esta organización que ha depositado en él toda su confianza, seguramente basándose en su basta experiencia política y en su preparación académica recibida dentro y fuera del país.

 

PASIONES Y POLITICA

Es evidente que este tipo de personalidades tienen poco tiempo para dedicarse a sí mismos, sin embargo, Julio Castillo siempre utiliza como excusa sus habilidades de cheff para compartir con sus amigos y familiares; además escribe artículos de prensa para intentar saciar su pasión por el periodismo, profesión que para su satisfacción ejerce su hija Laura Elena.

 

VENEZUELA NECESITA UNIRSE COMO PAIS

La anterior descripción del personaje lo convierte en una voz a ser tomada en cuenta en el caso de pulsar la opinión sobre la situación coyuntural que atraviesa el país y sus propuestas para enfrentarla.

Fuera del trajín diario, de manera calmada, Julio Castillo mantiene su posición de que la clave para hacer frente a la crisis es que Venezuela se una como país, pues lo más grave que ha sucedido en los últimos años es que la nación se ha dividido por causas innobles, "esto será difícil pero no imposible, se equivocan los que creen que el país lo que quiere es que el gobierno derrote a la oposición o viceversa, lo que se quiere es conseguir un liderazgo que una a los venezolanos, ésa sería la gran tarea del nuevo liderazgo, unir al país".

Luego de reflexionar sobre la madurez política de la ciudadanía, hecho que a su juicio se ha convertido en un activo difícil de arrebatar, se preguntó a Castillo desde qué lugar cree que él podría brindar una mayor colaboración al país, en caso de presentarse un período de transición, luego de realizado el Referéndum Revocatorio, a lo que contestó asegurando antes que su respuesta no era un recurso dialéctico para evitar ir al grano, que no era fácil saberlo, de tal manera que todos los venezolanos deberán hacer el sacrificio de estar donde se les necesite, "desconozco la forma que adoptará la transición, no sé si habrá nuevas elecciones y si tengo que ser nuevamente candidato a la Alcaldía o quedarme en mi casa con la universidad, de verdad nunca me he tirado al suelo por ninguna de las cosas, aunque no me han caído del cielo como el maná", enfatizó.

Cada ser humano se permite un momento para autorrevisarse y de allí sacar algunas conclusiones. Se pidió al Alcalde hacer este ejercicio para resaltar su mayor logro durante su extensa carrera y al respecto dijo que sentía satisfacción por cosas que, a lo mejor, no son trascendentales, sin embargo, el tratar de dejar una ciudad con sus normas de crecimiento establecidas, donde se pueda invertir y con vocación definida sobre su futuro -aun cuando se intente imponer el poder nacional sobre el regional y el municipal- es un gran reto a conseguir.

Pasado el mediodía y todavía contando con la compañía estoica de María Mercedes, Nerza Ramírez y del "can" de Alexis Mujica, se presentó otro momento de reflexión, en este caso sobre ese mito del socialismo que proponía igualar a todo el mundo y sobre el cual el alcalde Castillo, luego de haberlo analizado concienzudamente, deduce que después de la experiencia histórica de la Unión Soviética, Cuba y Corea del Norte, descubrió que no proporcionaba la felicidad a todos porque no es posible, "la única posibilidad es que, como decía Bolívar, los gobiernos le den el mayor cúmulo de felicidad posible a la población para ser un buen gobierno, la verdadera revolución es mejorar la calidad de vida de la gente".

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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