Por
Lourdes Rojas/Foto: Harold Escalona
Rafael
Alfonzo
Equipo de transformación
"El mejor regalo para Venezuela
es una Junta de Gobierno integrada por personas con capacidad administrativa,
de reconciliación, para el alto diálogo y la participación"
Es
un hombre de abundantes palabras, pero de acciones concretas. Un demócrata
por convicción propia con una profunda sensibilidad social. Como
empresario ha sabido mantener el prestigio de sus empresas y se ha revelado
como un hombre con cualidades políticas, pero su amor por el país
va más allá de sus intereses económicos particulares.
Para el país, prevé un escenario difícil
luego de Chávez, pero nada que no se pueda superar. Se considera
un hombre de retos y su objetivo es contribuir a sacar a Venezuela adelante.
No obstante el candente escenario político, social y económico
actual, Rafael Alfonzo Hernández se atreve a soñar con una
Venezuela libre y en paz, donde exista la posibilidad de la reconciliación.
Donde emerja una generación de líderes que den la cara por
el país para que éste sea eficiente en el área pública
y privada. Donde exista libertad económica y no haya más hogares
pobres. Una Venezuela en la que se ofrezcan oportunidades a todos los venezolanos,
poniendo especial interés en el sistema educativo y en la que se
reivindique la posición del maestro, del policía y de aquellos
entes involucrados en su desarrollo social.
De adolescente anhelaba desarrollar sus habilidades dentro
de la empresa familiar, pero como a todo joven lo invadieron las dudas de
seguir ese rumbo o buscar una alternativa individual. Sin embargo, hoy en
día este ingeniero químico, Máster en Tecnología
de Alimentos, siente el orgullo de estar al frente de una de las empresas
más sólidas del país, con 93 años de tradición:
Alfonzo Rivas & Compañía, la cual conduce bajo la filosofía
de la meritocracia y el respeto hacia el ser humano, como fundamentos del
éxito, según relata.
Alfonzo, quien ocupa otros cargos gremiales, también
preside la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea).
Insiste en que sabe dar la pelea por aquello que le apasiona y el bienestar
de Venezuela es su meta principal. Por ello apoya el sueño de Gerver
Torres y los trabajos que adelantan instituciones educativas como la UCAB,
que, según su percepción, "buscan rescatar a Venezuela
del deterioro en el que está sumergida".
Aunque su terreno de actividad siempre ha sido el empresarial,
durante siete meses participó directamente en la política
como uno de los miembros por la oposición en la extinta Mesa de Negociación
y Acuerdos; una experiencia "interesante" que le permitió
convencerse de que el futuro del país necesita ser guiado por la
mano de nuevos líderes "que no estén contaminados con
los esquemas del pasado".
NO TODO SERA FLORES Y MARAVILLAS
Por ahora no aspira a continuar en la política,
pero la posibilidad de involucrarse en un cargo público a futuro
no es un plan que haya descartado. Mientras transcurre el tiempo suficiente
para la decisión, prefiere por un lado colaborar con la Coordinadora
Democrática hasta que culmine el proceso del Referéndum Revocatorio
al mandato del presidente Hugo Chávez y, por otra parte, colaborar
desde su propia tribuna, es decir, a través del negocio de producir
alimentos de consumo masivo, para "darle una mano al país".
Este empresario de 54 años, padre de cuatro hijos
de un único matrimonio, comenta que en su trayectoria como gerente
se ha percatado de que los liderazgos no se otorgan por los niveles de autoridad,
sino que éstos se originan en decisiones colectivas. A las personas
se les debe brindar la oportunidad de desarrollar sus habilidades y talentos
para que en su área puedan aportar lo mejor de sí.
Aparte de su familia, sus empresas y el país, lo
más importante en la vida de Alfonzo también lo es Dios, "por
eso es que me persigné el día de la firma del Acuerdo entre
la oposición y el Gobierno", recuerda. A propósito de
su experiencia política, considera que su conciencia está
en paz ya que en su interior existe la tranquilidad de quienes han aportado
y harán lo máximo por su país. Por ello mantiene la
convicción de no desmayar en su intento de ver una nueva Venezuela.
Ante una eventual etapa de transición, su tino como hombre de negocios
le hace prever escenarios difíciles donde, según dice, "no
todo será flores y maravillas".
Desde su óptica, si se toma en cuenta el lastre
que se viene arrastrando desde el pasado, el rescate del país no
es cosa de corto plazo, "primero hay que recuperar la confianza y permitir
los mecanismos reales para que la gente pueda desarrollarse", y, esto
se concretará a través de un pacto nacional que produzca un
cambio cultural e institucional que les dé un "golpe" fulminante
sobre todo a la pobreza y al desempleo para generar el progreso y futuro
anhelados, lo cual es posible lograr debido "a las ventajas comparativas
y competitivas que tiene el país", comenta.
Aunque no tiene un plan particular para ese acuerdo nacional,
apoya los estudios que ya se han recogido, donde entre otras cosas, destaca
la creación de una infraestructura en el país que se apalanque
en sectores como la construcción y el turismo a fin de generar empleo.
Que además contempla el desarrollo aguas abajo de la industria petrolera
y donde el empresariado incentive la productividad en otros estados fuera
de Caracas. Igualmente, la búsqueda de mecanismos que garanticen
la educación de alta calidad. También, programas de prevención
de enfermedades y de recursos para atacarlas. Además de propiciar
la reconciliación militar y de todas las instituciones
A pesar de que es importante alguien que dirija la orquesta,
Alfonzo considera que no podemos seguir pensando en un mesías, sino
en todo un equipo que permita hacer las transformaciones desde el punto
de vista económico y social.
LA JUNTA DE GOBIERNO
A su juicio, el mejor regalo que se pueden dar a sí
mismos los venezolanos, luego de una salida electoral, es escoger una Junta
de Gobierno integrada por personas "con capacidad administrativa, que
tengan mano izquierda para solucionar los problemas que se susciten dentro
de la reconciliación de las instituciones, en el que debe prevalecer
un trabajo muy arduo de alto diálogo y participación. Personas
que añadan valor a las instituciones en las que trabajan, en lugar
de representar a las fuerzas políticas", pues sostiene que la
experiencia nos ha dejado que "lo que está en juego en el país
son la democracia y la libertad".
Designado recientemente por Fedecámaras como el
empresario del año, este modesto hombre señala que éste
es "sólo el simbolismo de un premio que se le da a todos esos
valientes empresarios que, por décadas, han dado una lucha titánica
por querer transformar la realidad de Venezuela".

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